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Opinión

Bolivia hacia un nuevo amanecer

2 de Abril, 2025
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Estamos cercanos a cumplir los 200 años de independencia como República de Bolivia y hasta ahora no pudimos consolidar nuestra unidad nacional. Después de vanos intentos de anexarnos al Virreinato del Alto Perú o al del Rio de la Pata, nacimos como producto de una lucha de criollos revolucionarios que anhelaban construir un país libre, soberano e independiente; sin embargo, hasta hoy seguimos buscando un norte común que nos una, nos permita volver a la senda de la consolidación de intereses, voluntades y hechos orientados al desarrollo y no seguirnos cuestionados como país hasta el extremo de dudar de nuestra existencia, pues parecería estar ausente ese sentimiento revolucionario que nos dio la oportunidad de ser un estado-nación independiente.

La historia de Bolivia ha estado siempre llena de sobresaltos que en muchos casos llegaron a desenlaces fatales. El asesinado del Mariscal Antonio José de Sucre fue el primero, las guerras con países vecinos que disminuyeron la extensión de nuestro territorio son una de las marcas más dramáticas, la guerra civil y los muchos golpes de estado que rompieron la democracia fueron estremecimientos muy duros y la presencia de gobernantes sin conciencia ni escrúpulos sellaron nuestra “dramática insurgencia” como califica a nuestra historia Alfonzo Gumucio Dragón.   

Hoy casi dos siglos después, nos seguimos cuestionando sobre los desenlaces de nuestra amarga historia, al mirar los acontecimientos vividos estos últimos casi 20 años de un régimen nefasto que ha escrito los días más negros y ensangrentados que recordaremos y escribiremos en los libros; por ello, necesitamos un NUEVO AMANECER para Bolivia y esto lo podemos lograr con un compromiso y acuerdo político que deje ver el desprendimiento, la preocupación y el patriotismo de quienes están interesados en convertirse en los gobernantes de esta patria tan rica en recursos naturales y tan podre de hombres y mujeres deseosos de sacrificarse por el país y por las generaciones venideras, de todos los nacidos en estas latitudes y bajo la majestuosa tricolor del ROJO, AMARILLO Y VERDE. 

NO tenemos otra alternativa que UNIRNOS, consolidar un solo frente político que encare con responsabilidad la nueva revolución del comportamiento y de la conciencia y que se preocupe de salvar Bolivia. Requerimos un acuerdo de unidad que beneficie a todos, que se vea reflejado en una gran alianza de clases, sectores, gremios, profesionales, religiones, hombres y mujeres del campo y la ciudad, además de todas las generaciones de jóvenes que están conscientes de nuestras necesidades, para que comprometidos  con mucha fuerza, fe y esperanza busquemos unidos días mejores y destinos seguros para el encarar el futuro. Necesitamos entonces, formular una “Estrategia Política” única, integradora, clara y comprometida con todos los ciudadanos de esta tierra, con los del norte y del sur con los de oriente y occidente y sobre todos con nuestras futuras generaciones y para ello necesitamos capacidad, voluntad, desprendimiento y patriotismo de todos los que están en esta coyuntural contienda política. 

Estamos ante una encrucijada que podemos conducirla con inteligencia y capacidad, para no repetir los errores del pasado. Un grupo de análisis político constituido por ciudadanos de diversas formaciones y especialidades hemos concluido que es imprescindible apoyar a un solo candidato de oposición, a un candidato del bloque de unidad o alianza democrática para lo que, es imprescindibles promover entre todos un único mensaje de unidad para hacer frente a los oficialistas que con toda certeza están trabajando para quererse adueñar nuevamente de la conducción del estado. 

No queremos volver a escuchar las tradicionales respuestas que los políticos siempre dieron, cuando se les consultaba en elecciones pasadas sobre la importancia y los propósitos de un solo candidato. No aceptaremos más argumentos como: “si nuestro candidato va a la cabeza, si el nuestro es candidato a la presidencia, si nos dan una importante cuota de poder, si todos apoyan al nuestro”. Sabemos que en todos los casos se apreciaba un objetivo político, pero no un interés para conformar una sola agrupación opositora de unidad. Ahora no podemos volver al capricho, a la soberbia, al interés mezquino o al egoísmo, necesitamos un acto de conciencia en cada postulante, necesitamos que dejen sus intereses personales, que pienses y actúen con compromiso patriótico, con patriotismo, pensando en el futuro del país y sobre todo en las nuevas generaciones. 

¿Qué corresponde ahora? Identificar a un líder que sea el candidato único capaz de  aglutinar tendencias y no solo tenga un fin político, sino una “estrategia política” y que por sobre todas las cosas piense en el país no en las regiones, menos en alguna ideología que hoy es poco trascendente cuando se tiene que llagar a lo profundo de la reconstrucción de un país que llora, y se arrepiente de haber confiado en quienes desmembraron Bolivia y la llevaron al estado de coma en el que se debate y hasta ahora no hemos iniciado la terapia intensiva que necesitamos para sobrevivirla. Necesitamos entonces gente con ética y moral, con principios y valores, honesta, responsable, comprometida y patriota, que esté dispuesta a mostrar su fortaleza y poner toda su capacidad al servicio del país, que desde ahora haga conciencia y tenga claro que precisamos una nueva revolución que nos permita proyectar la Bolivia del futuro, devolverle su dignidad y cambiar la condición de mendigo en la que nos han sumido, a una de país en desarrollo, apoyado en su diversidad de naciones, culturas, credos y principios patrióticos y de unidad, para lograr el nacimiento de la otra BOLIVIA HACIA UN NUEVO AMANECER y festejar con dignidad y patriotismo los 200 años concluidos y el inicio de la otra REPÚBLICA libre, soberana e independiente. 

 El autor es administrador de Empresas y Docente Emérito de la UMSA