La Paz, 13 de marzo de 2026 (AND).- La salud del corazón empieza en el plato. Diversas investigaciones científicas han demostrado que ciertos alimentos pueden ayudar a reducir el colesterol, mejorar la circulación y disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, consideradas una de las principales causas de muerte en el mundo. Adoptar hábitos alimentarios equilibrados no significa renunciar a los platos tradicionales, sino aprender a combinarlos de forma más saludable y moderada.
“Las grasas saturadas presentes en alimentos fritos, en chips, papas y comidas fritas son muy difíciles de eliminar. Si encima usamos aceites reutilizados, como ocurre en muchos puestos de comida callejera, el daño es aún mayor”, explica Marie Paulette Étienne Morales, médico nutrióloga y docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
De acuerdo con la especialista, estos hábitos favorecen el incremento del colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, que puede acumularse en las arterias y elevar el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares.
El colesterol cumple funciones importantes en el organismo, como la formación de membranas celulares y hormonas. Sin embargo, cuando supera los niveles recomendados comienza a depositarse en las paredes arteriales y dificulta el flujo sanguíneo, proceso conocido como aterosclerosis. Por ello, los expertos coinciden en que mejorar la calidad de la alimentación diaria es clave para prevenir problemas cardiovasculares.
Para la experta de Unifranz, la solución no está en prohibir alimentos, sino en lograr un equilibrio. “Comer rico no es sinónimo de comer bien. El problema no está en los platos típicos en sí, sino en los excesos y en la forma en que los combinamos”, señala Étienne, quien advierte que muchos platos tradicionales reúnen varios carbohidratos como arroz, papa, pan o fideo en una sola comida, lo que puede favorecer el aumento de peso y elevar el riesgo cardiovascular.
Siete alimentos aliados del corazón
Especialistas en salud cardiovascular recomiendan incluir en la dieta diaria alimentos que ayuden a mantener las arterias sanas y reducir factores de riesgo como el colesterol elevado o la inflamación.
La especialista recuerda que la salud cardiovascular no depende únicamente de la alimentación. Mantener actividad física regular, controlar el peso y evitar el sedentarismo también son factores determinantes.
“El cuerpo humano es una máquina extraordinaria, pero necesita el combustible adecuado y en la cantidad justa. El equilibrio es la palabra clave: equilibrio en lo que comemos, en cómo lo comemos y en cuánto nos movemos”, concluye la médico nutrióloga.
En ese sentido, pequeños cambios sostenidos —como aumentar el consumo de frutas, verduras y alimentos integrales— pueden marcar una diferencia importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares y en la construcción de una vida más saludable.
Articulo sin comentarios