
En el siglo XX mes de agosto de 1979 en el primer día clases de economía de Posgrado sobre Teoría de los Precios en el Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA), que impartía el profesor Carlos Alfredo Rodríguez comenzó preguntando a sus estudiantes: ¿Para qué sirve el freno?, y casi todos levantaron la mano para responder que es para frenar, a lo cual dijo que no. Todos quedaron sorprendidos y con interrogantes cual era la razón de que los frenos no servían para frenar, y el profesor fundamento su rechazo diciendo que los frenos sirven para aumentar la velocidad de los vehículos, porque si no tendría frenos la velocidad seria moderada y la conducción seria con prudencia para prevenir un accidente.
¿Cuál fue la finalidad de la pregunta para que sirve el freno en la Teoría de los Precios?
Para explicar el funcionamiento de los mecanismos de mercado y la formación de los precios cuando no hay frenos (controles) en la cual participan las personas integrantes en la curva de demanda de bienes y servicios y siguiendo su ley de a menor precio se demanda mayor cantidad y a mayor precio se demanda menor cantidad; así como por el lado de los productores integrantes en la curva de oferta y también siguiendo su ley de menor precio se oferta menor cantidad y a mayor precio se oferta mayor cantidad, entonces la participación de los demandantes y ofertantes determinan el precio de demanda y oferta y la cantidad de demanda y oferta de equilibrio. Cada consumidor demandaría la cantidad según su preferencia e ingreso (restricción presupuestaria) y cada productor ofertaría la cantidad que logre cubrir sus costos. Es decir, demandantes y ofertantes libremente toman sus decisiones los que desean y pueden participar en el mercado de bienes y servicios.
¿Qué tiene que ver el freno con el funcionamiento del mercado?
Nada, si se permite que los mercados funcionen libremente y el sistema de precios es la señalética, para que tomen sus decisiones libremente los demandantes y ofertantes de bienes y servicios.
Mucho, si no se permite que los mercados funcionen libremente utilizando frenos (controles) mediante políticas económicas que generalmente tienen efectos que posiblemente no pretendían ni anticipaban sus diseñadores, cuando el agente económico “Gobierno” impone un precio máximo obligatorio por debajo del precio de equilibrio de demanda y oferta que no cubre los costos de producción de bienes y servicios que genera una menor producción y la incorporación de un mayor número de consumidores que da como resultado la escasez de bienes y servicios al precio fijado, y también cuando el agente económico “Gobierno” impone un precio mínimo obligatorio por encima del precio de equilibrio y ocasiona un excedente de bienes y servicios por la incorporación de nuevos productores que a ese precio fijado cubre sus costos de producción inclusive aquellos que al precio de equilibrio de mercado no cubría sus costos de producción.
Por lo mencionado, la introducción del freno (control de precios máximos y mínimo obligatorios) por parte del agente económico “Gobierno” aumenta la velocidad de modificación de los precios y cantidades de bienes y servicios en sentido contrario a la intención buscada de beneficiar a los consumidores, productores y mejorar el bienestar económico de la sociedad. Algo similar sucede cuando se utiliza el freno en las cantidades producidas de bienes y servicios.
¿Existen frenos en los mercados del país?
Si existen frenos en los mercados del país que comenzó a intensificarse su utilización desde el 2006 mediante la asignación de los recursos a la economía a través de un plan denominado “Plan Nacional de Desarrollo Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien” Lineamientos estratégicos[1] 2006-2011 (PND)” que determina como principal protagonista al Estado en el desarrollo económico y ratificado por la Constitución Política del Estado (CPE), aprobada en el referendo del 25 de enero de 2009 y promulgada el 7 de febrero de 2009.
Durante el período 2006-2023 que son 17 años continuos de un Modelo Económico de Centralismo, Control de precios, Cantidades, Calidad y Cuotas (MECCCCC) organizando la producción y distribución económica a través de un Presupuesto General del Estado anual con cifras elevadas de gasto público que se va incrementando, alcanzo una mayor participación respecto al total de la producción de bienes y servicios finales de más del 80 por ciento estimado para la gestión 2023.
En definitiva, por lo mencionado, el papel del Estado abarca todas las actividades en el país y cuando así sucede, según la Escuela de Economía de la Elección Pública el resultado será que tiende a un gobierno grande y mercados con control, por lo tanto, concluimos que existen frenos en los mercados del país.
¿Dónde están los frenos?
Mediante la Política económica del partido del MAS-IPSP es la intervención deliberada del gobierno en la economía para alcanzar sus objetivos casi en todos los mercados de bienes y servicios utilizando los frenos (controles) aprobando diversas medidas sectoriales, entre los principales: algunos productos son regulados sus precios, es decir no varían; mantiene un stock de cantidades de algunos productos almacenados para utilizarlos cuando hay escasez y se atenué la elevación de los precios; suministra algunos insumos a bajo costo; cupos de exportación de productos de excedentes después de cubrir el mercado interno; créditos con bajas tasas de interés al sector productivo y de vivienda, etc.
