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Opinión

Maquillaje económico en Venezuela

27 de Marzo, 2018
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CARLOS ARMANDO CARDOZO
El pasado jueves, el presidente venezolano Nicolás Maduro, anunció la implementación de una nueva política económica en relación a la hiperinflación que aqueja al pueblo venezolano, la misma comprende la creación de una nueva moneda “bolívar soberano” en reemplazo del “bolívar fuerte” hoy vigente. Con esta medida se pretende quitar 3 dígitos en una suerte de reconversión monetaria que entrara en vigencia en junio próximo.

A primera vista sorprende que la política monetaria anunciada por Maduro, carezca de un paquete de políticas fiscales, cambiarias y monetarias que efectivamente combatan la hiperinflación que tiene sumida a Venezuela en una de las crisis humanitarias más severas en Latinoamérica, sin embargo, como bien han manifestado disidentes opositores y economistas venezolanos, esta medida no es más que un burdo intento de maquillar los serios problemas estructurales en la economía venezolana proyectando una realidad manipulada tanto dentro como fuera de sus fronteras.

Pretender atribuir una solución tan superficial a un mal casi sistémico que se ha propagado con tal vertiginosidad que se ha desbordado en el lapso de 2 años, a pesar de ello esta no es la primera vez que tal medida es implementada en Venezuela. En 2008, el extinto presidente Hugo Chávez puso en circulación el “bolívar fuerte” justamente para aplacar el mismo problema inflacionario, ya a finales de 2016, sería el gobierno de su sucesor Nicolás Maduro que pondría en circulación seis nuevos billetes que ya para ese periodo se tornaba insostenible, tanto que a finales de 2017 las autoridades venezolanas incluirían un séptimo billete al sistema monetario venezolano.

Si tenemos en cuenta que el salario mínimo nacional vigente incrementado el pasado 1 de marzo por el gobierno venezolano asciende a 1.307.646 bolívares equivale a tan solo 5,56 dólares americanos (calculo en base al tipo de cambio paralelo a 23 de marzo de 2018 asciende a 235.002,77 bolívares por dólar americano) es un claro síntoma del acelerado deterioro de la economía nacional, hoy solamente impulsado por el Gobierno Central. 

Venezuela en los últimos años dentro de un sistema gubernamental intervencionista que se ha venido acentuando, ha ocasionado un clima hostil para la empresa privada que ha sorteado las turbulentas aguas del acoso sistemático del régimen chavista, así lo manifiestan los presidentes de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) y la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria). Ambos gremios anticipan que para este 2018, 1000 empresas (27% del sector industrial) no podrán abrir sus puertas puesto que estas carecen de la capacidad financiera para capitalizarse y seguir produciendo en las circunstancias actuales que aquejan al país caribeño. Coindustria se anima a vaticinar que en el lapso de dos años el 45,54% de las empresas aún supervivientes cerrarán puertas permanentemente.

Claramente algo anda mal, ya sea el excesivo control de precios que realiza Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) que obliga a reducir los precios hasta un 50% a productores venezolanos o sea la excesiva y peligrosa inyección de moneda por parte del Gobierno de Maduro transformada en Bonos que rayan en lo absurdo como el Bono de la Mujer (en conmemoración del Día Internacional de la Mujer) o el Bono de la Semana Santa (en vísperas de la celebración religiosa).

Si algo se puede rescatar del curioso mandatario Nicolás Maduro es su imaginación que puede despertar una sonrisa y hasta burlas para alguien fuera de sus fronteras, sin embargo, para el ciudadano venezolano que día a día debe peregrinar en busca de alimentos, de cola en cola esperando que la inflación no acabe con su salario antes de llegar a la caja del supermercado, se transforma en una grotesca muestra de la ignorancia e irresponsabilidad llevada al límite de quien se supone encabeza un gobierno nacional.

Ante la espiral hiperinflacionaria y la pasividad del gobierno venezolano cada vez más criticado y repudiado en el contexto internacional, estamos presenciando el surgimiento de “los nuevos millonarios más pobres del mundo”, inundados de billetes pero hambrientos de esperanza.

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, Máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático.
Twitter: @CharlieCardozo

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