
Nuestra moneda el “Boliviano” aún mantiene las funciones de dinero de: tenencia de valor, unidad de cuenta, medio de pago y patrón de pagos diferidos, fundamentalmente por la confianza de los agentes económicos que permite sea aceptada la cantidad ofertada de dinero por parte del Banco Central de Bolivia[1].
Aún continua la preferencia por la bolivianización financiera proceso en el cual los agentes económicos son quienes toman sus decisiones para utilizar a moneda doméstica el boliviano fundamentalmente para fines de depósito y crédito en el sistema financiero. Este hecho económico se explica por: la tasa de inflación se mantuvo relativamente baja con la finalidad de mantener la estabilidad del poder adquisitivo interno del boliviano; tipo de cambio nominal fijo de Bs6,96 por un dólar americano que no fue modificado por más de once años; un nivel de stock de reservas internacionales netas del Banco Central de Bolivia para cubrir aproximadamente cuatro meses de importación[2] y otras medidas económicas aprobadas con la finalidad de tener una inflación reprimida[3].
El tipo de cambio nominal en el período 2006 al 2021 la máxima cotización fue de Bs8,03 el 2006 y el mínimo de Bs6,96 desde el 2011 que se mantiene fijo hasta la actualidad porque rige un régimen de tipo de cambio fijo, y un promedio de Bs7,59.
Las reservas internacionales netas (RIN) registraron tasas de crecimiento durante diez años y luego fueron tasas de decrecimiento de seis años. La tasa máxima de crecimiento fue de 85,4 por ciento el año 2006 y la tasa de decrecimiento fue de 22,8 por ciento el año 2016 y un promedio de 16,66 por ciento de crecimiento.
La tasa de inflación durante el período 2006 al 2021[4] van de un mínimo de 0,26 por ciento el 2009, a un máximo de 11,85 por ciento el 2008 y un promedio de 2,33 por ciento durante los diez y seis años.
Los pasivos del BCB denominado base monetaria[5] durante el período 2006-2021 registro un crecimiento importante. El mayor repunte fue de 55,5 por ciento el 2007 y el mínimo de -11,78 por ciento el 2016 y un promedio de 18,42 por ciento, casi nueve veces el promedio de la inflación.
¿Cuál es el rol del Banco Central?
La función principal de un Banco Central es conservar fija la cantidad de dinero, para que la unidad monetaria no pierda valor. Si cada vez que se imprime un nuevo billete, se genera una sobredemanda de bienes y servicios que empuja los precios hacia arriba y las personas prefieren tener sus ahorros en dólares, y se retorne a la dolarización, pero los datos registrados durante el período de análisis de 16 años indicados anteriormente dicen lo contrario porque la tasa de crecimiento de la base monetaria fue de dos dígitos excepto el 2016 y la tasa de inflación de un dígito excepto el año 2008.
La cantidad de dinero primario o base monetaria en los primeros siete meses del 2022 declino y también la tasa de inflación.
Mantener una tasa de inflación baja es favorable para respaldar el tipo de cambio fijo sin modificación y continue la bolivianización, pero lo más importante son las personas quienes asumen sus decisiones sobre la confianza en la moneda doméstica el “Boliviano”.
¿Cómo se explica este hecho económico?
Una narrativa sobre lo que sucedió sobre la relación entre la cantidad de dinero y la inflación fue la apreciación de la moneda nacional por el elevado flujo de divisas al país por el favorable contexto externo de elevación de los precios internacionales de los productos que exporta nuestro país y la ejecución de una política monetaria que incentivo a los agentes económicos a vender sus dólares ante la pérdida de su valor respecto a la moneda local que significó un mayor uso de la moneda nacional, tanto para transacciones como para ahorrar, generando un mayor espacio de acción para la política monetaria.
