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Derechos humanos

La opresión de un Estado

A esta crisis político-social se sumó la llegada de la pandemia COVID-19 que evidenció la fragilidad del sistema de salud: escasez de medicamentos, terapias intensivas colapsadas, contagiados y fallecidos en aumento.
3 de octubre, 2023 - 15:43
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Periodista Carla Cardozo.
Periodista Carla Cardozo.

La Paz, 4 de octubre de 2023 (ANF).- Ella camina aparentemente tranquila y piensa en las entrevistas y las noticias que abordará en su programa de radio. Por un momento se detiene y mira hacia atrás, se percata de que unos hombres de estatura media-alta y con rasgos físicos de policía la siguen; respira profundo y no se inmuta, no tiene miedo y continúa su rumbo hasta llegar al edificio donde opera el medio de comunicación en el que trabaja.

A lo lejos se escuchan los petardos y estribillos de personas que protestan cerca al Palacio de Gobierno. La crisis política y social de 2019 se extendió por varios días. Evo Morales y la mayoría de sus ministros habían huido del país. Jeanine Añez, segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, asumió interinamente el mando presidencial e igual que en la gestión de Morales, el gobierno transitorio también se caracterizó por la represión.

A esta crisis político-social se sumó la llegada de la pandemia COVID-19 que evidenció la fragilidad del sistema de salud: escasez de medicamentos, terapias intensivas colapsadas, contagiados y fallecidos en aumento, limitado acceso a pruebas de detección y falta de vacunas.

El derecho a la salud se había convertido en un privilegio de pocos y mientras el gobierno transitorio se atrincheraba con militares y policías, un grupo de periodistas independientes luchaba por hacer respetar su derecho a la libertad de expresión y el acceso a la salud. 

Hoy, Carla, periodista con veintiocho años de trayectoria, recuerda todos estos sucesos con preocupación e indignación. “Fue un año muy complejo para todos los medios de comunicación, en especial para las y los periodistas independientes que tenemos un producto propio, como un programa de radio o un medio digital”, dice.

“Fuimos y somos un sector vulnerable, particularmente durante la pandemia y el cambio de gobierno, no todos teníamos acceso a las vacunas y a algunos nos quitaron la publicidad”, recuerda.

Para Carla era importante que todas y todos los periodistas, sea de medios privados o independientes, tengan acceso a las pruebas de antígeno nasal y a las vacunas contra el COVID. Por ello junto a otra colega conformó el grupo Periodistas en emergencia para apoyar a compañeras y compañeros reporteros independientes con recursos limitados y para que el derecho a la salud sea respetado.

“Coordinamos con el director del Sedes (Servicio Departamental de Salud) que en ese entonces era Ramiro Narváez para realizar pruebas a todos los compañeros trabajadores de la prensa, sin distinción alguna y después de varias gestiones lo conseguimos”.

Pero los logros fueron insuficientes ante el avance de la pandemia. Colegas que perdían la vida dejaban familias desamparadas y no había apoyo del Gobierno. Debido a la situación, dice, “le exigimos al gobierno transitorio activar un seguro -que trabajamos hace años- porque veíamos que muchos de los compañeros que fallecían dejaban indefensas a sus familias; fue en ese momento que comenzó el acecho hacia mi persona”, recuerda la experimentada periodista.

A raíz de estas exigencias y de las reuniones que llevaban a cabo, junto a otras colegas, funcionarios del gobierno transitorio de Añez comenzaron a arremeter contra ella, pues la identificaban como la principal impulsora. Inicialmente le impidieron el ingreso a Plaza Murillo, luego empezaron las agresiones verbales con insultos que hacían referencia a su género, a su persona y a su trabajo como periodista, llegando al extremo de intentar agredirla físicamente.

“Un teniente que estaba en medio de la plaza me vio y bajó las gradas como para agarrarme y llevarme, pero mis compañeros periodistas de la ciudad de El Alto me protegieron”, comenta.

Carla, recuerda que era vigilada continuamente por policías de civil. Un día cuando iba camino a su trabajo se detuvo y los enfrentó, pero los efectivos se negaron. “Yo sabía que la intención era oprimirme para que no hable nada".

No conformes con estas provocaciones, funcionarios del gobierno transitorio recurrieron a otro tipo de agresiones, más sutiles, pero igual de dañinas, como negarle publicidad estatal.

Esta situación, también se dio debido a que a su programa radial independiente funcionaba en una radioemisora considerada afín al gobierno de Morales. Según recuerda, en una reunión, la responsable de medios y publicidad del Ministerio de Comunicación la sentenció: “tú eres la que organizó las marchas y habló en contra de la Presidenta, sabes, mientras nosotros estemos gobernando en el país no vas a tener publicidad”.

Transcurrieron más de dos años de este incidente y en la actualidad Carla aún sigue ejerciendo el periodismo, pero confiesa que fue duro enfrentar ese tipo de amenazas e intentos de amedrentamiento. Asimismo, reflexiona sobre la importancia de una norma específica que proteja los derechos de las mujeres periodistas con relación a temas de acoso político, acoso sindical, violencia a razón de género, violencia en el trabajo y otros.

“A veces el Estado, otras instancias o personas son quienes vulneran nuestros derechos y es porque aún vivimos en una sociedad altamente machista, por eso las mismas mujeres debemos deconstruir aquellas mentalidades que limitan a la mujer a acceder a cargos políticos, cargos sindicales o a ejercer direcciones de medios de comunicación, las mujeres podemos y la historia lo confirma”, subraya Carla.

/ANF/