Fueron pocos los rostros femeninos que se pudieron observar en los últimos comicios de nuestro país, en cuanto a la presidencia solo Eva Copa presentó su candidatura, sin embargo, días antes de las elecciones declaró su intención de retirar su pretensión ante lo que denominó como presiones políticas para abandonar su candidatura, un segundo rostro fue el de Mariana Prado como candidata a la vicepresidencia. Ambas mujeres fueron objeto de duras críticas en cuanto a su desempeño como miembros del gobierno en anteriores gestiones, ambas candidatas se encuentran dentro de partidos políticos con muy poco porcentaje de voto en las estas elecciones.
En el caso de nuestro país, hasta la fecha ninguna mujer llegó a la presidencia mediante el voto popular. Tanto Lidia Gueiler Tejada (en la década del 70) y Jeanine Añez (hace poco años) llegaron a ocupar la silla presidencial, bajo circunstancias inusuales, ya que ninguna fue elegida en principio para ocupar ese cargo, o sea, el pueblo no le confirió voluntariamente ese puesto dentro del gobierno. Podría decirse, que el hecho de que ambas ocuparan esa silla, fue algo sumamente accidental.
Sobre esta situación, en que la presencia de mujeres es minoritaria en el ámbito político del país; desde hace algunos años se comenzaron a gestionar una serie de políticas públicas y normativas, para hacer realmente efectiva a la paridad electoral. Por lo que, es posible que las elecciones nacionales de este año sea una de las últimas en las que se admita que el binomio presidencial incluya únicamente a candidatos varones, en ese sentido ya sea la candidatura a presidencia o vicepresidencia, los partidos políticos deberán presentar a una mujer como parte de sus binomios. De ese modo, se pretende que las mujeres del país no sólo participen dentro un gobierno, sino que además se conviertan en las futuras gobernantes de un Estado. Siguiendo de ese modo, a países como Chile, Argentina, Brasil y recientemente México (que hace algunos meses posesionó como presidenta a la primera mandataria mujer, en la historia de ese país).
Es posible, que mediante el establecimiento de una efectiva equidad y paridad en cuanto a futuras elecciones nacionales, se pueda hacer frente a lo que varias mujeres (así como María Galindo) denominan como “machocracia” para denotar la presencia exclusiva de varones en el ámbito político. Lo cierto, es que en 200 años de democracia las figuras políticas femeninas han sido intermitentes o escasas, el compromiso por dedicarse a la vida política compite con su vida personal, algunas de ellas desaparecen de la palestra política después de casarse y tener hijos (como aparentemente fue el caso de Adriana Salvatierra) otras de ellas, solo se dedican unos cuantos años al ámbito político. Son muy pocas, las que actualmente han hecho carrera política por 10 o 15 años consecutivos o más. De modo que, son pocas las que podrían obtener la confianza y el voto del pueblo boliviano para llegar a la presidencia o vicepresidencia, ya que el pueblo, generalmente necesita ver quienes -en teoría- trabajan o podrían trabajar para sacar adelante al país. Actualmente, Soledad Chapetón, Toribia Lero Quispe, Andrea Barrientos, incluso Wilma Alanoca y Marianela Paco, son algunas de las pocas mujeres que tienen una relativa continuidad o presencia dentro del gobierno y la esfera política, quienes tal vez podrían asumir liderazgo del país en los próximos años ¿Podría alguna de ellas convertirse en la futura primera presidenta de Bolivia? Es posible, que incluso nuevos rostros femeninos reclamen para sí, la anhelada silla presidencial.
La autora es abogada y docente universitaria.