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Opinión

16 años de economía centralista

20 de Diciembre, 2022
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GERMÁN MOLINA DIAZ

Introducción

La narrativa sobre la economía boliviana del período 2006-2022 y perspectivas del 2023 tiene la posibilidad de realizarse de diferentes formas basadas en los hechos económicos, desde una descripción detallada, un modelo económico teórico y econométrico, tablas, cuadros, gráficos, por gestiones gubernamentales y datos de las principales variables económicas, y utilizare esta última forma en el presente análisis.

Nuestro país durante el período de análisis se divide en cuatro períodos gubernamentales del MAS-IPSP y uno transitorio de la Sra. Jeanine Añez. 

La salud de la economía general nos afecta a todos los ciudadanos bolivianos y por ello es necesario estar al tanto de lo que sucede con los principales indicadores económicos que nos permita conocer cuanto producimos y nuestro ingreso, cual es el costo de vida y si nuestros impuestos son utilizados con eficiencia, eficacia y economía, y si además contratamos crédito público tenemos que conocer las condiciones y su utilización porque también pagamos todos, por lo cual tenemos que conocer la cifra del déficit fiscal.

La economía por periodos presidenciales

A partir del 2006 comienza el centralismo económico con el Modelo de Economía Social Comunitaria Productiva (MESCP) que consiste en organizar la producción y la distribución económica de transición hacia el socialismo[1], que busca la construcción de un sistema económico alternativo al capitalismo que no es reciente y novedoso, porque fue presentado hace más de 61 años atrás durante un simposio internacional por varios economistas de diferentes nacionalidades y publicado en 1961 del siglo XX en Tokio, Japón con el título ¿A dónde va el capitalismo?, de Shigeto Tsuru, que textualmente señala: “…la estrategia de la transición al socialismo destacando la forma del excedente, utilizando todas las ocasiones que se presentan para poner sobre el tapete la cuestión y debilitar la presión del capital privado sobre el excedente, transformándolo gradualmente en un fondo sujeto al control social…”.

Funciona el mencionado proceso de transición hacia el socialismo únicamente si logra las siguientes condiciones:  control total del poder; elevados recursos económicos; clientelismo político; debilidad institucional; políticas públicas diseñadas y aprobadas de arriba hacia abajo.  Cuando dejan de existir estas características se acentúan los desequilibrios económicos externos e internos conduciendo hacia una crisis económica, social, política y medioambiental.

El centralismo económico en los dos períodos presidenciales del Sr. Evo Morales fue favorecido por la bonanza económica que financio su política económica de expansión del gasto público y la redistribución del ingreso[2] logro un crecimiento económico promedio de 4,75 por ciento y 5,34 por ciento durante el primero y segundo período respectivamente con tendencia creciente.  La elevación del costo de vida promedio fue de 7,2 por ciento y 6,06 por ciento en los mismos períodos cifras elevadas que afecto a los hogares y empresas.  Los ingresos públicos se incrementaron por encima de los gastos públicos, resultando en superávit fiscal respecto al PIB en promedio de 2,38 por ciento y 0,3 por ciento en los mismos períodos, con tendencia declinante y de disminución del espacio fiscal.

El centralismo económico del último período presidencial del Sr. Evo Morales ya no estuvo beneficiado de un contexto externo favorable y prevaleció los desequilibrios externo e interno, pero continuo con su política económica de confiscación de los excedentes económicos de las empresas y hogares para la redistribución de ingresos y la expansión del gasto público camino al socialismo que ya no fueron favorables, por los resultados de una tasa de crecimiento económico promedio de 3,96 por ciento menor en 1,4 puntos porcentuales, excepto en el costo de vida porque la inflación fue 2,53 por ciento menor en 3,53 puntos porcentuales y  un retorno al déficit fiscal de 7,44 por ciento respecto al segundo período presidencial. Estos datos económicos nos indican que la salud de la economía boliviana se ya estaba deteriorándose y era necesario realizar un tratamiento económico. 

Con un estado de salud de la economía boliviana deteriorada con desequilibrios externos e internos y una estructura organizativa administrativa del sector público centralista y una planta burocrática de más de 500.000 servidores públicos, la Sra. Jeanine Añez asume la presidencia transitoria con el mandato de reestablecer la paz social y llamar a elecciones en 90 días.  Transcurrido menos de dos meses de su gestión, el 31 de diciembre de 2019 las autoridades sanitarias de Wuhan-China informaron al mundo sobre casos de neumonía por causa desconocida.

