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Innovación y Educación

Volver a estudiar después de ser mamá: el desafío que hoy sí es posible

En un país donde miles de mujeres aún deben elegir entre cuidar a sus familias o apostar por su desarrollo profesional, experiencias como las de Karen, Jacqueline y Nancy evidencian que otra realidad es posible.
27 de mayo, 2026 - 14:06
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Historias como la de Karen reflejan una tendencia cada vez más visible en Bolivia: madres que no renuncian a sus sueños profesionales.  Foto: Unifranz
Historias como la de Karen reflejan una tendencia cada vez más visible en Bolivia: madres que no renuncian a sus sueños profesionales. Foto: Unifranz

La Paz, 27 de mayo de 2026 (AND).- Cada 27 de mayo, Bolivia celebra el Día de la Madre, una fecha que honra el amor, la fortaleza y la entrega de millones de mujeres que sostienen hogares, impulsan sueños y construyen futuro. Pero más allá de los homenajes y las flores, esta jornada también invita a reflexionar sobre un desafío silencioso que enfrentan muchas madres bolivianas: cómo seguir creciendo profesionalmente sin dejar de lado la familia.

En ese escenario, la educación flexible se ha convertido en una herramienta transformadora. Y para cientos de mujeres, Unifranz Online está demostrando que ser madre no es motivo para dejar de crecer; al contrario, puede convertirse en el impulso más poderoso para hacerlo.

“La flexibilidad de Unifranz Online actúa como un puente que derriba las barreras del tiempo y el espacio, devolviéndoles a las madres el control total de su agenda”, explica Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online, la división de educación virtual y semipresencial de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).

Según Castellanos, el modelo educativo fue diseñado pensando en personas que necesitan equilibrar múltiples responsabilidades. Actualmente, alrededor de 650 madres forman parte de esta comunidad académica que combina clases virtuales, talleres prácticos y acompañamiento docente.

“La maternidad, el empleo y la excelencia académica pueden coexistir en perfecta armonía sin descuidar lo más importante: sus familias”, afirma.

Para muchas mujeres, estudiar una carrera universitaria parecía un sueño imposible. Las jornadas laborales, el cuidado de los hijos y las responsabilidades domésticas terminaban relegando las metas personales. Sin embargo, la modalidad semipresencial de Unifranz Online está cambiando esa realidad al permitir que las estudiantes organicen sus horarios y avancen a su propio ritmo.

Karen Torrico conoce bien esa experiencia. Madre de Maximiliano, trabajadora de la industria farmacéutica y estudiante de Ingeniería Comercial, decidió retomar sus estudios después de años de haber postergado ese objetivo.

“Mi hijo es mi motor principal”, cuenta. “La modalidad online me permite estudiar mientras trabajo. Aprovecho cada momento libre para avanzar y en las noches hacemos tareas juntos”.

Su rutina comienza temprano: preparar el desayuno, dejar a su hijo con la abuela y salir a trabajar. Entre reuniones y visitas médicas, abre su tablet para revisar contenidos, ver videos y completar actividades académicas. Lo que antes parecía incompatible, hoy forma parte de su día a día.

“Quiero llegar a una jefatura de línea y sé que tener un título me abrirá muchas puertas”, asegura.

Historias como la de Karen reflejan una tendencia cada vez más visible en Bolivia: madres que no renuncian a sus sueños profesionales y que encuentran en la educación online una segunda oportunidad.

Jacqueline Apala, madre de dos hijos, volvió a estudiar después de 15 años alejada de las aulas. Su mayor temor no era económico, sino emocional.

“Pensé que tal vez ya no iba a poder estudiar después de tanto tiempo”, recuerda. “Pero me di cuenta de que todos podemos, no importa la edad”.

Hoy estudia Ingeniería Comercial y asegura que la flexibilidad de la modalidad le permite organizar mejor su tiempo y proyectar un futuro distinto para ella y su familia.

La historia de Nancy Tapia Bustos también resume el impacto de este modelo educativo. Madre de ocho hijos, durante años creyó que la universidad era una meta inalcanzable.

“Por el tema de que tenía muchos hijos y muchas cosas que hacer, nunca podía estudiar”, relata. “Ahora, cada sábado que voy a clases siento que estoy cumpliendo un sueño”.

Para Nancy, ingresar a la universidad significó mucho más que iniciar una carrera. “Mi vida cambió desde el momento en que entré a estudiar Derecho”, afirma.

El modelo de Unifranz Online apuesta por una educación centrada en el estudiante, con plataformas accesibles desde cualquier lugar y contenidos adaptados a diferentes ritmos de aprendizaje. Los talleres presenciales complementan el proceso virtual y fortalecen el intercambio de experiencias entre estudiantes que comparten desafíos similares.

“La universidad deja de ser un espacio exclusivo para quienes tienen tiempo completo y se convierte en una oportunidad real para quienes necesitan compatibilizar estudio, trabajo y familia”, sostiene Castellanos.

Además del crecimiento personal, el acceso a la educación superior también representa una oportunidad económica. Diversos estudios citados por Unifranz indican que contar con un título profesional mejora significativamente las posibilidades de empleo e ingresos.

Pero quizá el impacto más profundo está en el ejemplo que estas madres dejan a sus hijos: el de no rendirse, el de seguir aprendiendo y el de demostrar que nunca es tarde para reinventarse.

En un país donde miles de mujeres aún deben elegir entre cuidar a sus familias o apostar por su desarrollo profesional, experiencias como las de Karen, Jacqueline y Nancy evidencian que otra realidad es posible.

Porque ser madre no significa detener los sueños. Para muchas bolivianas, hoy la maternidad se ha convertido precisamente en la razón más fuerte para alcanzarlos.

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