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Innovación y Educación

Estudio revela una doble realidad digital en Bolivia: alta adaptación tecnológica y baja confianza para aprovecharla

Bolivia demuestra contar con ciudadanos resilientes, responsables y abiertos al cambio tecnológico, pero el reto está en fortalecer competencias, reducir brechas de género y garantizar que la revolución digital no profundice desigualdades
1 de julio, 2026 - 10:12
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Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la persistencia de brechas estructurales.   Foto: Unifranz
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la persistencia de brechas estructurales. Foto: Unifranz

La Paz, 01 de julio de 2026 (AND).- Bolivia avanza en su proceso de transformación digital y muestra señales alentadoras de adaptación tecnológica, pero enfrenta un desafío de fondo: miles de personas aún no cuentan con las habilidades ni la confianza necesarias para convertir la tecnología en oportunidades reales de desarrollo. Esa es la principal conclusión del primer Índice de Empoderamiento Digital (IED), un estudio que revela una realidad dual en el país: una ciudadanía resiliente y dispuesta a innovar, pero marcada todavía por brechas de género, educación y acceso desigual a capacidades digitales.

La investigación fue desarrollada por el Instituto de la Mujer & Empresa (IME) de la Universidad Privada Franz Tamayo, junto al Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y el Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR). El estudio ofrece una radiografía novedosa del ecosistema digital boliviano y plantea un punto clave: el acceso a internet, por sí solo, no garantiza inclusión ni empoderamiento.

Los resultados revelan una realidad dual. Por un lado, Bolivia muestra fortalezas importantes en indicadores vinculados a la adaptación tecnológica. La población obtuvo sus mejores puntuaciones en responsabilidad digital, con 82,3 puntos, y resiliencia digital, con 81,5, reflejando una ciudadanía consciente del uso ético y seguro de la tecnología, además de una capacidad considerable para adaptarse a entornos de cambio constante. Sin embargo, el panorama cambia cuando se analiza la capacidad de usar esas herramientas de forma práctica. Los puntajes bajan considerablemente en autoeficacia digital (62,8) y efectividad digital (64), áreas vinculadas a la confianza para resolver problemas tecnológicos y utilizar la tecnología para alcanzar objetivos concretos.

Para Xiomara Zambrana, directora ejecutiva del IME, este hallazgo refleja uno de los principales desafíos del país. “Tenemos una boliviana y un boliviano que tienen ganas de usar la tecnología, tienen motivación, pero donde se estancan es en la autoeficacia y en la eficiencia. Es decir, en resolver problemas con la tecnología y utilizarla realmente para hacer mejor su trabajo y su vida”, explicó.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la persistencia de brechas estructurales. Los hombres obtuvieron mejores resultados que las mujeres en seis de las siete dimensiones evaluadas, particularmente en efectividad, curiosidad y resiliencia digital. A esto se suma otro factor determinante: el nivel educativo. La diferencia en efectividad digital entre personas con estudios de posgrado y quienes solo alcanzaron educación secundaria supera los 20 puntos. También persisten desigualdades territoriales, evidenciando diferencias marcadas entre zonas urbanas y rurales y entre distintos departamentos del país.

Pese a ello, el estudio no se limita a diagnosticar problemas, sino que identifica oportunidades concretas para acelerar el desarrollo digital nacional. “No basta con la capacitación. Es importante un acompañamiento emocional que nos permita equivocarnos cuando estamos aprendiendo con la tecnología y que nos dé la confianza que necesitamos para seguir navegando estas olas de innovación”, sostuvo Zambrana, subrayando que el desafío es construir entornos donde aprender implique experimentar sin temor al error.

Para Verónica Ágreda, rectora nacional de Unifranz y CEO del IME, el valor del estudio radica en convertir evidencia en acciones concretas. “No hay manera de potenciar el talento femenino si no entendemos cuáles son las brechas y las barreras que están enfrentando las mujeres. Este estudio nos permite entender esas realidades y aportar de manera mucho más pertinente desde nuestros programas de formación y empoderamiento femenino”, afirmó. Además, destacó que esta información puede convertirse en una herramienta estratégica para diseñar políticas públicas más efectivas en un contexto marcado por la economía digital.

Desde la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación, Adriana Fernández valoró que el índice vaya más allá de medir conectividad. “La verdadera pregunta nunca fue únicamente quién está conectada, sino quién tiene el poder de aprovechar esa conexión para ejercer sus derechos, tomar decisiones, acceder a oportunidades y transformar su vida”, señaló, destacando que medir dimensiones invisibles como confianza, participación y autonomía permite diseñar respuestas basadas en evidencia.

El estudio también recibió respaldo regional de Fundación Kodea, organización chilena que transfirió la metodología utilizada en su Índice de Empoderamiento Digital Femenino para adaptarla al contexto boliviano. Para Karla Cantuarias, gerente de Incidencia e Innovación de la fundación, comprender la relación entre mujeres y tecnología permite liberar un enorme potencial económico y social. “Cuando medimos la relación de la tecnología y las mujeres, y la confianza que ellas tienen en la tecnología, podemos despertar el potencial de sus negocios, de su calidad de vida, de sus trabajos y de la forma en que colaboran, trabajan y estudian”, destacó.

Durante la presentación del informe, Jeannette Sánchez, representante en Bolivia de la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, remarcó que el estudio llega en un momento decisivo para impulsar una transformación digital más inclusiva. “El estudio empieza con una acertada afirmación: el acceso no significa empoderamiento. Esa es una verdad. Este índice es un llamado para que actuemos sobre esa realidad”, afirmó.

Más que un diagnóstico estadístico, el Índice de Empoderamiento Digital instala una agenda urgente de acción. Bolivia demuestra contar con ciudadanos resilientes, responsables y abiertos al cambio tecnológico, pero el reto está en fortalecer competencias, reducir brechas de género y garantizar que la revolución digital no profundice desigualdades existentes. En tiempos donde la inteligencia artificial redefine el trabajo, la educación y la vida cotidiana, el verdadero empoderamiento consiste en algo más profundo: convertir la tecnología en una herramienta capaz de generar oportunidades, ejercer derechos y transformar vidas.

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