La Organización Mundial de la Salud declara la pandemia del COVID-19, con presencia y riesgo a nivel mundial. Las autoridades nacionales disponen que la única forma de protegerse es mediante la cuarentena iniciada el 22 de marzo de 2020 y la aprobación de medidas de bioseguridad como: lavado de manos, distancia mínima de más de un metro de distancia entre las personas y uso obligatorio de barbijo.  También se determinó suspensión de actividades de las empresas privadas y públicas que impacto en diferentes magnitudes la producción de bienes y servicios en el sector formal e informal, que condujo hacia una recesión económica. 

La administración gubernamental de la Sra. Jeanine Añez aprobó una serie de medidas de política económica[3] no convencionales orientada al sector salud por su precariedad en su equipamiento y suministros médicos con financiamiento interno y externo, que repercutió drásticamente en el decrecimiento económico de 8,7 por ciento, inflación baja de 0,67 por ciento y déficit fiscal elevado de 12,7 por ciento. Se mantuvo relativamente la estabilidad macroeconómica, pero con una particular característica de iliquidez para cubrir el elevado costo que significa mantener funcionando un enorme sector público.

La actual presidencia del Sr. Luis Arce continua con una política económica centralista camino hacia el socialismo a pesar de factores externos e internos desfavorables.

Transcurrieron dos años de gestión y el primer año la economía creció en 6,11 por ciento, el costo de vida aumento un 0,9 por ciento y un 9,30 por ciento el déficit fiscal respecto al PIB.  Para las gestiones del 2022 y 2023 según estimaciones utilizadas como supuestos en los presupuestos públicos anuales mantienen cifras de crecimiento económico de 5,1 por ciento y 4,86 por ciento respectivamente, la elevación del costo de vida de 3,30 por ciento y 3,37 por ciento para los mismos años y se mantiene los déficits fiscales respecto al PIB en ambos años de 8,50 por ciento y 7,49 por ciento respectivamente.  El crecimiento promedio estimado de los tres años de: crecimiento económico 5,35 por ciento; inflación 2,62 por ciento y déficit fiscal respecto al PIB 7,49 por ciento.

El desenvolvimiento de la economía 2022 concluirá con cifras positivas en crecimiento económica, baja tasa de inflación, régimen de tipo de cambio fijo respaldado con un nivel de reservas internacionales en declinación, balanza comercial favorable, elevada deuda externa y elevado déficit fiscal. 

Para la gestión económica 2023 la proyección optimista de 4,86% de crecimiento es una tasa mucho más alta que la pronosticada por organismos internacionales (FMI 3,5%, CEPAL 3%, Banco Mundial 2,8%) y, sobre todo, por la contracción de la economía mundial que configura un entorno menos propicio para las exportaciones nacionales (ver tabla 1).


Conclusión

El centralismo económico ejecutado durante 16 años mediante el presupuesto público, fue incrementándose el gasto público con una mayor participación respecto al total de la producción de bienes y servicios finales hasta alcanzar más del 80 por ciento estimado para la gestión 2023, para organizar la producción y la distribución económica de transición hacia el socialismo y desplazamiento del sector privado por la política de multiplicar empresas y plantas estatales e insistir en controles de precios, restricciones a las exportaciones, subsidios indiscriminados y otras medidas discrecionales y con resultados dañinos para la economía y el clima de negocios. 

La tasa de crecimiento económico promedio durante los dos períodos gubernamentales continuos del Sr. Evo Morales tuvieron una tendencia creciente gracias a la bonanza económica y la siembra económica de ajuste económico y reformas estructurales  en la economía que fue realizado por varias gestiones gubernamentales anteriores que le permitió una buena cosecha económica, y réditos políticos que consideraron duraría indefinidamente hasta que comenzó un nuevo ciclo económico de crisis internacional y menor tasa de crecimiento económico que afecto al país y retornamos al déficit fiscal, que repercute negativamente durante el tercero y último período presidencial.

La presidencia transitoria de la Sra. Jeanine Añez gestiona una economía que ya se desenvolvía con desequilibrios externos e internos, elevado déficit fiscal y falta de liquidez del Tesoro General de la Nación y profundizada la crisis económica por la pandemia del COVID-19 y la aprobación de políticas económicas convencionales y no convencionales priorizando la salud ante la economía que contrae la economía y aumenta el déficit fiscal y la deuda externa orientada al sector salud.

