La Paz, 09 de marzo de 2026 (AND).- Cada vez más mujeres encuentran en la educación superior una herramienta para construir su proyecto de vida y aportar al desarrollo de la sociedad. Desde aulas universitarias y laboratorios, jóvenes de distintas carreras se preparan para asumir roles de liderazgo, innovar en sus áreas y aportar nuevas miradas al futuro del país.
En este proceso, la educación se convierte en un espacio de transformación personal y social. Sin embargo, especialistas coinciden en que todavía existen desafíos para consolidar la igualdad de oportunidades.
“En el espacio de la educación hemos logrado consolidar un espacio, pero no podemos quedarnos ahí. Hay problemas en el ámbito laboral, aún hay discriminación, pero las mujeres debemos mostrar esa fuerza y conocimiento que tenemos. La mujer puede lograr todo lo que se propone”, afirmó Annette Escobar, directora de la carrera de Derecho de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
En las últimas décadas el acceso de las mujeres a la educación ha crecido de manera sostenida. Datos del Banco Mundial muestran que en 2023 la matrícula femenina en educación primaria en Bolivia alcanzó el 98,4%. Sin embargo, el reto se mantiene en los niveles superiores. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), solo el 34,2% de las mujeres accede a la universidad.
Para muchas jóvenes, ingresar a la educación superior significa abrir la puerta a nuevas oportunidades profesionales y personales.
“Acceder a la educación superior para mí, como mujer, es tener la posibilidad de romper todas las barreras que existen en la sociedad y en la profesión que elegí. Es la posibilidad de acceder e implementar todos los conocimientos y ejercer con ética profesional”, señala Priscila Santa Cruz, estudiante de segundo semestre de Medicina en Unifranz.
Las cifras muestran que el acceso femenino a la universidad incluso supera ligeramente al de los hombres, que alcanza el 32,5%. Sin embargo, este avance también evidencia la necesidad de ampliar las oportunidades para que más jóvenes continúen su formación profesional.
“La educación superior brinda herramientas para que más mujeres accedan a espacios de liderazgo. En Unifranz impulsamos modelos académicos que fortalecen la participación femenina en distintas disciplinas, preparando profesionales con visión global y capacidad innovadora”, señala Verónica Ágreda, rectora nacional de Unifranz.
Para fortalecer este proceso, la universidad impulsa iniciativas que promueven el liderazgo femenino y el desarrollo profesional. Entre ellas destacan el Instituto de la Mujer y Empresa (IME), orientado al fortalecimiento del liderazgo corporativo femenino, y el programa Code Queens, que capacita a mujeres en marketing digital, comercio electrónico y coaching profesional.
“La educación es una palanca poderosa para cerrar la brecha de género. En particular, ahora que estamos hablando mucho de tecnología y de inteligencia artificial. Las niñas y mujeres que acceden a la educación pueden acelerar significativamente este proceso”, señala Xiomara Zambrana, directora del IME.
Más allá de las estadísticas, la experiencia universitaria permite a las estudiantes desarrollar habilidades clave como el pensamiento crítico, la creatividad y la innovación. También abre oportunidades para participar en proyectos, investigaciones y emprendimientos que conectan la formación académica con los desafíos reales de la sociedad.
En carreras relacionadas con la salud, por ejemplo, muchas jóvenes encuentran una vocación orientada al servicio y al bienestar de la comunidad.
“Sueño con salir de la carrera, ser una buena profesional, ayudar a las personas y en algún punto tener algo propio para ayudar a más personas y servir a la comunidad”, afirma Fernanda Espinoza, estudiante de décimo semestre de Medicina.
Las historias de estas estudiantes reflejan un punto en común: la educación como motor de oportunidades. En un contexto donde la participación femenina continúa creciendo en distintos ámbitos profesionales, la universidad se consolida como un espacio clave para impulsar el talento, la creatividad y el liderazgo de las nuevas generaciones de mujeres.
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