Ir al contenido principal
 

Opinión

Resistir por la democracia

8 de Junio, 2026
Compartir en:

La democracia en Bolivia es aún joven. Inaugurada el 10 de octubre de 1982 con la llegada al gobierno de Hernán Siles Zuazo de la mano de la Unidad Democrática y Popular (UDP), que fue una coalición formada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el Partido Comunista de Bolivia (PCB) y el apoyo de facciones del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Debe mencionarse también el apoyo electoral que tuvo de la Central Obrera Boliviana (COB). Cuarenta y cuatro años en una democracia que le cuesta encontrarse. La crisis económica, la desdolarización, la hiperinflación y las masivas manifestaciones de mineros y fabriles marcaron ese período. Cabe mencionar un secuestro de por medio, una segunda huelga de hambre desde la primera magistratura del país y la renuncia a un año de mandato: ese fue el periplo de Siles Zuazo, quien prefirió abrazar la democracia antes que volver al autoritarismo militar.

Su sucesor, Víctor Paz Estenssoro, para estabilizar la economía tuvo como instrumento el Decreto Supremo 21060, con el cual enterró el sistema nacionalista creado por él mismo en la revolución de 1952. Debe recordarse una de las frases de Gonzalo Sánchez de Lozada cuando fungía como ministro de Planeamiento y Coordinación: “O cerramos Comibol o cerramos Bolivia”. El cambio traumático hacia la nueva política económica obligó a Paz Estenssoro a decretar el estado de sitio en dos oportunidades: la primera, en septiembre de 1985, y la segunda, en noviembre de 1986. Del mismo modo, Jaime Paz Zamora, en noviembre de 1989, instauró el estado de sitio para frenar las protestas de la COB y el magisterio, que pedían un incremento salarial. Gonzalo Sánchez de Lozada, en sus dos gobiernos, también tomó esa medida: en abril de 1995, para lograr la capitalización y la reforma educativa, y entre septiembre y octubre de 2003, en la denominada guerra del gas, donde perdió el gobierno. Hugo Banzer Suárez, en abril de 2000, durante la guerra del agua, y en septiembre del mismo año, para frenar las protestas encabezadas por Felipe Quispe, asumió igualmente dicha medida.

Evo Morales no queda exento de la lista: en septiembre de 2008 se decretó un estado de sitio localizado en Pando, cuyo desencadenante fue la llamada masacre del Porvenir.

Tras la nueva Constitución de 2009, gran parte de la población que vive en las ciudades de La Paz y  El Alto espera que el presidente Rodrigo Paz Pereira dicte el estado de excepción. Sin embargo, conociendo que los desestabilizadores de la democracia esperan ese paso para recrudecer las protestas contra el Gobierno, Paz Pereira tomó otro camino: el de la resistencia y el desgaste. Supo elegir sabiamente ante la crisis el camino correcto, ya que defender la democracia es resistir el embate. A diferencia de 2003 o de 2019, no existe un desencadenante claro del conflicto: ni el gas ni el fraude se replican en el escenario actual. El pedido de los sectores movilizados es la renuncia por la renuncia. Independientemente de las promesas cumplidas o incumplidas, uno de los errores gubernamentales es no contar con una narrativa clara que fundamente su relato de gobierno. Hasta el día de hoy, amplios sectores de la población no comprenden el porqué de la resistencia ante quienes atentan contra la democracia.

¿Cuál es el relato?, ¿Cuál es el microrrelato?, ¿Qué van a comunicar ahora?, ¿A quiénes va dirigido su mensaje? Estas preguntas deben ser respondidas por el equipo de comunicación del Gobierno, para que la población pueda comprender su accionar. También es necesario recalcar que el escenario político actual se sitúa entre la modernidad y la premodernidad de diversos sectores del país, y la búsqueda histórica de nuestra identidad: ¿qué somos?, ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos?

La democracia, sus instituciones y las libertades deben ser defendidas, en este momento de crisis, de las formas más inteligentes posibles. No podemos entregarles a los violentos el derramamiento de sangre que esperan; no podemos darles la excusa. Nuestra tarea ciudadana es resistir la acometida, y la tarea gubernamental es saber comunicar la importancia de aguantar, porque resistir es democracia.       

El autor es politólogo 

Opinión

JORGE ROBERTO MÁRQUEZ MERUVIA

Resistir por la democracia

JORGE ROBERTO MÁRQUEZ MERUVIA
ROLANDO TELLERIA A.

¿Condenados?

ROLANDO TELLERIA A.
WILLIAM HERRERA ÁÑEZ

Tratado sobre la estupidez

WILLIAM HERRERA ÁÑEZ
AGUSTÍN ECHALAR ASCARRUNZ

Bloqueos

AGUSTÍN ECHALAR ASCARRUNZ