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Innovación y Educación

Más allá de la medicina: ¿cómo las culturas moldean el cuidado de la diabetes?

De acuerdo con el FILAC, más de 58 millones de indígenas viven en la región y la diabetes tipo dos presenta niveles preocupantes en varias comunidades.
18 de junio, 2026 - 08:13
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Existen saberes ancestrales, prácticas populares y conocimientos occidentales que conviven en la vida cotidiana. Foto: Unifranz
Existen saberes ancestrales, prácticas populares y conocimientos occidentales que conviven en la vida cotidiana. Foto: Unifranz

La Paz, 18 de junio de 2026 (AND).- La diabetes tipo 2 afecta a millones de personas en el mundo, pero no todos la enfrentan de la misma manera. Una investigación desarrollada en el Cauca, Colombia, muestra que detrás del tratamiento existen saberes ancestrales, prácticas populares y conocimientos occidentales que conviven en la vida cotidiana y que podrían ser clave para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“La investigación surge de la cotidianidad, de estar con mi familia, de la vivencia de la diabetes con mi papá y con mi abuelita. Busco entender cómo las diferentes culturas afectan a cómo las personas se cuidan”, señala Karen Rico, investigadora colombiana.

Su trabajo es parte de las investigaciones del Centro NIHR Latam. La iniciativa, impulsada por la Queen Mary University of London y financiada por el National Institute for Health and Care Research (NIHR), reúne  a la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) de Bolivia; la Universidad Javeriana, en Colombia y la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. El objetivo es generar evidencia científica sólida, formar investigadores y establecer un modelo sostenible de investigación con impacto en la salud.

La investigación se realizó al norte del departamento del Cauca, en los municipios de Toribío y Santander de Quilichao, dos de los municipios más importantes y estratégicos de la subregión colombiana. El trabajo se titula “Experiencia de cuidado propio en personas con diabetes tipo dos, de la comunidad indigena Nasa”. 

Diabetes y pueblos indígenas en Latam
De acuerdo con el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), más de 58 millones de indígenas viven en la región y la diabetes tipo dos presenta niveles preocupantes en varias comunidades. Sus estudios encontraron prevalencias del 35,7% en algunas zonas de Guatemala, del 26,9% en Nicaragua y del 10,6% en Bolivia.

La Federación Internacional de Diabetes advierte, además, que siete de cada diez estudios realizados en poblaciones indígenas del mundo registran una prevalencia superior al 10% en adultos. Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud ha señalado que las comunidades indígenas enfrentan mayores desigualdades en salud y que un enfoque intercultural es clave para reducir las brechas existentes.

Los especialistas coinciden en que los cambios en la alimentación tradicional, el incremento del consumo de productos ultraprocesados, el sedentarismo y las dificultades de acceso a los servicios sanitarios han favorecido el aumento de esta enfermedad, considerada una de las principales causas de muerte y discapacidad en las Américas.

Sin embargo, mientras la medicina suele enfocarse en medicamentos y controles clínicos, la investigación en Colombia pone la mirada en la manera en que las personas y las comunidades se cuidan a sí mismas.

“Todos se cuidan, pero el cuidado es diferente dependiendo de la cultura y de dónde esté situado”, señala la investigadora.

Su trabajo permitió identificar que el cuidado de la diabetes no responde a una única fórmula. Por el contrario, está atravesado por las tradiciones, las costumbres y las formas de entender la salud que posee cada comunidad.

Cuando la tradición y la medicina moderna se encuentran
Uno de los principales hallazgos de la investigación de Rico es que las prácticas de autocuidado en las comunidades están lejos de ser exclusivamente médicas.
“Existe una diversidad de prácticas que están permeadas no solamente por la práctica tradicional, sino también por lo popular y tienen algo también de occidental”, sostiene.

En muchas comunidades, las recomendaciones de los médicos conviven con conocimientos transmitidos de generación en generación, uso de plantas medicinales, huertas comunitarias, recuperación de alimentos tradicionales y acompañamiento de médicos tradicionales.

Lejos de representar una contradicción, la investigadora considera que estos saberes pueden complementarse y abrir nuevas posibilidades para mejorar la atención de las personas con diabetes.

“Hay un sistema de salud indígena propio e intercultural que tiene muchísimos desafíos y creo que vale la pena que nosotros, mediante estos procesos investigativos, podamos articularnos con ellos y trabajar en conjunto para mejorar la salud de las comunidades y, sobre todo, prevenir las complicaciones de esta enfermedad”, afirma.

En la región, ya hay algunos intentos de trabajo. En Bolivia, Guatemala y Nicaragua, proyectos impulsados por FILAC y la Fundación Mundial para la Diabetes promovieron el intercambio de saberes entre médicos tradicionales y profesionales de la salud. Estas iniciativas permitieron rescatar conocimientos ancestrales, fortalecer viveros de plantas medicinales y elaborar guías de atención con enfoque intercultural.

La importancia de escuchar a las comunidades
La propia Organización Panamericana de la Salud (OPS) sostiene que la participación de las comunidades y el reconocimiento de los conocimientos indígenas son elementos fundamentales para construir sistemas de salud más inclusivos y efectivos.

En esa línea, investigaciones como la desarrollada por Rico aportan una dimensión que va más allá de los hospitales: comprender las prácticas cotidianas de las personas y reconocer que la cultura también influye en la manera de enfrentar las enfermedades.

Su estudio pone de relieve que la prevención de las complicaciones de la diabetes no depende únicamente del acceso a medicamentos, sino también de entender las realidades sociales y culturales de quienes viven con la enfermedad.

Al final, detrás de cada diagnóstico existen historias familiares, conocimientos heredados y formas de cuidado construidas durante generaciones. Y es precisamente allí, en ese encuentro entre la ciencia y la cultura, donde podría encontrarse una de las respuestas para enfrentar una enfermedad que continúa creciendo en todo el mundo.

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