La Paz, 20 de mayo de 2026 (AND).- La medicina del futuro ya no piensa en pacientes promedio. Piensa en personas únicas, con características genéticas, estilos de vida y respuestas biológicas distintas. Bajo esa premisa, la medicina de precisión se posicionó como uno de los temas centrales del V Congreso Internacional de Salud de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), donde especialistas nacionales e internacionales debatieron cómo la genética y la tecnología están cambiando la manera de diagnosticar y tratar enfermedades.
Durante la segunda jornada del encuentro académico, realizado en Cochabamba bajo el lema “De los desafíos globales a la medicina del futuro”, la doctora Heydy Varinia Bravo Villalta, médica cirujana especializada en farmacogenética y genética médica, explicó que la medicina de precisión busca dejar atrás los tratamientos generalizados para avanzar hacia terapias adaptadas a cada paciente.
“La medicina de precisión busca personalizar el tratamiento utilizando nuestra información genética para saber si vamos a responder de manera adecuada a los medicamentos que recibimos”, señaló Bravo.
La especialista explicó que existen personas con variantes genéticas específicas que pueden no responder a determinados tratamientos o incluso desarrollar efectos adversos graves. Por ello, el análisis previo de información genética permite anticipar riesgos y seleccionar terapias más eficaces y seguras.
“La farmacogenómica y la farmacogenética son herramientas que ayudan justamente a evitar posibles efectos tóxicos y mejorar la respuesta a los tratamientos”, afirmó.
Este enfoque representa un cambio profundo frente al modelo tradicional de atención médica, basado en protocolos estandarizados aplicados de forma uniforme. En contraste, la medicina de precisión incorpora factores genéticos, ambientales y hábitos de vida para diseñar estrategias terapéuticas individualizadas.
La importancia de este modelo radica en su capacidad de mejorar la eficacia terapéutica, reducir efectos secundarios y optimizar recursos sanitarios. Además, abre la posibilidad de desarrollar programas preventivos más específicos, identificando predisposiciones genéticas antes de que aparezcan enfermedades.
Actualmente, una de las áreas donde la medicina de precisión ha mostrado mayores avances es la oncología. El estudio de mutaciones genéticas permite seleccionar terapias dirigidas para ciertos tipos de cáncer, aumentando las probabilidades de éxito y reduciendo daños colaterales en los pacientes.
También existen aplicaciones relevantes en cardiología, neurología y enfermedades raras, además del creciente desarrollo de la farmacogenómica, disciplina que analiza cómo las variaciones genéticas afectan la respuesta a medicamentos.
“No podemos pensar que todos los pacientes van a responder de la misma manera. Hay personas que pueden beneficiarse más de un plan terapéutico y otras de uno completamente distinto”, sostuvo Bravo durante su exposición.
La conferencia de la especialista boliviana formó parte del eje “Salud del Futuro”, uno de los componentes principales del congreso internacional organizado por Unifranz. El encuentro reunió a investigadores, autoridades sanitarias, médicos y estudiantes de distintos países para debatir sobre inteligencia artificial, telemedicina, salud mental y nuevas tecnologías aplicadas a la medicina.
En ese contexto, la medicina de precisión fue presentada no solo como una innovación científica, sino como una herramienta con potencial para transformar la salud pública en Bolivia y América Latina.
“La medicina de precisión usa información genética, pero también considera el estilo de vida y otras características del paciente para ofrecer las mejores opciones de tratamiento”, explicó Bravo.
Sin embargo, la implementación de este modelo todavía enfrenta importantes desafíos en países en desarrollo. Entre ellos figuran el acceso limitado a tecnologías genómicas, la necesidad de infraestructura especializada, los altos costos de secuenciación genética y la formación de profesionales capacitados en genética y bioinformática.
Pese a ello, la especialista considera que estos espacios académicos son fundamentales para acercar estas herramientas a las nuevas generaciones de médicos y profesionales de salud.
“Estos congresos son vitales porque permiten que los futuros profesionales conozcan herramientas que pueden mejorar la calidad de atención de las personas”, afirmó.
Bravo señaló que, aunque Bolivia todavía enfrenta limitaciones tecnológicas y estructurales, el país puede comenzar a desarrollar experiencias piloto y construir capacidades locales a partir del conocimiento científico que ya existe en otras regiones.
“Tal vez nos va a costar más en el país, pero se puede replicar. Podemos analizar cómo les está yendo a quienes ya aplican estos modelos y comenzar a planificar lo mejor para nuestra población”, indicó.
El V Congreso Internacional de Salud de Unifranz planteó precisamente ese objetivo: conectar a Bolivia con las discusiones globales sobre el futuro de la medicina y traducir el conocimiento científico en propuestas concretas para fortalecer el sistema sanitario.
Durante las jornadas también se abordaron temas vinculados a telemedicina, resistencia antimicrobiana, salud mental y cirugía digital, en una agenda que reunió a expertos de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Estados Unidos y Bolivia.
La medicina de precisión apareció así como uno de los conceptos más prometedores del encuentro, no solo por su potencial tecnológico, sino porque propone una transformación de fondo: pasar de tratar enfermedades de manera uniforme a entender que cada paciente tiene características únicas que deben ser consideradas al momento de decidir un tratamiento.
En un contexto donde la medicina avanza hacia terapias cada vez más específicas y personalizadas, el debate impulsado en el congreso de Unifranz dejó en evidencia que el futuro de la salud ya no depende únicamente de nuevos medicamentos o equipos sofisticados, sino de la capacidad de comprender mejor a cada persona y construir una atención verdaderamente centrada en el paciente.
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