La Paz, 22 de agosto de 2025 (ANF).- El contrabando en Bolivia ya no se sostiene únicamente en caravanas improvisadas que cruzan por pasos fronterizos no autorizados o en pequeños comerciantes que arriesgan mercancías en minibuses. Hoy, según especialistas, se trata de un entramado cada vez más sofisticado, con planificación estratégica, estructuras de mando y una inversión silenciosa en capital humano que busca blindar sus operaciones en el largo plazo.
El abogado Omar Durán, experto en seguridad militar, advirtió que los clanes contrabandistas han encontrado en la educación una de sus armas más eficaces. “Los contrabandistas se han dado a la tarea de hacer inversiones de naturaleza humana. Llegan sus hijos a tener 17 o 18 años, salen del colegio y los meten a las Fuerzas Armadas a estudiar para ser militares, pagando. Una vez que se gradúan, pagan por sus destinos y los mandan a rutas claves para que controlen el contrabando”, afirmó en entrevista con ANF.
De acuerdo con Durán, este fenómeno no es aislado ni reciente. Por el contrario, se replica en distintas regiones del país y ya cuenta con resultados visibles: “Hay cualquier cantidad de hijos de contrabandistas que hoy en día son oficiales, suboficiales y sargentos. Están dentro de la estructura militar, y eso les da a las familias una ventaja estratégica sobre el resto de competidores y, sobre todo, frente al Estado”.
El paralelismo con el narcotráfico es inevitable. Durán explicó que, al igual que los traficantes de drogas que financian carreras de pilotaje a jóvenes con la promesa de incorporarlos luego a sus operaciones aéreas, los contrabandistas invierten en la formación de futuros informantes dentro de la estructura militar.
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