La Paz, 10 de junio de 2026 (ANF).- La producción de quinua en el altiplano orureño atraviesa una de sus etapas más complejas. Aunque la cosecha de la presente campaña alcanzó niveles considerados aceptables en varias regiones productoras, los bloqueos y conflictos sociales paralizaron la comercialización, frenado las exportaciones y provocado una caída de precios que amenaza la sostenibilidad económica de cientos de familias dedicadas al cultivo del grano andino.
Las movilizaciones de la Central Obrera Boliviana, la Federación de campesinos Tupac Katari y los seguidores de Evo Morales se siguen prolongando por más de 40 días en el país provocando pérdidas económicas a varios sectores por el bloqueo de carreteras. Entre tanto, el Gobierno sigue esperando el diálogo con esos sectores radicales que exigen su renuncia.
Juan Ernesto Crispín, representante de la Asociación de Productores Ecológicos de Quinua y Camélidos (APREQC), que agrupa a unas 300 familias de la provincia Ladislao Cabrera, afirmó que el sector se encuentra prácticamente detenido debido a la interrupción de las rutas y al cierre de los canales de exportación.
Según explicó, la campaña agrícola tuvo resultados relativamente regulares, aunque las heladas afectaron entre el 30% y el 40% de las parcelas, principalmente en las zonas bajas. Sin embargo, considera que el mayor problema actual no está en la producción, sino en la imposibilidad de comercializar el grano.
“Los productores no pueden trasladar la quinua a las plantas procesadoras y estas tampoco pueden exportar. Todo el movimiento económico está paralizado”, sostuvo el dirigente a ANF.
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