La Paz, 14 de julio de 2026 (AND).- El crecimiento de las fintech, las billeteras y los activos digitales está transformando el sistema financiero. La formación de profesionales con competencias en inclusión financiera digital se convierte en un factor estratégico para el desarrollo económico.
La transformación digital está redefiniendo la manera en que las personas administran su dinero. Hoy, ahorrar, invertir, acceder a un crédito o realizar pagos ya no depende exclusivamente de la banca tradicional. Las billeteras digitales, los códigos QR, las plataformas fintech y los criptoactivos están ampliando el acceso a los servicios financieros y posicionan a la inclusión financiera digital como una competencia esencial para los profesionales que liderarán la economía del futuro.
En Bolivia, donde una parte importante de la población y de las pequeñas empresas aún opera fuera del sistema financiero formal, estas herramientas representan una oportunidad para democratizar el acceso al crédito, reducir costos de transacción e impulsar el crecimiento económico mediante soluciones tecnológicas.
"La inclusión financiera digital ya no puede entenderse únicamente desde la banca tradicional. Hoy hablamos de un ecosistema donde las plataformas digitales, los criptoactivos y las fintech están modificando la forma en que las personas realizan transacciones y generan nuevos activos financieros", explica Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
El avance de las tecnologías financieras está cambiando la estructura del sistema financiero global. Las fintech y los sistemas de pago digitales permiten realizar operaciones con mayor rapidez y eficiencia, al tiempo que ofrecen alternativas para personas y emprendimientos que históricamente permanecieron excluidos del sistema bancario.
Este nuevo escenario también demanda profesionales preparados para comprender los desafíos de la economía digital. La gestión de activos digitales, la regulación financiera, la ciberseguridad, el análisis de datos y la evaluación de riesgos se consolidan como competencias indispensables para quienes diseñarán las finanzas del futuro.
Con esa visión, Unifranz incorporó la Inclusión Financiera Digital como una competencia central en la renovada malla curricular de Ingeniería Económica, fortaleciendo una formación que integra finanzas, innovación y tecnología.
"La academia no puede quedarse atrás. Hoy existe un marco competencial que exige trabajar las finanzas desde una perspectiva descentralizada, incorporando los nuevos modelos digitales dentro de la formación profesional", sostiene Bedregal.
Fintech, activos digitales y nuevas oportunidades
La expansión de las plataformas fintech ha diversificado el acceso al crédito, los pagos electrónicos y las inversiones. Gracias al análisis de datos y a nuevos modelos de evaluación financiera, estas soluciones facilitan la inclusión de emprendedores y pequeñas empresas que antes enfrentaban mayores barreras para acceder al sistema financiero.
Además de ampliar las oportunidades de negocio, estas herramientas favorecen la formalización económica y fortalecen la competitividad de las micro y pequeñas empresas.
"Este es el nuevo enfoque que le estamos dando a lo que significan las transacciones digitales desde el punto de vista de la generación de nuevos activos. Las plataformas de criptoactivos están generando un cambio en la forma en que concebimos las finanzas y el valor del dinero", afirma el académico.
No obstante, Bedregal enfatiza que el crecimiento de este ecosistema debe ir acompañado de educación financiera, innovación responsable y marcos regulatorios que brinden confianza a los usuarios sin limitar el desarrollo tecnológico.
La convergencia entre economía, tecnología y datos está redefiniendo el perfil profesional que demanda el mercado. Comprender el funcionamiento de las finanzas digitales, interpretar información estratégica y diseñar soluciones innovadoras será una ventaja competitiva para quienes lideren entidades financieras, empresas tecnológicas, instituciones públicas y emprendimientos digitales.
En un entorno donde las transacciones electrónicas continúan creciendo y la innovación transforma el acceso al dinero, la inclusión financiera digital deja de ser una tendencia para consolidarse como un motor del desarrollo económico y de una economía cada vez más conectada, eficiente e inclusiva.
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