La Paz, 8 de julio de 2026 (AND).- A los 35 años, Vanessa Montero volvió a sentarse frente a una clase. No porque sintiera que su formación estaba incompleta, sino porque entendió que, en un mercado laboral en permanente transformación, aprender dejó de ser una etapa de la vida para convertirse en una decisión constante.
"Pienso que nunca dejamos de aprender. Todos los días nos reinventamos y el mercado también nos exige reinventarnos. Esa dinámica fue la que me llevó a estudiar una nueva carrera", afirma.
Su rutina parece no dejar espacio para nada más. Es docente universitaria, trabaja, apoya en la clínica de su esposo y procura dedicar tiempo a su familia. Sin embargo, entre todas esas responsabilidades también cursa Administración de Empresas en Unifranz Online, convencida de que ampliar sus conocimientos es la mejor inversión para su futuro.
Aunque ya es licenciada en Comunicación Social, abogada y estudió Marketing y Publicidad, iniciar una cuarta carrera nunca respondió al deseo de acumular títulos. Su propósito era complementar las herramientas que hoy exige el ejercicio profesional.
"No es lo mismo tener 18 años que tener 35. Hoy estudio desde otra madurez y con responsabilidades completamente distintas. Trabajo, doy clases y tengo muchas actividades, pero también tengo muy claro hacia dónde quiero crecer", explica.
Una universidad que se adapta a la vida
Para Vanessa, estudiar significa aprovechar cada momento disponible. Distribuye las siete materias del semestre a lo largo de la semana y dedica alrededor de una hora diaria al aprendizaje. Muchas veces lo hace mientras viaja en minibús, durante una pausa en el trabajo o desde su celular cuando encuentra algunos minutos libres.
"La modalidad online realmente es muy compatible para quienes trabajamos y tenemos una dinámica tan ajetreada. Siento que la universidad respeta mis tiempos", asegura.
Su experiencia refleja el perfil de miles de profesionales que hoy buscan continuar su formación sin renunciar a sus responsabilidades laborales y familiares. Según Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online, esa es precisamente la realidad de la mayoría de sus estudiantes. "Lo que menos tienen nuestros estudiantes es tiempo. Necesitan una opción que se adapte a su vida".
Por ello, el modelo académico integra contenidos virtuales, talleres presenciales y acompañamiento docente, permitiendo compatibilizar estudio, trabajo y vida personal.
"La universidad deja de ser un espacio exclusivo para quienes tienen tiempo completo y se convierte en una oportunidad real para quienes necesitan equilibrar múltiples responsabilidades", sostiene.
Aprender con un propósito
Con los años, Vanessa descubrió que necesitaba fortalecer competencias en gestión y análisis financiero para responder mejor a los desafíos de su actividad profesional.
"Siempre me gustaron los números. Tal vez cuando tenía 18 años no tenía la madurez para elegir esta carrera. Hoy quería cerrar ese círculo y tener una formación mucho más integral", comenta.
La modalidad híbrida también le abrió otra posibilidad: compartir aulas con profesionales de distintos sectores.
"He encontrado un networking increíble. Tengo compañeros de todos los rubros y aprender de sus experiencias enriquece muchísimo las clases. Además, los docentes están a la altura de lo que hoy buscamos quienes ya tenemos experiencia profesional", destaca.
Para Castellanos, este modelo responde a la evolución de la educación superior. "No creemos que el futuro sea cien por ciento online ni cien por ciento presencial. El mundo está avanzando hacia modelos híbridos que combinan la flexibilidad de la virtualidad con la riqueza del encuentro, el debate y la práctica".
El académico también subraya que estudiar bajo esta modalidad exige organización y compromiso. "La motivación dura unas semanas; después aparece el compromiso. Quien decide estudiar online debe hacer una gestión del cambio con su familia y su trabajo, porque es una decisión que transforma los siguientes años de su vida".
Vanessa lo confirma cada día. Cuando alguien le pregunta por qué decidió volver a estudiar, responde con una convicción que resume su experiencia: "Siempre habrá excusas para decir que no tenemos tiempo. Pero el tiempo se lo damos a aquello que realmente valoramos. Nunca dejes de creer en ti, porque no sabes de lo que eres capaz hasta que lo intentas".
Su historia demuestra que el verdadero logro no es cursar una cuarta carrera, sino haber encontrado una forma de seguir creciendo sin poner en pausa su vida. En una época en la que el conocimiento evoluciona al mismo ritmo que el mundo del trabajo, la flexibilidad educativa permite que cada vez más profesionales descubran que nunca es tarde para construir el futuro que imaginan.
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