La Paz, 10 de junio de 2026 (ANF).- La Defensoría del Pueblo no ve con buenos ojos que se dicte un estado de excepción en el país en un escenario de alta tensión. Percibe que la vía del “cansancio” de los movilizados para que se disuelvan las manifestaciones va a significar un proceso que puede “ser largo, angustioso y de sufrimiento colectivo”, ya que existe una “regularización muy paulatina, irregular”, sostuvo César Rojas, jefe de la Unidad de Prevención y Transformación de Conflictos y Cultura de Paz de la Defensoría del Pueblo.
El país enfrenta un paro indefinido de 41 días y un bloqueo de carreteras de 35 días. La Central Obrera Boliviana y la Federación Tupac Katari, principales impulsoras de las medidas de presión, se niegan a ir al diálogo y sus manifestaciones se sostienen con una sola consigna que es la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Cree que si ese “retorno irregular” a la normalidad se acompaña con un proceso de diálogo se podría salir de este escenario conflictivo de manera “incruenta”. Instó a las autoridades del gobierno nacional, de los gobiernos departamentales y municipales salir en “auxilio” de las familias más vulnerables para mitigar el peso de la crisis.
Rojas todavía confía en la posibilidad de diálogo, señaló que ni la Defensoría del Pueblo ni la Iglesia Católica han desistido de seguir poniendo sus esfuerzos para que las partes en conflicto se sienten a dialogar, es más dijo que trabajan en una nueva fórmula y que las conversaciones continúan.
La ANF entrevistó a César Rojas experto en conflictividad en un escenario en el que el diálogo está en “punto muerto”, pese a los llamados a negociar no se perciben avances.
Agencia de Noticias Fides (ANF).- ¿Qué otras salidas hay a la conflictividad en un contexto en el que una de las partes no quiere dialogar y la otra parte ya tiene el instrumento legal para dictar un estado de excepción? ¿Cree que hay todavía alguna posibilidad de diálogo y mediación?
César Rojas.- Estoy viendo en el contexto en el que nos estamos moviendo una regularización muy paulatina, irregular, ciertamente dolorosa de retorno a la normalidad. Creo que, si en ese retorno irregular se va abriendo paso y lo acompañamos debidamente con procesos de diálogo, creo que podemos salir de esta coyuntura de conflictividad de alta tensión de una manera incruenta.
Los costos económicos son altísimos, pero como decimos en la Defensoría del Pueblo, lo vital, lo fundamental es la vida humana. Los costos se pueden recuperar, pero las pérdidas en vidas humanas que sabemos que traen los estados de excepción, no se recuperan jamás.
Tal vez a costa de este sufrimiento colectivo del país, pues debemos seguir tratando de que esta regularización se vaya asentando y como te decía, acompañarla con varios dispositivos de diálogo de tal manera de acelerar ese proceso.
ANF.- ¿Pero ¿qué significa este retorno a la normalidad, es real o aparente?
César Rojas.- Real, en el sentido, por ejemplo, de que la carretera a Caranavi que tenía ocho puntos de bloqueo, pues se ha quedado despejada.
Lo escuchaba al alcalde de La Paz, César Dockweiler, decía: Es más fácil ahora llegar a la alcaldía. Donde no teníamos desabastecimiento total de pollos, hoy en día el alcalde paceño está haciendo posible que se tengan pollos en una gran cantidad, pero además con precios accesibles para la población.
Si tú me preguntas si esto es suficiente, pues no es suficiente, pero es mejor que la confrontación.
La idea es que no solamente en estos ítems se vaya dando esos avances, sino en otros que paulatinamente los logremos ir normalizando de tal manera que los sectores movilizados que están en una posición intransigente, de no asistencia al diálogo, vean que la mayoría poblacional sí está abriendo el camino para normalizar de facto la situación.
ANF.- Hay 80 puntos de bloqueo. Oruro sigue aislada, en Cochabamba se concentró el lunes la atención. Potosí está mandando buses con gente para reforzar las movilizaciones. Chuquisaca ya tiene dificultades. ¿Se tiene una lectura precisa de la conflictividad o la vía es el estado de excepción?
César Rojas.- Estás en lo correcto con los datos, Nancy, pero teníamos más de 100 puntos de bloqueo. Hay una disminución paulatina y real. La idea es que esto vaya bajando a medida que pase el tiempo y algunos corredores vayan funcionando, podamos tener combustible y así paulatinamente poder ir recobrando la normalidad.
