La Paz, 25 de abril de 2026 (ANF). - La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) atraviesa una crisis estructural debido a diversos factores, advirtió el economista Gonzalo Chávez, quien además planteó una medida de shock de siete días para estabilizar el suministro de combustible en el país.
“Hay desabastecimiento y han regresado las colas; segundo, faltan divisas para importar combustible con normalidad; tercero, existe una captura institucional: redes internas dentro de Yacimientos encarecen compras, fletes e intermediaciones innecesarias. Cuarto, el monopolio ineficiente de YPFB, que es un modelo cerrado donde todo recae sobre el Estado, aunque ya no tenga espalda financiera para sostenerlo”, afirmó.
La estatal petrolera se encuentra en el ojo de la tormenta debido a la renuncia de sus dos presidentes, Yussef Akly y Claudia Cronembold. A ello se suman las protestas por el desabastecimiento de diésel y las denuncias de supuesto sobreprecio en la compra de crudo.
La propuesta
En ese sentido, planteó una medida de “shock de siete días” para restablecer el suministro de combustible en el país y desmontar los casos de corrupción. Aclaró que la medida no es definitiva, sino temporal, hasta contar con un plan de reestructuración.
Dijo que, durante los dos primeros días, a través de un decreto supremo, se debe conformar un equipo con 15 especialistas en logística, comercio internacional, energía y control de operaciones, que actúe de manera inmediata para garantizar el suministro de carburantes.
“Al mismo tiempo, se deben intervenir tres áreas críticas: logística, adquisiciones y despacho en plantas, donde hoy hay un cuello de botella. Mañana debe haber un comando operativo que resuelva los problemas”, explicó.
En los días siguientes, propuso que el sector privado, como la agroindustria, la minería y otros, importe diésel para su consumo de manera ágil. A su criterio, esta medida reducirá la presión sobre el Estado.
“YPFB debe cambiar temporalmente de rol: menos comprador y más operador logístico, que alquile ductos, almacenamiento y capacidad instalada al sector privado, lo que le permitirá generar ingresos”, precisó.
Durante los días 5 y 6, YPFB debe establecer salidas alternas ante la falta de divisas para la adquisición de combustible. Sugirió negociar con países vecinos un intercambio de gas natural por diésel y gasolina, al menos por tres meses.
“Se trata de un intercambio de energía por energía, donde no intervienen dólares, lo que reduce la presión sobre las reservas internacionales y mejora la rapidez operativa. Junto a eso, se requiere control total de la cadena, supervisión de fronteras, plantas y rutas estratégicas para evitar que el combustible termine otra vez en el contrabando o la minería ilegal”, añadió.
Finalmente, planteó generar mecanismos de transparencia en la información sobre la importación: mostrar contratos, volúmenes distribuidos, precios de compra, destinos, entre otros aspectos.
“Seamos absolutamente claros: esto no reemplaza una solución estructural del sector energético ni los procesos contra quienes cometieron actos de corrupción, pero una cirugía mayor requiere primero estabilizar al paciente. Hoy Bolivia necesita combustible, orden y confianza”, concluyó
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