El contexto interno fue beneficiado por el contexto externo favorable de una bonanza económica que permitió la instrumentalización de una política económica plural heterodoxa en la política fiscal y monetaria que son determinantes en la tasa de inflación, y en el tipo de cambio, que además fue asegurada en el corto plazo mediante la suscripción de un programa fiscal financiero entre los responsables de los órganos rectores de la política fiscal y de la política monetaria, para establecer metas cuantitativas de crédito interno y de reservas internacionales netas de periodicidad trimestral. También se aprobaron diversas medidas económicas sectoriales que establecieron lo siguiente: algunos productos son regulados sus precios, es decir no varían; mantiene un stock de cantidades de algunos productos almacenados para utilizarlos cuando hay escasez y se atenué la elevación de los precios; suministra algunos insumos a bajo costo; cupos de exportación de productos de excedentes después de cubrir el mercado interno; créditos con bajas tasas de interés al sector productivo y de vivienda. Por otra parte, el ingreso y salida de productos por la vía del contrabando también repercute en los precios y la tasa de inflación dentro del país[6].
¿Perspectivas de la bolivianización?
Por lo mencionado anteriormente, durante el período 2006-2021 favoreció la bolivianización de los depósitos en el sistema financiero que van de un mínimo de 23,4 por ciento el 2006 a un máximo de 87,6 por ciento el 2018 y un promedio de 69,1 por ciento durante los diez y seis años. Respecto a la bolivianización de los créditos fue creciendo a partir del 2006 alcanzado el mayor repunte de 99 por ciento el 2021 y el mínimo de 14,4 por ciento el 2006 y un promedio de 72,9 por ciento, 3,9 puntos porcentuales por encima del promedio de los depósitos, que se explica por las facilidades y tasas de interés relativamente bajas para los créditos de vivienda social y el sector productivo.
A fines de julio del 2022 continua la bolivianización de los depósitos en el sistema financiero registro 85,1 por ciento y la de los créditos alcanzo 99,14 por ciento, 14 puntos porcentuales por encima de los depósitos, que significa una mayor preferencia por los créditos en bolivianos respecto a los depósitos.
Por la característica de nuestra economía pequeña, abierta, tomadora de precios del mercado externo y exportadora de productos primarios es vulnerable y dependiente del comportamiento de la economía mundial y del mercado interno.
Las perspectivas de la economía mundial según los principales indicadores económicos se dirigen a una desaceleración de la producción mundial e inflación que afectara la economía boliviana.
La guerra Rusia - Ucrania que continua podría paralizar las importaciones de gas ruso y de los productos agrícolas de Ucrania a Europa; la inflación podría ser más difícil de reducir de lo que se preveía, ya sea porque la rigidez de los mercados de trabajo es mayor de lo previsto, las expectativas de inflación; el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales podría causar sobreendeudamiento en economías de mercados emergentes y en desarrollo; los nuevos brotes de COVID-19 y confinamientos, aparición de la nueva pandemia del virus del mono y otros; la elevación sin precedentes del costo de transporte marítimo y otros gastos de logística encareciendo sustantivamente las operaciones del comercio exterior; resiliencia en el crecimiento económico en China, y el desacoplamiento geopolítico podría obstaculizar el comercio y la recuperación de todas las economías, incluida Bolivia.
En la región sudamericana varios países registran elevadas tasas de inflación y devaluación de su moneda debido a los factores externos del mercado mundial de bienes y servicios, y factores internos desfavorables ocasionados por el modelo económico adoptado y los resultados negativos de la política económica ejecutada que ocasiona el deterioro del bienestar de las personas.
Un caso concreto es la crisis económica de la República Federal de la Argentina[7] país vecino de Bolivia con una extensa frontera, sus ciudadanos están inundando de bienes las ciudades fronterizas de nuestro país y demandando nuestra moneda como unidad de cuenta, tenencia de valor y de transacción. La devaluación de su moneda y elevada inflación, incide en un incremento del contrabando hacía Bolivia que afecta en: menor recaudación de impuestos; disminución de los ingresos y/o cierre de las empresas nacionales; pérdida de empleos y postergación de proyectos de inversión, que afectaría el crecimiento económico.
Una lectura económica sobre el mercado interno que funciona un Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) y la política económica plural heterodoxa camino al socialismo desde el 2006[8], según principios y fundamentos económicos, y la historia económica, tiene que evaluarse y realizarse ajustes acordes a la realidad que viven los agentes económicos: personas, empresas públicas y privadas, instituciones públicas de nivel nacional y subnacional y del comercio exterior[9].