Lo que no te voy a negar es que ese proceso puede ser largo, angustioso y de sufrimiento colectivo. Yo no sé si es una buena moneda de canje el estado de excepción, porque del estado de excepción no solamente nos tenemos que preguntar sobre la juridicidad del mismo, sino va a ser un estado de excepción incruento, lo más probable como todos ellos es que deja sangre en el camino, no sabemos si va a ser mucha poca o mediana.
Dependiendo de esto, también puede significar que los bloqueos que van bajando, que la intensidad del enojo también parece ir disminuyendo, se pueda reencender y nos podamos encontrar en un escenario todavía peor que el que tenemos hoy en día.
El segundo elemento es si el estado de excepción sería exitoso o sería fallido, no nos olvidemos que en democracia hemos tenido cinco estados de sitio, así se llamaban en su momento. Los cuatro primeros exitosos; el quinto promulgado en la guerra del agua, fracasó y desde entonces ningún gobierno quiso volver a dictar un estado de excepción.
Lo otro es el tema de la sostenibilidad en el tiempo. Entonces, hay que evaluar con mucho cuidado (porque) a veces el remedio puede ser peor que la propia enfermedad.
ANF.- ¿El camino es ir por el cansancio de los movilizados? Esto es muy duro para la gente que está agotada porque muchos no tienen una fuente laboral segura, no tienen un sueldo fijo, viven del día a día, los alimentos se han encarecido, no hay combustible, no hay transporte. La gente vive un drama todos los días. La gente está resistiendo, ¿pero hasta cuándo?
César Rojas.- Si el gobierno entiende que este puede ser nuestro camino de salida, pues tiene que tener esta mirada que tú la acabas de exponer.
Hay muchos sectores muy golpeados. Entonces, hay que salir al auxilio de esos sectores. Tú no puedes esperar que esta salida la sigan pagando esos actores de su propio peculio que encima ya no lo tienen. Ahí está la intervención de los gobiernos a nivel central, departamental y municipal.
Hay que salir al socorro de estos sectores de tal manera que resientan lo menos posible este tipo irregular de salida, pero como te decía, con muy bajos costos humanos.
Lo otro, Nancy, también que nos alienta en esta perspectiva que no teníamos en el primer tramo del conflicto, te diría que hasta el día 20, es que en principio se veía que el conflicto era exclusivamente del gobierno y que el gobierno central era el único responsable de tratar de mitigar la situación.
Hoy estamos viendo a gobernadores, alcaldes, sobre todo, implicados en dar solución y dar una relativa salida en los espacios más municipales, y esto es muy positivo, lo estamos viendo en el caso de La Paz con el tema de los pollos. Imagínate si el Gobierno municipal se hubiera desentendido y hubiera pensado: bueno, solo el gobierno central tiene que dar respuestas a estos (problemas). Estaríamos pasando hambre. Sin embargo, ha hecho carne del asunto, ha dado una respuesta parcial. Por supuesto, tienen que confluir otros actores, gobernadores, sobre todo los alcaldes del área rural también se están empezando a implicar. Lo han hecho en los corredores humanitarios.
Necesitamos esta confluencia de actores, de señalar a estos sectores movilizados, intransigentes en el bloqueo que esta otra población está buscando una salida y lo está haciendo de una manera pacífica, pero también exitosa y parcialmente irle devolviendo una cierta funcionalidad básica a nuestra sociedad.
ANF.- A más de 40 días del conflicto, crees que todavía es posible dialogar con estos sectores que no tienen una agenda para negociar. La COB ha retirado su pliego petitorio, sobre qué base se dialogará. La Federación Tupac Katari tampoco tiene una agenda.
César Rojas.- Los sectores movilizados sobre todo estos actores corporativos saben muy bien leer el balance de poder, en la correlación de fuerzas.
Si esta forma irregular pausada, sufrida de devolverle la normalidad a nuestro país va funcionando y van sintiendo que tienen menos peso, menos fuerza y a esa nueva coyuntura la acompañamos con el dispositivo del diálogo y vamos generando como unas salidas para los actores, pues podemos abrigar una cierta esperanza, Nancy.
Lo otro es decir que desde la Defensoría del Pueblo y desde la Iglesia Católica con quienes estamos coaligados en este esfuerzo, no hemos bajado los brazos, seguimos trabajando en otras alternativas entrando al escenario del diálogo por distintos caminos, como si se tratara de una plaza a la que tú puedes entrar por distintas esquinas y en esto estamos.
