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Innovación y Educación

Estudiar sin fronteras: la apuesta de los jóvenes bolivianos

Según la UNESCO, la cantidad de estudiantes que cursan estudios fuera de su país se ha triplicado en las últimas 2 décadas, una dinámica que refleja la creciente necesidad de formar profesionales capaces de desenvolverse en contextos
25 de junio, 2026 - 10:07
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La Unifranz cuenta con más de 50 convenios internacionales activos y ha beneficiado a más de 4.200 estudiantes con experiencias globales.  Foto: Unifranz
La Unifranz cuenta con más de 50 convenios internacionales activos y ha beneficiado a más de 4.200 estudiantes con experiencias globales. Foto: Unifranz

La Paz, 25 de junio de 2026 (AND).- Lo que antes era un privilegio reservado para unos pocos, hoy se ha convertido en una estrategia de formación cada vez más valorada por los universitarios bolivianos. La posibilidad de estudiar en otro país, convivir con nuevas culturas y acceder a metodologías diferentes está impulsando a una generación que busca construir carreras con una mirada global. Detrás de esta tendencia hay historias de estudiantes que descubrieron que la internacionalización no solo amplía el currículum, sino que transforma la manera de entender el mundo y proyectar el futuro profesional.

Una de esas experiencias es la de Mayte Puña, estudiante de Periodismo, quien cursó un semestre en la Universidad Iberoamericana de Puebla, México. El intercambio le permitió compartir aulas con estudiantes de distintas nacionalidades y experimentar una forma diferente de aprender y relacionarse.

“La internacionalización te abre muchas puertas, porque te permite conocer personas de distintos países, hacer nuevas amistades y construir una red de contactos que es muy importante para el futuro profesional”, afirma.

Durante su estadía, la futura periodista descubrió que la experiencia iba mucho más allá de lo académico. “No solo aprendí sobre periodismo, también aprendí a convivir con personas de diferentes culturas, a adaptarme y a ver mi carrera desde otra perspectiva”, señala. A su regreso, asegura que volvió con una visión más amplia y con nuevas metas profesionales.

El interés por ampliar horizontes también motivó a Daner Escobar, estudiante de Ingeniería de Sistemas, quien decidió realizar un intercambio en la Universidad Anáhuac Cancún. Su objetivo era salir de la rutina y conocer otras formas de enseñanza.

“Quiero aprender diferentes formas de enseñanza, compartir con estudiantes de otros lugares y crecer como persona y como profesional”, explica.

Para Daner, convivir con estudiantes de diferentes países le permitió comprender que la tecnología y la innovación se desarrollan en un entorno global, donde la colaboración y la capacidad de adaptación son tan importantes como los conocimientos técnicos.

La internacionalización también representa una oportunidad para enriquecer el conocimiento y regresar con nuevas herramientas para aportar al país. Esa es la motivación de María José Rodríguez, estudiante de Bioquímica y Farmacia, quien inició un intercambio académico en la Universidad de Boyacá, Colombia.

“Me emociona llevar mi cultura y traer de vuelta todo lo aprendido para aplicarlo en mi formación y en mi país”, expresa.

La búsqueda de nuevas experiencias no se limita a una sola disciplina. Jade Choque Chávez, estudiante de Ingeniería de Sistemas, decidió emprender un semestre académico en Guadalajara, México, impulsada por la curiosidad y el deseo de descubrir nuevas formas de aprendizaje.

“La parte cultural es algo que me parece muy interesante. Siento intriga de saber cómo serán los estudios allá y cómo me ayudará a desarrollar mis estudios y mi vida personal”, comenta.

Historias similares se repiten entre estudiantes de Derecho. Víctor Alave Quintana, quien realizó un intercambio en Colombia, destaca que conocer otros sistemas jurídicos y compartir con personas de diferentes culturas fortaleció habilidades personales como la empatía y la flexibilidad. Noelia Cortez Aruquipa encontró en su experiencia en Bogotá una nueva pasión por el derecho internacional, mientras que Aracely Avril Conde, tras estudiar en México, regresó con una visión más práctica de su profesión y con una mayor confianza en sí misma.

La internacionalización también impactó en el ámbito creativo. Monserrat Marina Ríos, estudiante de Publicidad y Marketing, participó en campañas reales durante su intercambio en Colombia y descubrió que las ideas desarrolladas desde Bolivia pueden competir y aportar valor en escenarios multiculturales.

La tendencia responde a un fenómeno global. De acuerdo con datos de la UNESCO, la cantidad de estudiantes que cursan estudios fuera de su país se ha triplicado en las últimas dos décadas, una dinámica que refleja la creciente necesidad de formar profesionales capaces de desenvolverse en contextos multiculturales y mercados interconectados.

En Bolivia, una de las instituciones que ha impulsado este proceso es la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), que incorporó la internacionalización como uno de los pilares de su modelo educativo. A través de programas de movilidad, clases espejo, modalidades virtuales y convenios con universidades extranjeras, miles de estudiantes han tenido acceso a experiencias académicas internacionales.

Actualmente, Unifranz cuenta con más de 50 convenios internacionales activos y ha beneficiado a más de 4.200 estudiantes con experiencias globales. Según María Fernanda Ollé, coordinadora nacional de Movilidad Internacional, estos programas generan un impacto que trasciende el aula. “Adquieren una nueva visión de su carrera profesional, aprenden metodologías distintas y generan redes de contactos, amigos y colegas que pueden facilitar futuras oportunidades laborales”, sostiene. En un mercado cada vez más competitivo, la formación sin fronteras se ha convertido en una ventaja que permite a los jóvenes bolivianos pensar globalmente sin perder de vista el aporte que pueden hacer desde su propia realidad.

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