¿Es sostenible mantener los frenos?
Los frenos (controles) su mantenimiento tiene costos elevados y su financiamiento externo e interno tiene límites establecido en el Presupuesto General del Estado anual. En este sentido, su permanencia no es posible por siempre y se tiene que corregir en algún momento, pero tienen que lograrse una sincronización entre la política y economía.
Para un estudio concreto de un hecho económico sin la sincronización entre la política y la economía recurrimos a la historia económica y verificamos que la aprobación del Decreto Supremo No. 0748 el 26 de diciembre de 2010 conocido como el del gasolinazo, porque establecía un incremento en las tasas del Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD). Dicho decreto en su artículo único fija nuevas tasas y según la metodología para la fijación de precios, son traspasadas en su integridad al consumidor final. Los argumentos de dicha medida señalaban que esta medida favorecería a: mejorar el precio interno del petróleo en Bolivia, fomentar su exploración y explotación, incrementar los recursos para las regiones y universidades, y destinar mayores recursos para el desarrollo rural, entre los más importantes.
Antes de la aprobación del Decreto Supremo N.º 748 el país se encontraba en incertidumbre, con información retrasada de las finanzas públicas y una agenda política e ideologización de la economía por los cambios que implica la Constitución Política del Estado, particularmente en lo que se refiere a las inversiones en los sectores estratégicos de recursos naturales y que las utilidades deben ser reinvertidas en el país.
En la última semana de diciembre 2010, el 26 se aprueba suprimir los subsidios de los carburantes y luego transcurridos 5 días por las protestas de los ciudadanos en todo el país, el 31 de diciembre abroga la medida de suprimir los subsidios de los carburantes
Por todo lo relatado anteriormente, podemos concluir que los diseñadores de política económica asumieron resolver el problema económico que significaba el costo del subsidio a los precios de derivados de los hidrocarburos con una medida estrictamente económico y sin considerar la sincronización con la política.
Transcurrido trece años de la medida económica fallida, para la gestión fiscal 2023 el costo de la subvención a los derivados de hidrocarburos, alimentos y servicios básicos alcanza Bs8.039 millones de los cuales un 95,1 por ciento corresponde a los hidrocarburos, que contribuye a que nuestro país tenga una “inflación reprimida[2]” por los precios regulados de los derivados de hidrocarburos, algunos alimentos y servicios básicos que son cubiertos por la subvención por parte del gobierno, que permite que los datos de inflación son bajas.
Existe demora en la publicación de la información estadística semanal de las reservas internacionales netas del Banco Central de Bolivia, que genera incertidumbre, desconfianza y disminución de la credibilidad sobre el estado de la economía boliviana.
La política de estatismo e intervención de los mercados de bienes y servicios (frenos), ocasiona la pérdida de competitividad y productividad, y además la falta de reglas claras estable un clima adverso a la producción, inversión y consumo. Los consumidores, empresarios bolivianos y extranjeros son agentes racionales que conocen el modelo de economía estatista populista[3] y las consecuencias que tiene, y por lo tanto toman sus decisiones anticipadamente a los efectos de las políticas públicas.
¿Suprimir los frenos dinamizara la economía?
Si para dinamizar la economía se tiene que considerar medidas económicas destinadas a suprimir los frenos (controles) que a continuación se señala:
En conclusión, para que la economía boliviana logre un crecimiento económico elevado y sostenible reconsidere la vigencia de las sencillas verdades económicas, en la elaboración y aprobación de políticas económicas.
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[1] Decreto Supremo 29272, 12 de septiembre de 2007.
[2] Se cuantifica el costo de vida con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), y se mide su variación mediante encuestas periódicas de los bienes y servicios que componen una canasta representativa de un año base incluido aquellos que están regulados los precios y cantidades en los mercados de servicios básicos, alimentos e hidrocarburos, dato que resulta en una inflación reprimida.
[3] Según Dornbusch y Edwards (1992) distinguen cuatro fases comunes a la gran mayoría de experiencias de economías populistas. La primera crece la producción, los salarios reales y empleo, y las políticas macroeconómicas tienen gran éxito. La segunda se crea cuellos de botella en la economía debido en parte a una fuerte expansión de la demanda de bienes nacionales y en parte a una creciente falta de divisas. La tercera es la escases generalizada, aceleración de la inflación, deficiencia de divisas, fuga de capitales y desmonetización de la economía, déficit presupuestario, disminución de ingresos fiscales y aumento del costo de los subsidios. Finalmente, viene una estabilización ortodoxa de la economía.
[4] Similar al que tiene Noruega que al inicio fue con los ingresos transitorios proveniente de la exportación de petróleo y luego fue incorporando otros ingresos como el de fondo de pensiones, para invertir estos recursos en el exterior en acciones de empresas internacionales con elevada y segura rentabilidad.
Germán Molina Diaz, Economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del IISEC.