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Innovación y Educación

Investigación indígena replantea la discapacidad en Colombia para entenderla desde el espíritu

La comunidad Muisca de Bosa, reconocida oficialmente y conformada por más de 4.800 integrantes y más de mil familias, ha desarrollado durante décadas procesos de fortalecimiento cultural y de recuperación de saberes tradicionales.
26 de junio, 2026 - 10:22
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El hallazgo es significativo porque Colombia ha construido históricamente sus políticas públicas sobre modelos biomédicos y sociales de discapacidad.  Foto: Unifranz
El hallazgo es significativo porque Colombia ha construido históricamente sus políticas públicas sobre modelos biomédicos y sociales de discapacidad. Foto: Unifranz

La Paz, 26 de junio de 2026 (AND).- En el sur de Bogotá, el Cabildo Indígena Muisca de Bosa mantiene vivas prácticas ancestrales de medicina, memoria y organización comunitaria. Allí una investigación académica comenzó a documentar una realidad poco explorada: cómo entienden la discapacidad las personas indígenas desde su propia cosmovisión.

Angi Vega Neuta, beneficiaria e investigadora del NIHR Latam, se dedica a recoger las percepciones y experiencias de personas con discapacidad dentro de esta comunidad indígena, donde ella es comunera. Su trabajo muestra que la discapacidad no solo puede explicarse desde parámetros médicos.

"Si bien compartimos algunas definiciones con ‘Occidente’ o con el modelo médico, también desde el modelo tradicional y ancestral nos encontramos con muchas particularidades en la forma de entender la discapacidad", explica Vega, que cursa una maestría en Epidemiología Clínica en la Pontificia Universidad Javeriana.

Su trabajo es parte de las investigaciones impulsadas por el Centro NIHR Latam. La iniciativa es parte de la Queen Mary University of London y financiada por el National Institute for Health and Care Research (NIHR), reúne  a la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) de Bolivia; la Universidad Javeriana, en Colombia y la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. El objetivo es generar evidencia científica sólida, formar investigadores y establecer un modelo sostenible de investigación con impacto en la salud.

Más allá del diagnóstico 

La comunidad Muisca de Bosa, reconocida oficialmente y conformada por más de 4.800 integrantes y más de mil familias, ha desarrollado durante décadas procesos de fortalecimiento cultural y de recuperación de saberes tradicionales. Allí, la medicina propia continúa siendo un elemento fundamental de la vida comunitaria.

“Es importante construir investigaciones más horizontales sobre la salud mental, en las que el pensamiento académico dialogue con los sistemas de conocimiento de los pueblos originarios, respetando sus metodologías, sus tiempos y sus maneras de comprender, sentir y habitar el mundo”, sostiene Vega.

En ese entendido, su investigación revela que, para miembros de la comunidad Muisca de Bosa, algunas experiencias relacionadas con la discapacidad están asociadas al linaje familiar, los procesos de sanación espiritual y las desarmonías que pueden afectar a las personas y sus entornos. En consecuencia, las respuestas comunitarias no se limitan a tratamientos clínicos, sino que también incluyen prácticas de medicina ancestral y tradicional.

El hallazgo es significativo porque Colombia ha construido históricamente sus políticas públicas sobre modelos biomédicos y sociales de discapacidad, mientras que las perspectivas indígenas han sido menos documentadas. Pero también evidencia y pone sobre la mesa la acumulación de factores de exclusión que ocurre en sectores vulnerables.

Vega asegura que las personas con discapacidad dentro de la comunidad enfrentan múltiples barreras simultáneamente. "Hay personas con discapacidad y a veces están siendo marginadas por ser persona con discapacidad, ser cuidadora de personas con discapacidad, pero además por ser de una comunidad indígena".

La observación coincide con un fenómeno ampliamente estudiado por especialistas en derechos humanos: la intersección de desigualdades. En estos casos, la exclusión no proviene de una sola condición, sino de varias que se superponen. Ser indígena, vivir con una discapacidad o asumir labores de cuidado puede multiplicar las dificultades de acceso a servicios, oportunidades laborales o espacios de participación.

Según estadísticas recopiladas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia, varios departamentos del país registran porcentajes de población con discapacidad superiores al 8,5 %, mientras que las brechas sociales y económicas continúan siendo significativas para esta población.

Por ello, con su investigación, Vega quiere ir más allá de las cifras. Apuesta a escuchar las voces de quienes rara vez aparecen en los estudios sobre discapacidad, como las de las propias personas indígenas que viven esa experiencia desde marcos culturales diferentes a los predominantes.

Una motivación interna 

Para Vega, la motivación detrás de este trabajo tiene un componente profesional, pero también profundamente personal. "Siempre he trabajado con personas con discapacidad", afirma. "En mi comunidad también hay personas con discapacidad y siempre me ha interesado el tema de forma profesional y ahora mucho más si lo puedo enfocar a mi comunidad".

Esa cercanía con el territorio le ha permitido observar cómo la discapacidad adquiere significados distintos cuando se interpreta desde la historia, la identidad y los saberes ancestrales.

Si bien las investigaciones sobre salud suelen concentrarse en diagnósticos, tratamientos o estadísticas, el estudio de Vega en el Cabildo Muisca de Bosa propone mirar de forma diferente qué es lo que ocurre cuando las comunidades tienen la oportunidad de definir por sí mismas qué significa vivir con una discapacidad.

“Creo que una de las cosas más importantes e interesantes del Centro NIHR Latam es el diálogo horizontal que se puede generar entre el pensamiento académico o de la literatura y el sistema de pensamiento que tenemos como comunidad indígena originaria. Durante la investigación siempre se respetó el pensamiento y metodologías propias de la comunidad para recolectar información y ver como eso dialoga con la literatura académica”, explica.

La respuesta, en esta comunidad indígena de Bogotá y una investigación realizada por Unifranz en Bolivia sobre cómo las expresiones culturales y artísticas pueden incidir positivamente en la salud emocional, el tejido social y la identidad local, parecen indicar que la salud no se limita al cuerpo. También involucra memoria, territorio, linaje y una dimensión espiritual de la vida.

Y es precisamente allí donde este tipo de investigaciones encuentran su principal aporte, en demostrar que comprender la salud exige escuchar otras formas de conocimiento, varias  que durante mucho tiempo permanecieron fuera de lo académico y las políticas públicas.

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