Ya te digo, ahora mismo (estamos) trabajando en una nueva fórmula para tratar de revitalizar el tema del diálogo y acelerar este proceso de paulatina normalización irregular como te lo habían tipificado.
ANF.- ¿Siguen trabajando en la mediación, tienen conversaciones con el gobierno, están dialogando con la COB, con la Federación Tupac Katari? ¿Hay comunicación, hay contactos?
César Rojas.- Hay esfuerzos, si tú quieres los énfasis, las intensidades van variando, pero ahí estamos. Estamos en el escenario y ya te digo no cejamos por abrirle el espacio a esta lucecita de luz que no debemos dejarla apagar y que se llama diálogo social.
ANF.- ¿La Defensoría no es proclive a un estado de excepción?
César Rojas.- Entendemos que es una excepción a una regla, pero nosotros apostamos por la regla, sobre todo en una democracia que siempre va a ser la del diálogo y la negociación.
ANF.- ¿No este mecanismo excepcional del uso de la fuerza?
César Rojas.- El mecanismo excepcional puede tener su momento, pero entenderás que nosotros como Defensoría del Pueblo involucrados con los derechos humanos no vamos a ver como positiva una salida mediante la fuerza. Que de alguna manera también, Nancy, y hay que decirlo, significaría una especie de fracaso colectivo para poder instalar en nuestra sociedad una convivencia.
ANF.- ¿O sea, tú crees que si se dicta un estado de excepción puede ser un fracaso?
César Rojas.- No lo diría de una manera taxativa. Un estado de excepción por los antecedentes que tenemos es como jugar a los dados. Puede salir positivo y puede salir negativo. Puede resultar exitoso, puede ser fracasado. De lo que sí tenemos una cierta certeza es que (...) pues quedarán las vidas de algunos bolivianos en el camino y esto es lo que nosotros no queremos que suceda de ninguna manera porque entendemos que el derecho humano fundamental es el derecho a la vida.
ANF.- César, Evo Morales ha salido frontalmente a anunciar una resistencia, ¿qué piensas de esta posición’
César Rojas.- Sobre Evo Morales no le diría absolutamente nada, Nancy. A mí Evo Morales no me preocupa. Figuras de esa naturaleza la hemos tenido a lo largo y ancho de nuestra historia.
A los que sí les hablaría es a su base social. A quienes lo siguen y a quienes piensan que las peticiones maximalistas, radicales, son la salida y la forma de construir una nación. A ellos les diría que no, que ese camino históricamente se ha demostrado como fracasado.
Cuando nos posicionamos en peticiones intransigentes, no damos fórmulas de negociación, pues vamos por muy mal camino y vamos hacia un fracaso colectivo. A ellos, es a quienes, hay que reflexionar desde todos los puntos de vista.
Porque si Evo Morales carece de esas bases sociales, pues será un ‘lobo solitario’ y eso es lo que que hay que lograr, que se trate de un lobo solitario, que el resto de esa base social pueda recobrar la cordura y entender que es este camino del diálogo, de la negociación, de los avances paulatinos se van construyendo las naciones y los estados.
ANF.-¿Ustedes creen que hay organizaciones criminales, narcoterroristas, que están en esta conflictividad, como ha señalado ayer el presidente Rodrigo Paz?
César Rojas.- Algunas voces suelen indicar en estos sentidos, pero el gobierno tiene pues muchos mecanismos no solo para tipificar y etiquetar a un grupo de esa naturaleza. Ahí por un sentido de seriedad y responsabilidad requerimos que se nos presente las pruebas, que haya una investigación a fondo y que tengamos una exposición de quiénes, cómo, etcétera, porque en estas situaciones las descalificaciones, las etiquetaciones no nos coadyuvan.
Si es que eso existe, hay que decirlo con nombre y apellido, presentar todo el cuadro de situación y ahí al gobierno le tocará generar las responsabilidades correspondientes. Por supuesto, nosotros desde la Defensoría no nos vamos a poner de lado de los grupos irregulares o grupos que estuvieran al lado del narcotráfico o cosas parecidas.
Nosotros estamos al lado de la vida, estamos al lado de la dignidad de los seres humanos, defendiendo el trabajo justo y honesto. Entonces esa es nuestra apuesta y vamos velando por todos esos ciudadanos que en esa situación hoy en día están sufriendo este estado de zozobra colectiva en la que nos hemos introducido.
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