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Opinión

Más allá de la polémica por los nuevos billetes

18 de Abril, 2018
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CARLOS ARMANDO CARDOZO
El pasado martes 10 de abril el presidente Evo Morales lanzó el primer corte de la nueva familia de billetes, el nuevo lote de billetes vendrá a sustituir la familia de billetes en circulación desde el año 1987 que de acuerdo al Banco Central de Bolivia (BCB) ha cumplido su ciclo con creces y requiere de una renovación, señalan que los bancos centrales del mundo recomiendan una duración de 10 a 20 años como máximo por varios motivos entre ellos el desgaste natural de los mismos.

Es así que el Banco Central de Bolivia dio inicio a la renovación de billetes en nuestro país que se inició el paso martes con el billete de 10 bolivianos (Bs.) y que se extenderá hasta abril de 2019 cumpliendo lapsos de 3 meses para poner en circulación los billetes de 20, 50, 100 y 200 bolivianos (Bs.) que forman parte con la nueva moneda papel vigente en Bolivia.

El lote completo asciende a 671 millones de piezas, el cual comprende 214 millones de piezas de 10 bolivianos (Bs.) 161 millones de piezas de 20 bolivianos (Bs.) 70 millones de piezas de 50 bolivianos (Bs.) 185 millones de piezas de 100 bolivianos (Bs.) y 41 millones de piezas de 200 bolivianos (Bs.); hasta ahí todo bien, pero ¿Qué hay detrás de la nueva familia de billetes? ¿Qué efectos tendrá sobre la economía nacional?

Pues bien, los 671 millones de piezas tienen un valor nominal, con el cual ingresan a la base monetaria de Bolivia, estamos hablando de 2.140.000.000 billones de bolivianos (Bs.) en cortes de 10 bolivianos (Bs.), 3.220.000.000 billones de bolivianos (Bs.) en cortes de 20 bolivianos (Bs.), 3.500.000.000 billones de bolivianos (Bs.) en cortes de 50 bolivianos (Bs.), 18.500.000.000 billones de bolivianos (Bs.) en cortes 100 bolivianos (Bs.) y 8.200.000.000 billones de bolivianos (Bs.) en cortes de 200 bolivianos (Bs.) de acuerdo a información del propio presidente interino del Banco Central de Bolivia (BCB), Pablo Ramos, a finales de diciembre de 2017.

Recurriendo a información acerca de la Base Monetaria vigente en el país tenemos del propio informe del BCB para enero de 2018 que la misma asciende a 63.930.378 de bolivianos (Bs.) compuesta por el circulante (monedas y billetes en posesión del público) y las Reservas Bancarias (depósitos en bancos comerciales) por montos de 38.657.469 millones de bolivianos (Bs.) y 25.272.909 millones de bolivianos (Bs.) respectivamente.

Entonces si las versiones del BCB son ciertas en relación a que la nueva serie de billetes circularán en paralelo con los antiguos estamos ante un escenario bastante complicado en sentido que la nueva familia de billetes no solo va a reemplazar paulatinamente la antigua serie de billetes, sino que estos van a ampliar la base monetaria de Bolivia de manera exagerada puesto que de una base monetaria a enero de 2018 de 63.930.378 millones de bolivianos (Bs.) se pasara a 35.560.000.000 billones de bolivianos para abril de 2019, un incremento de 55.623% en la base monetaria.

La transición de un lote de billetes antiguo a uno nuevo es un tema netamente de responsabilidad del Banco Central, el mismo se realiza siempre en base a la cantidad de billetes y monedas que evidentemente necesita ir renovando y quitando de circulación por deterioro. Pero siempre es equivalente: tanto se retira y tanto se imprime.   

En este caso estamos hablando de un desfase colosal en lo que respecta a lo que se retira y a lo que se imprime. ¿Cuál es entonces el motivo para imprimir moneda por encima de lo que requiere la economía de Bolivia?

Existen muchos factores que podrían explicar este tipo de comportamiento, en primera podemos citar que el Gobierno Nacional en su Presupuesto General 2018 prevé un déficit fiscal del orden del 8,3% del PIB nominal, 270.406 millones de bolivianos (Bs.), que ascendería a 22.000 millones de bolivianos (Bs.) lo que hace pensar que el Gobierno Nacional estaría tentado a cubrir el déficit en base a ese excedente de la oferta monetaria que ha creado el Banco Central de Bolivia en su afán de renovar la familia de billetes de nuestra economía.

Segundo la caída de precios en el petróleo y las exportaciones de gas natural a Argentina y Brasil ponen en crítica situación las arcas del Estado, para este año 2018 se tiene que por concepto de Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) se espera una recaudación de 6.204 millones de bolivianos, y de regalías, 3.490 millones, haciendo un total de 9.694 millones. El monto se acerca al que el Estado boliviano percibió en 2007 cuando se alcanzó un total de 9.239 millones de bolivianos.   

Tercero, el horizonte político para el 2019, año electoral, hace esperar un incremento de la campaña proselitista oficial, en sentido que se juega su continuidad por otro periodo más de gobierno. Es así que la entrega de dadivas y compromisos para volver a cautivar al electorado tendrán su punto más alto en esa gestión, situación que demanda de una cantidad enorme de recursos que se verán traducidos en pago de bonos, doble aguinaldo y programas sociales que tanto redito político han dado al Gobierno de Morales en los últimos 12 años.

Finalmente haciendo un poco de memoria histórica, no nos olvidemos del drama en la Alemania Oriental pos Primera Guerra Mundial, en el periodo conocido como República de Weimar en el que el nivel de endeudamiento del país fue tratado con una política errada de impresión masiva de papel moneda para cubrir la deuda acuñada durante el episodio bélico.

A partir de mediados de 1922 los precios se dispararon a tal extremo que una pieza de pan pasó de costar apenas 1 marco a tener que pagar por un alrededor de 200.000.000.000 mil millones de marcos, llegó incluso a haber un momento en el que el papel utilizado en cada billete tenía un valor muy superior al que marcaba en el mismo y salía más barato quemarlo para encender la chimenea que comprar leña o carbón, todo a razón de una política monetaria irresponsable.

Bolivia está encaminándose peligrosamente a un escenario hiperinflacionario si es que no se llevan adelante políticas complementarias que puedan manejar la nueva base monetaria que se irá consolidando en el próximo año, estamos a 3 meses de una nueva inyección de circulante, cabe preguntarse ¿Qué hará el Banco Central de Bolivia al respecto?

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, Máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático.
Twitter: @CharlieCardozo

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