La Paz , 24 de junio de 2026 (AND).- La inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una herramienta con aplicaciones concretas. En Bolivia, estudiantes de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) están desarrollando proyectos que nacieron en las aulas y buscan responder a desafíos vinculados con la seguridad laboral, la salud y el medioambiente. Desde un sistema capaz de detectar arañas venenosas en la producción bananera hasta una prótesis inteligente y un robot submarino para limpiar lagos, estas iniciativas combinan innovación tecnológica con impacto social.
Un sistema para proteger a los trabajadores bananeros
La producción de banano es una de las actividades agrícolas más importantes del país, pero también expone a los operarios al riesgo de sufrir picaduras de arañas bananeras (Phoneutria nigriventer), una especie de alta peligrosidad. Ante esta problemática, los estudiantes Adrián Pinto Calvetty, Cristian Benítez Peña, Nicolás Gonzales Urdininea y Owen Terceros Vera desarrollaron un sistema basado en inteligencia artificial y visión artificial que permite identificar tanto las arañas como sus huevos antes de que entren en contacto con los trabajadores.
La propuesta integra una red neuronal convolucional entrenada con imágenes del arácnido, sensores de pH, microcontroladores ESP32 y un sistema automatizado de limpieza y dosificación con hipoclorito de sodio. Además, incorpora una interfaz para monitorear en tiempo real el funcionamiento de los procesos.
“Nos basamos en documentación oficial sobre el proceso industrial del banano, identificamos el riesgo real de las arañas y decidimos aplicar visión artificial para detectarlas en los racimos antes de que causen daño”, explica Owen Terceros Vera, uno de los integrantes del equipo.
Los desarrolladores destacan que el uso de componentes de bajo costo hace viable una futura implementación industrial, con el propósito de elevar los estándares de seguridad y preservar la calidad del producto destinado a la exportación.
Una prótesis que aprende observando
En el ámbito de la salud, Ronald Uriel Choque Paco, egresado de Ingeniería de Sistemas, diseñó una prótesis electrónica de mano que replica movimientos humanos mediante la cámara de un teléfono celular. El sistema emplea algoritmos de visión computarizada e inteligencia artificial para captar gestos y traducirlos en movimientos mecánicos casi instantáneos.
La prótesis fue concebida como una alternativa accesible frente a dispositivos convencionales más costosos y dependientes de sensores musculares. Fabricada con termoplástico y controlada de manera inalámbrica, también posee potencial de aplicación en áreas industriales y educativas.
“En primera instancia se desarrolló un modelo de inteligencia artificial capaz de replicar los movimientos de la mano humana, a través de la cámara de nuestros celulares”, señala Choque Paco.
El proyecto busca democratizar el acceso a este tipo de tecnología y actualmente avanza hacia nuevas mejoras técnicas y procesos de protección intelectual.
Un robot submarino para recuperar los lagos
La contaminación de ecosistemas acuáticos, especialmente del lago Titicaca, motivó a un grupo de estudiantes a construir un robot submarino ROV (Remotely Operated Vehicle) equipado con visión artificial para detectar residuos bajo el agua.
El equipo está conformado por Daniel Apo Quispe, Isaac Leonardo Mealla Pozos, Ignacio Zárate, Christopher Rodríguez Ayala y José Fernández Pozo, bajo la guía del docente Francisco Araníbar Ortiz. El dispositivo incorpora un tanque de lastre, cuatro motores para desplazamiento multidireccional y sistemas de iluminación adaptados a ambientes de baja visibilidad.
La inteligencia artificial fue entrenada con miles de imágenes de plásticos, metales y otros materiales contaminantes, permitiendo identificar y clasificar residuos en tiempo real.
“Hemos entrenado la inteligencia artificial como si fuera un niño, alimentándola con miles de imágenes de plásticos, metales y otros desechos. De esa manera, el robot aprendió a diferenciar los residuos y marcarlos con colores en tiempo real”, explica Ignacio Zárate.
Las pruebas realizadas en piscinas mostraron resultados alentadores y el siguiente paso consiste en perfeccionar el sistema para su uso en cuerpos de agua naturales.
Innovación con impacto social
Más allá de la sofisticación tecnológica, los tres proyectos tienen un elemento común: fueron concebidos para resolver problemas concretos. Seguridad laboral, inclusión y protección ambiental son los ejes que orientan estas iniciativas impulsadas desde la formación universitaria, como parte de procesos académicos, formativos y de investigación, por lo que actualmente corresponden a prototipos que no cuentan con autorización ni permisos exigidos por la normativa vigente para su producción, distribución o comercialización.
“La tecnología no solo debe servir para automatizar procesos, sino también para resolver problemas reales, como la contaminación de nuestros lagos. Este proyecto es una muestra de cómo los jóvenes pueden aportar soluciones innovadoras y sostenibles”, afirma Francisco Araníbar Ortiz.
Las experiencias muestran cómo el aprendizaje práctico y el uso de inteligencia artificial están permitiendo que futuros ingenieros transformen ideas académicas en soluciones con potencial de impacto en distintos sectores productivos y sociales.
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