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Opinión

Ni Potosí es Tarija, ni el gas natural es litio

19 de Mayo, 2021
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JUAN CARLOS ZULETA

¿Quién gobierna Bolivia hoy? La mayoría de los bolivianos diría, Evo Morales, y tendría razón. ¿Cómo? Muy simple. Lo que hace es visitar lugares clave de Bolivia para anunciar proyectos y líneas de acción y luego ordenar al gobierno que los cumpla. No hace mucho estuvo en la ciudad de Uyuni para discutir sobre el litio. Llegó allí acompañado de su hoy por hoy inseparable “colaborador”, Juan Ramón Quintana.

Me llamó la atención el discurso de este último sobre el litio en el reciente congreso de FRUTCAS. Su tono elocuente cuanto confrontativo contrastó con el carácter conciliador que intentó reflejar hacia fines de septiembre de 2019 en la reunión con COMCIPO en la Alcaldía de Uyuni, donde también estuvieron presentes el ministro de energías de entonces, el viceministro del área y el gerente ejecutivo de YLB, entre otros, unos días antes de nuestra reunión con Evo Morales en La Paz. Aquella vez, Quintana, prácticamente, no dijo ni pío sobre el litio.

Aparentemente, regresarán pronto a la “Hija Predilecta de Bolivia”.  Su objetivo ahora sería crear una nueva región autónoma en el suroeste del departamento de Potosí y el país, con mucho la región más rica de Potosí, y donde se encuentran los mayores recursos de litio y otras evaporitas. Esto dejaría al Departamento de Potosí dividido en 3 regiones: La del centro, la del norte y la del suroeste

La región del centro, donde se encuentra la capital, ha sido crítica de Morales durante más de una década en respuesta a una discriminación crónica, casi enfermiza, por parte del ex primer mandatario del país al departamento que más ha aportado al desarrollo de Bolivia. La del norte, donde viven los más pobres de Bolivia, se ha enfrentado a él por la reciente elección de gobernador, aunque mantiene una afinidad casi patológica/masoquista al partido de gobierno, sin haber recibido prácticamente nada a cambio. Por lo tanto, Morales y ya sabemos quién, intentarían aplicar la política del “divide y reinarás” para obtener un control completo sobre el litio, a través de la creación de la autonomía regional del sudoeste de Potosí. Sólo espero que mis hermanos de esa hermosa y rica región potosina, con quienes mantengo y preservaré siempre lazos especiales de fraternidad al ser bisnieto de uno de los fundadores de Uyuni, no se dejen llevar por la perorata divisionista de quien con seguridad será recordado como uno de los más nefastos protagonistas de la historia reciente de Bolivia.

El ex presidente planea volver a sorprendernos a todos. Ya lo hizo en Tarija, cuando propició la creación de la región autónoma del Chaco, para separar a nuestros hermanos chaqueños del resto de los tarijeños, por la improbabilidad de que el MAS pueda hacerse con la gobernación departamental a perpetuidad, con pésimos resultados no solamente en términos de desarrollo humano. Para empezar, hay una enorme diferencia entre lo que es desarrollo humano sostenible y el llenado temporal de los bolsillos de la gente con plata estatal, vía bonos, donaciones o prebendas, que es lo que se intentó aplicar en la región chaqueña. Para concluir, lo que mal comienza mal acaba. Como la creación de la región autónoma del Chaco no fue una decisión fruto de un análisis profundo, se convirtió en una licencia para que el gobierno central liquidara la industria del petróleo y el gas en Bolivia, mientras las autoridades regionales copiaban el libreto de despilfarro del centralismo recalcitrante con la bendición del entonces ministro del área económica, actual presidente del Estado Plurinacional. En efecto, hoy (según datos correspondientes al primer trimestre de 2021) Tarija, como departamento, languidece en un relegado cuarto lugar a nivel nacional (y casi en caída libre) en uno de los indicadores económicos más significativos en Bolivia: Exportaciones de bienes y servicios. A esto se suman las noticias escalofriantes respecto al agotamiento de las reservas de los principales megacampos de gas ubicados en Tarija y los intentos tardíos y fallidos de exploración de hidrocarburos en ese departamento.

Si hay alguien que tendría que rendir cuentas por su pésimo desempeño al mando de la Nación boliviana, ese es el personaje a quién todos conocemos, el experto en generar violencia y enfrentamiento en el país.

Por último, y sin ánimo de ofender a nadie, Potosí no es Tarija. ¿Por qué? Pues, porque, entre otras cosas, el gas natural no es litio.

Juan Carlos Zuleta Calderón  es analista de la economía del litio

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