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Opinión

La Comunicación cumple cien años

26 de Enero, 2026
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La Comunicación o Comunicología, como área de estudio, se ocupa de los procesos sociales intencionales de intercambio de signos entre las personas, con o sin mediaciones tecnológicas. Este ámbito de conocimiento especializado conmemora en 2026 el centenario de su incorporación al territorio del saber académico. 

Si bien es posible hallar reflexiones sobre asuntos relacionados con la comunicación en las antiguas Grecia y Roma, como también en escritos europeos desde el siglo XVIII o en otros de los Estados Unidos de Norteamérica y de Latinoamérica situados tanto en el siglo XIX como a comienzos del siguiente, el inicio formal de los estudios sistemáticos sobre el particular está representado por la investigación Propaganda Technique in the World War con la que Harold D. Lasswell se doctoró en ciencias políticas en la Universidad de Chicago en 1926.

Ese trabajo, considerado por el experto Charles Wright como el “primer estudio sobre comunicación de masas” o por los tratadistas Armand y Michèle Mattelart como la “primera pieza del dispositivo conceptual de la corriente de la Mass Communication Research”, representa así la piedra fundamental sobre la que en años posteriores se alzó el edificio de la Comunicología.

En la obra mencionada, Lasswell señaló que la propaganda –que entendía como el manejo deliberado de las opiniones y las actitudes mediante la administración planificada de los mensajes– constituye un factor clave de las operaciones que se llevan adelante en un conflicto bélico, junto a las presiones militares y a las económicas. Y describió cuatro propósitos principales de esa acción: avivar la animosidad de la propia comunidad contra el enemigo, mantener relaciones amistosas con aliados y neutrales, orientar a estos últimos contra el enemigo y quebrar la fortaleza que pueda tener el enemigo en sus filas internas.

La lógica de estos elementos fue posteriormente trasladada a los espacios civiles de la publicidad comercial, preocupada por alentar la venta de bienes o servicios, y de la propaganda electoral y la “campaña permanente” en la política, interesadas en conseguir y retener adeptos para candidaturas, partidos o gobiernos. La “comunicación estratégica” tiene que ver con estos afanes.

Además de sentar la interdisciplinariedad como una marca característica de lo que más tarde sería un nuevo y central campo de conocimiento, Lasswell fue un precursor en la teorización de los temas del área, los estudios comparativos internacionales y en la definición de una línea de pensamiento e indagación que continúa siendo relevante –la de los efectos comunicacionales–, misma que sigue generando mucha producción intelectual, al igual que intensa polémica.

El propio Lasswell, en 1948, propuso el modelo “Quién-Dice qué-Por qué canal-A quién-Con qué efecto” para describir los procesos de comunicación mediatizada, el cual casi alcanzó un nivel canónico y es frecuentemente usado, a veces con modificaciones o adaptaciones, para los análisis al respecto. Este esquema programático para la investigación comunicacional suele hacer foco en el logro o no de los objetivos buscados por los “emisores” para orientar o modificar las percepciones, opiniones o comportamientos de los “receptores”.

Lasswell, calificado en su momento como uno de los más importantes y multifacéticos intelectuales del mundo por sus contribuciones en antropología, economía, leyes, filosofía, política, psicología, psiquiatría, relaciones internacionales y sociología,  así como miembro de la élite de iniciadores de los estudios sobre Comunicación y de la técnica del análisis de contenido, fue sin duda uno de los pilares en la paulatina construcción del campo comunicacional, el que adquirió su perfil básico hacia finales del decenio de 1960, sobre todo con aportes de investigadores estadounidenses y europeos.

Para ese tiempo, como dijera Paul Lazarsfeld, el espacio de conocimiento de la Comunicación ya estaba marcado por la presencia de dos posiciones: las de la “investigación administrativa” (estadounidense) y la “investigación crítica” (europea), escenario en el que ingresaría también una tercera opción, la del pensamiento comunicacional latinoamericano, caracterizado ante todo por su espíritu crítico y su compromiso con los asuntos públicos y los derechos democráticos.

En ese contexto, incluso si no resulta factible establecer una genealogía ideal ni precisa de los estudios comunicacionales y de su estructuración como zona de conocimiento, lo cierto es que después de transcurrido un siglo de la presentación de la tesis universitaria de Lasswell, puede afirmarse que el campo de la Comunicación no solamente existe sino que, de cierto modo, está potenciado con la centralidad que han alcanzado en el último tiempo los procesos y las tecnologías informativo-comunicacionales en la sociedad contemporánea global. 

De esa manera, los estudios en esta área celebran un siglo de vida internacionalmente institucionalizados y con la investigación precursora de Lasswell como un punto de referencia insoslayable. Cabe, pues, esperar que esta primera centuria movilice análisis, reflexiones, discusiones y propuestas al respecto.

El autor es especialista en comunicación y análisis político

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