Según principios y fundamentos económicos el comportamiento de las variables económicas y no económicas respecto a su nivel, estructura y tendencia han ingresado a una zona de riesgo fiscal de disminución de ingresos fiscales y el mantenimiento de elevados gastos fiscales que fueron cubiertos holgadamente durante la bonanza económica y hoy permanecen a pesar de existir iliquidez fiscal[10] que para cubrir se recurre a: la utilización de fuentes de financiamiento a los desequilibrios fiscales mediante créditos del Banco Central de Bolivia; al desahorro público; al desgaste del stock de reservas internacionales netas; al endeudamiento externo e interno; y a la deuda flotante, siendo todas estas obligaciones finitas y tienen un límite para utilizarlas, porque comprometen las rentas del país para las generaciones actuales y futuras.
De acuerdo con la historia económica del país durante el siglo XX se registraron varios hechos económicos que no respetaron los límites del financiamiento externo e interno, para la expansión del gasto público que condujo a destruir: la moneda nacional; el sistema de precios; la producción; el empleo e incentivar un mercado negro de bienes y servicios que accedían los que podían pagar elevados precios y además las personas para precautelar sus ingresos recurrieron a comprar dólares y desplazaron la demanda de dólares dolarizando la economía y concluir en una crisis económica que para resolverla se implementaron programas de ajuste económico y reformas estructurales que significo un alto costo de perdida de bienestar para todos los bolivianos.
En resumen, las principales variables macroeconómicas estimadas 2023 de datos de: crecimiento económico; tasa de inflación; déficit fiscal; presupuesto agregado y consolidado; ingresos y gastos fiscales; fuentes de financiamiento interno y externo; inversión pública; subvención; transferencias, etc., así como las políticas económicas nacionales, regionales y sectoriales podría ser esclarecido el panorama económico si fue evaluado y ajustado el MESCP y sus políticas púbicas cuando el Órgano Ejecutivo presente el documento “Proyecto del Presupuesto General del Estado (PGE) 2023” al Órgano Legislativo Plurinacional para su tratamiento, discusión y aprobación hasta el 31 de octubre del 2022, plazo establecido en la Constitución Política del Estado y la información sea de acceso público.
[1]El proceso paulatino mediante el cual la moneda nacional recobra en mayor grado las funciones convencionales del dinero se denomina bolivianización.
[2] El stock de las RIN tiene tendencia declinante y cambio en la estructura porcentual de una disminución de las reservas monetarias y aumento de las reservas de oro por efecto precio, que significa una menor liquidez de divisas de corto plazo
[3]Se cuantifica el costo de vida con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), y se mide su variación mediante encuestas periódicas de los bienes y servicios que componen una canasta representativa de un año base incluido aquellos que están regulados los precios y cantidades en los mercados de servicios básicos, alimentos e hidrocarburos, dato que resulta en una inflación reprimida.
[4] Utilizando año base 2016, según publicación “Memoria de la economía boliviana 2021”.
[5] La base monetaria dinero de alto poder son pasivos del BCB que sustentan la expansión del dinero y del crédito por un efecto multiplicador. Es dinero primario, que incluye: billetes y monedas emitidas por el BCB; depósito de las entidades de intermediación financiera en el BCB (reservas bancarias) y sus tenencias de moneda nacional.
[7]Santa Cruz, 10 de julio del 2022-El Deber “La bolivianización permite que la economía puede crecer, eso ocurre en el norte argentino, las subidas y bajadas del dólar impiden el comercio que está paralizado”
[8]Si además se agrega la ausencia de un clima de negocios que incentive las inversiones, un gasto público que crece permanentemente agregando distorsiones en los precios relativos y buscando desplazar al sector privado, formular las perspectivas sobre el final del modelo económico no es tan complicado.
[9]Ningún modelo económico es cien por ciento correcto o erróneo. Todos tienen aspectos positivos y también negativos. Algunos son económicamente consistentes y otros inconsistentes. Otros son consistentes políticamente, pero no son sostenibles económicamente.
[10]Durante el período 2006-2013 se obtuvo superávit fiscal y del 2014-2022 se registra déficit fiscal. El superávit fiscal no garantiza per se el crecimiento económico ni tampoco el déficit fiscal; para que la economía crezca se necesitan inversiones y estas reglas claras y seguridad jurídica, además, es necesario no sólo que las cuentas públicas estén equilibradas, sino también que el monto y la calidad del gasto público sean adecuados.
Germán Molina Diaz, Economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del IISEC.