Hay un cambio relativo de la tendencia de crecimiento económico de un decrecimiento de 8,7 por ciento el 2020 a un incremento de 6,1 por ciento el 2021 en la presidencia del Sr. Luis Arce, pero no suficiente para recuperar la producción.  Respecto a la elevación del costo de vida se mantendría una baja tasa de inflación reprimida, porque se mantiene una política fiscal de subvención en las tarifas de hidrocarburos, electricidad y algunos alimentos en la actualidad que permite a los consumidores acceder a precios regulados y su abastecimiento, pero afecta la producción nacional y creación de nuevos puestos de trabajo, pero además el gasto público crece manteniendo un elevado déficit fiscal que pone de manifiesto el fracaso del modelo económico centralista que no ha incrementado ni diversificado la capacidad productiva del país; por el contrario, ha hecho que Bolivia sea cada vez más dependiente de la importación de energía.

La continuación de una política económica centralista de expansión del gasto fiscal superior a los ingresos fiscales coloca al país en situación de riesgo de solvencia y sostenibilidad de las finanzas públicas, que recientemente la calificadora de riesgo Standard & Poor´s bajo la calificación a Bolivia y complica el acceso al crédito externo.

El déficit fiscal que se prevé para 2023 es menor que el déficit presupuestado del 2022, pero sigue siendo excesivo, y no revierte la tendencia de los últimos 9 años de cuantiosos saldos deficitarios provocados primordialmente por los gastos crecientes del gobierno.

Continuar manteniendo un elevado déficit fiscal y endeudamiento externo, pueden deslizar la economía por un escenario crítico que todo apunta a un crecimiento bajo y con tendencia al estancamiento porque hay un cambio en el nivel, tendencia y estructura de las variables económicas que podría aproximarse a un escenario económico no favorable señalado por Dornbusch y Edwards[4] (1992): “Una y otra vez, en un país como en otro, los gobernantes han aplicado programas económicos que recurren en gran medida al uso de las políticas fiscales y crediticias expansivas y a la sobrevaluación de la moneda para acelerar el crecimiento y redistribuir el ingreso.  Al aplicar estas políticas, por lo general no ha habido preocupación por la existencia de restricciones fiscales y cambiarias.  Después de un breve período de crecimiento y recuperación económica, surgen cuellos de botella que provocan presiones macroeconómicas insostenibles y que finalmente conducen al derrumbe de los salarios reales y a graves dificultades de balanza de pagos.”

Por otra parte, los “Hogares” y “Empresarios” son sensibles a los acontecimientos económicos, sociales, políticos y también a la política económica del “Gobierno” como el hecho de que gasta más de lo que recauda en impuestos e incurre en el crecimiento de la deuda pública y además perciben un contexto externo desfavorable, razón por la cual cambian sus expectativas sobre la situación económica del país, cambiando su comportamiento de optimismo a pesimismo para continuar consumiendo y realizar nuevos emprendimientos.

El problema central de la economía no es el gasto público sino su financiamiento que según principios y reglas fiscales sean con ingresos genuinos, es decir impuestos y si no cubren recurrir a los inversionistas privados otorgando un clima favorable, institucionalidad, justicia, libertad económica y política. Otra dificultad económica es la centralización de la mayoría de las decisiones en el nivel nacional mediante un presupuesto centralizado que es más ineficiente que uno que reparte recursos entre los varios niveles de administración y según las competencias y atribuciones definidas en la Ley Marco de Autonomías y Descentralización.

Finalmente, lo principal es que la administración gubernamental predique y practique el respeto a las leyes y reglas, para mantener la confianza y credibilidad en el sistema por parte de los Hogares y Empresarios que es lo más importante para la toma de decisiones económicas y no económicas en cada instante del tiempo para lograr mejorar el bienestar de la sociedad.  



[1] El modelo económico social comunitario productivo. ECOPLURAL. Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. 2021. Página 6.

[2]En el mercado interno funciona un Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) y la política económica plural heterodoxa camino al socialismo desde el 2006.

[3]Política económica es la intervención deliberada del gobierno en la economía para alcanzar sus objetivos. 

[4] Macroeconomía del populismo en la América Latina, Fondo de Cultura Económica, México, 1| edición 1992.

Germán Molina Diaz Economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del Instituto de Investigaciones Socio Económicos (IISEC) de la UCB.

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