La Paz, 2 de julio de 2026 (ANF).- La expansión del acceso a Internet entre adolescentes bolivianos también incrementó la exposición a nuevas formas de violencia sexual digital, según la investigación “Cuerpos, pantallas y algoritmos” desarrollada por ChildFund Bolivia y la Colectiva Ciberwarmis. El estudio analiza cómo los entornos digitales están transformando las formas de vivir la sexualidad, las relaciones y las violencias entre adolescentes y jóvenes.
El informe establece que el 93% de las y los adolescentes accede a Internet mediante teléfonos móviles. Entre las plataformas más utilizadas se encuentran WhatsApp (20,4%), TikTok (18,9%) y los juegos en línea (18,7%), con TikTok como una de las aplicaciones principales entre quienes tienen entre 14 y 18 años.
Sin embargo, la alta conectividad está acompañada por riesgos crecientes. El estudio identifica que el 41,8% de los participantes recibió contenido sexual no solicitado, mientras que el 34,1% reportó haber vivido acoso sexual en línea. Además, un 16% señaló situaciones de “sextorsión” y cerca del 10% indicó haber sido afectado por la manipulación de contenido sexual mediante tecnologías como los "deepfakes".
La investigación advierte que las mujeres son las principales víctimas de estas agresiones, al representar cerca de dos tercios de los casos de difusión no consentida de imágenes íntimas. También señala que pertenecer a poblaciones indígenas o sectores empobrecidos incrementa hasta nueve veces el riesgo de enfrentar violencia sexual digital.
El documento identifica diferencias territoriales. En Oruro se registraron prácticas de mercantilización de cuerpos femeninos mediante apuestas entre pares para compartir fotografías íntimas. En Cochabamba se observó el uso de cuentas anónimas de confesiones y la creación de contenido sexual falso con inteligencia artificial para afectar la imagen de estudiantes. En Pando y Beni, la reputación digital aparece como un elemento que condiciona la vida social de adolescentes, mientras que en Tarija se reportó una relación entre la difusión de contenido íntimo y afectaciones a la salud mental.
El estudio concluye que la violencia sexual digital no responde únicamente al uso inadecuado de la tecnología, sino que refleja desigualdades de género y relaciones de poder que se trasladan al espacio virtual.
Entre sus recomendaciones plantea fortalecer la educación sexual integral y la ciudadanía digital, mejorar las rutas de atención, capacitar a instituciones públicas y exigir mayor responsabilidad a las plataformas tecnológicas para retirar contenido íntimo difundido sin consentimiento.
/FC/
Articulo sin comentarios