La Paz, 12 de febrero de 2026 (AND).- En vastas zonas rurales de Bolivia, la señal de internet es inestable o inexistente. Allí, donde la conectividad falla, también lo hace el acceso a la banca formal. Frente a esa realidad, un grupo de universitarios decidió diseñar una solución pensada desde y para el campo: un tarjetero inteligente capaz de operar sin conexión permanente a internet.
“Se trata de un tarjetero inteligente que no depende totalmente del internet, está pensado para funcionar en el área rural. Puede ser usado en zonas donde no hay conectividad para hacer pagos, tal como lo hacemos en las tiendas de la ciudad”, explica Nicol Andrea Quenama Vásquez, estudiante de sexto semestre de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo.
La propuesta fue la ganadora del Hackathon Fintech Bicentenario 2025, impulsado por la Cámara Junior Internacional (JCI) Tunari, que reunió a jóvenes de distintas universidades para desarrollar soluciones vinculadas con finanzas personales, apoyo a pymes e inclusión financiera. El equipo, integrado por estudiantes de Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Comercial de Unifranz, apostó por un proyecto con fuerte impacto social: acercar el sistema financiero a comunidades donde hoy sigue siendo inaccesible.
Una idea nacida de la brecha financiera
Al elegir el reto de inclusión financiera rural, el grupo partió de un diagnóstico claro. Según el Índice de Inclusión Financiera (IIF) 2024, el 39% de la población boliviana se encuentra en un nivel bajo de inclusión financiera, una cifra que se profundiza en el área rural. A ello se suma la brecha digital: datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2024 indican que solo el 53% de los hogares rurales cuenta con acceso a internet móvil.
“Pensamos en una solución que funcione offline, para que incluso si se corta la luz o no hay señal, la gente pueda seguir usando el sistema”, señala Maritza Gabriela Terceros Hinojosa, estudiante de Ingeniería Comercial. Así tomó forma el concepto de un tarjetero autónomo, seguro y alimentado con energía solar.
Tecnología adaptada a la realidad
El dispositivo incorpora doble verificación biométrica —huella dactilar y reconocimiento facial— y un sistema que no depende de internet continuo. Las transacciones se validan mediante mensajes de texto, una tecnología que sigue operativa incluso en zonas con baja conectividad.
“En las áreas rurales hay poca conectividad. Entonces decidimos utilizar lo que sí funciona: los mensajes de texto”, explica Quenama. “Es una máquina de pago como las que conocemos en las tiendas de la ciudad, pero adaptada a nuestra realidad. Puede validar operaciones sin depender de la red y, cuando haya conexión, sincroniza los datos automáticamente”.
El sistema está pensado para integrarse con aplicaciones de entidades financieras, permitiendo consultar saldos o realizar transferencias sin que las personas deban salir de su comunidad. La recarga solar asegura su funcionamiento en lugares donde los cortes eléctricos son frecuentes.
Trabajo en equipo y confianza
La colaboración entre carreras fue clave. “Teníamos miedo de no entendernos”, recuerda Quenama. “Veníamos de áreas distintas: sistemas y comercial. Pero cuando empezamos a hablar, nos dimos cuenta de que nos complementábamos”.
Desde el área comercial, el foco estuvo en la experiencia del usuario. “No basta con la tecnología: hay que generar confianza”, afirma Maritza. Un desafío central, considerando que, de acuerdo con la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), gran parte de la población rural desconfía de las instituciones bancarias por la falta de educación financiera y la distancia física.
Innovación con impacto social
Más allá del reconocimiento en el hackathon, el proyecto deja una lección sobre innovación con propósito. “Queremos que las personas del campo puedan decir: yo también puedo pagar, yo también tengo mi cuenta”, resume Maritza. El siguiente paso será buscar alianzas con entidades financieras y empresas tecnológicas para implementar pilotos en comunidades rurales y evaluar su escalabilidad a nivel nacional.
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