El director de Fundación Solón, Pablo Solón, en entrevista con ANF informó que la consultora no solo fue contratada para realizar los estudios de identificación, de prefactibilidad y diseño final del proyecto, sino también para realizar la consulta pública, y hasta para diseñar los términos de referencia para la licitación internacional del megaproyecto hidroeléctrico.
De acuerdo a los términos de referencia del contrato con Geodata, el estudio de diseño de preinversión del proyecto hidroeléctrico El Bala detalla la responsabilidad de la consultora de elaborar los documentos de licitación para la construcción, provisión, montaje y puesta en operación de la megaobra.
El consultor deberá definir la construcción de todas las obras civiles del proyecto; el diseño, provisión, transporte, montaje y puesta en operación de las tuberías forzadas del proyecto; diseño, provisión, transporte, montaje y puesta en operación comercial del equipamiento hidromecánico, así como del equipamiento hidro y electromecánico de las centrales, de las subestaciones y otras obras.
La modalidad de licitación del proyecto podrá ser modificada en función a decisiones posteriores del cliente, por ejemplo a través de un solo contrato que involucre la ingeniería, provisión y construcción (EPC); debiendo el consultor ajustar los documentos a otras modalidades del contrato que se ajusten a la solicitud expresa del cliente.
La normativa base, que el consultor deberá utilizar para elaborar los aspectos administrativos y legales de los documentos de licitación, será definida en su momento por el cliente (ENDE).
“Hubo dos estudios de identificación que entregaron en junio de 2016 y este estudio (de prefactibilidad) que costó 3,1 millones de dólares que nunca fue plenamente socializado ni transparentado a la opinión pública, nos hemos enterado del contenido del documento por filtraciones que nos hicieron llegar”, dijo.
El documento de estudio de diseño final del megaproyecto cuesta 11 millones de dólares. “La diferencia entre el anterior estudio (de identificación) y el actual es que el anterior era para decidir dónde se iban a construir las represas, y el resultado fue en el estrecho de El Bala y El Chepete, y este otro estudio es para definir como serán exactamente las represas, el diseño final de la represa”, señaló.
El proyecto hidroeléctrico se emplaza en dos áreas protegidas de interés nacional como son el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi y la Reserva de la Biósfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas, administradas por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap).
En ese marco dijo que la transnacional que se vaya a adjudicar la construcción del proyecto hidroeléctrico deberá hacerlo sobre la base de los planos y el diseño final de las dos represas elaborados por Geodata.
“El otro componente es el estudio de impacto ambiental que es un requisito para la licencia ambiental, lo que actualmente se conoce de estas dos represas es el inicio del trámite para la licencia ambiental en base a las fichas ambientales, las mismas que tienen muchísimas contradicciones, muchísimos problemas”, mencionó.
Sin embargo observó que a la fecha, Geodata no dio a conocer los estudios de impacto ambiental a las poblaciones y comunidades indígenas que resultarán afectadas de las megarepresas para que puedan pronunciarse al respeto. “Que yo tenga conocimiento no se lo ha hecho”, dijo.
Proceso de consulta
El contrato firmado con Geodata establece que el consultor deberá realizar los talleres de consulta pública que sean necesarios, involucrando a todos los actores instituciones sociales y administrativos y comunidades, situados en el área de influencia de cada componente del proyecto.
El Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) de cada componente del proyecto, deberá incluir la realización de mínimo tres reuniones de consulta pública con la participación de los interesados del área de influencia del componente del proyecto.
“Pero el problema que hace notar Geodata es que para hacer realizable El Bala y Chepete, la tarifa base de compra debe ser de $us 70 por megavatio hora (Mw). El propio Ministro de Hidrocarburos señaló que el precio promedio de compra de Brasil de energía eléctrica es de $us 52 el Mw, y el anterior estudio decía que los costos de energía y la tarifa base están muy encima de los precios de compra de la última década”, dijo.
Citó que en el informe de evaluación económica y financiera ya se alertaba que los precios actuales no eran rentables para Chepete y El Bala, y que solo en el caso de El Bala su costo de energía era tan alto, de $us 80 por megavatio hora, que había que postergar su construcción hasta cuando hubiera mejores condiciones de mercado.
En las partes conclusivas de dicho documento, Geodata señala que “de acuerdo con los anteriores resultados, se recomienda aplazar el desarrollo de la central hidroeléctrica El Bala 220, hasta cuando las condiciones del mercado energético de Bolivia y del exterior indiquen la conveniencia de su puesta en marcha”.
También la consultora advierte que en la etapa de ejecución del componente 2 Bala 220 del proyecto hidroeléctrico El Bala, se contempla el desvío del cauce principal del río Beni para la construcción de una casa de máquinas.
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