He tomado del Nuevo Testamento el párrafo del renacimiento espiritual o nacer de nuevo, que se considera una expresión personal de transformación a través de la fe en Jesús. “El pasaje bíblico de Juan 3:1-21 describe una conversación entre Jesús y un fariseo llamado Nicodemo, un líder religioso judío. Nicodemo visita a Jesús de noche para reconocer su autoridad divina y preguntarle sobre su enseñanza, lo que lleva a Jesús a explicar la necesidad de "nacer de nuevo" o nacer del Espíritu para entrar en el reino de Dios.” En otro pasaje bíblico Romanos 11,” pregunta si Dios ha rechazado a su pueblo Israel. La respuesta es no: Dios siempre ha preservado un remanente. El rechazo de Israel como nación no es definitivo. Existe la posibilidad, la probabilidad y la certeza de su restauración.” Esta expresión se entiende como la restauración de Israel como nación. Y escuchamos en el discurso de Paz Pereira “es EL RENACER DE BOLIVIA”.
Como no era usual en los últimos años al empezar un discurso político, en esta oportunidad se iniciaron dando gracias a Dios. El sábado pasado escuchamos estas palabras: “Dios bendiga nuestra patria y a cada uno de los bolivianos.” La bendición se hizo más real cuando el Presidente electo recibió la oración de un conocido Monseñor representante de la Iglesia Católica y otro lo bendijo, aunque se notó la ausencia de la cúpula eclesial entre los invitados y participantes en el acto de posesión.
Un acto tan significativo como fue el juramento de las nuevas autoridades nacionales no solo mostró el resultado de la democracia representativa, sino que también fue la expresión de un cambio de ciclo en la política de nuestro país. Un cambio de ciclo que todos esperábamos con incertidumbre, pero a su vez con la esperanza de días mejores y de un futuro con luces a lo largo del camino. Escuchamos expresiones como: “Comienza un tiempo de libertad, pero también de responsabilidad”. “Es el tiempo de la democracia verdadera y del respeto de la ley…”
Es pertinente en un mensaje político incorporar lo que la mayoría de los ciudadanos esperan escuchar, palabras claras y sinceras, ideas nuevas y renovadas, alcances amplios, de consenso e integración, compromisos y una visión de futuro que genere expectativas, dé tranquilidad y marque un norte claro para el país. En este contexto escuchamos frases como las siguientes: “Creo que es momento de tener profundas reformas del Estado……. hay que estabilizar la economía” Se puntualizó también en el Capitalismo para todos con producción, empleo y acceso al crédito. Profundización de las autonomías regionales buscando un modelo federal más equilibrado y eliminación del llamado “estado tranca” que fue el responsable de frenar la productividad y el crecimiento.
La historia de Bolivia continuará escribiendo en sus páginas los hechos previos y posteriores al proceso electoral de 2025, donde en el transcurrir de los días estaremos investigando, obteniendo respuestas y comentarios, además de evidencias sobre lo que aconteció verdaderamente en el “pacto por la unidad”, el que de haberse concretado habría dado como resultado un ganador en la primera vuelta electoral, pero las tendenciosas encuestas pagadas distorsionaron las percepciones preliminares y causaron malos entendidos y actitudes encontradas, las que se vieron traducidas en momentos de enemistad, resentimiento e insulto. De aquello surgió lo imprevisto, apareciendo un candidato silencioso que surge y hace surgir como el “ave fénix” al PDC y al MIR. Lo hizo porque supo leer la situación de la integridad del país percibiendo que mientras unos se enemistaban y los otros no generaban un consenso por sus fracasados años de gobierno, era el momento de actuar como águila y capturar su presa o como el puma y dar el zarpazo. Y así fue. Ganó en primera vuelta y consolido lo que parecía una falta de estrategia política al triunfar en el primer Balotaje de nuestra historia. Y Paz Pereira manifestó: “El pueblo boliviano derrotó al miedo, derrotó a la opresión, derrotó al abuso y lo hizo en unidad. Este es el verdadero milagro democrático de este tiempo. Somos la unidad, la unidad que construye, la unidad que tiene el valor de encarar el presente y el futuro.”
Hoy cuando las cartas ya están tiradas sobre la mesa y de aquí en más se deben tomar decisiones trascendentales para la patria, percibimos que se esta caminando lento por la magnitud de la crisis que nos dejaron, por la cantidad de información que no estará, por el manipuleo que se socializó, por las prebendas que se concedieron, por lo que no se transparentó y no se dijo, por todas las cosas que no se conocieron y se mantuvieron en secreto y seguramente mucho más: por ello se escuchó: “Nos dejan una nación cansada, dividida, endeudada, moral y materialmente. Nos dejan la peor crisis de las últimas cuatro décadas. La verdad no se puede rendir”
Cuando los ciudadanos esperamos expectantes que el país sea conducido por personas idóneas, comprometidas, honestas, con condiciones de gobernantes y no volvamos a equivocarnos al elegir un representante que no reúna las condiciones o lo hacemos confiando en que su discurso nos convence, las corrientes tradicionales manifiestan de manera general que, cada país tiene el gobernante que se merece. Escuchamos lo siguiente: “Estamos de pie, firmes por la patria y decididos a reconstruirla. Con trabajo, con honestidad y con la gracia de Dios vamos a levantar a la patria”.
Hoy toca preguntarnos porque tuvimos 20 años de desatino, porque permitimos tanto desacierto, porque soportamos tanta incertidumbre, porque aceptamos tanta discriminación. Seguramente encontraremos muchas repuestas y una de ellas es haber delegado para ejercer la autoridad en nuestro país al binomio ganador, pero jamás debemos olvidar que la responsabilidad es compartida, porque ellos serán quienes deciden y obtienen resultados y nosotros seremos quienes coadyuvemos y evaluemos los resultados que se logren, pero lo tenemos que hacer con oportunidad para no tener que lamentar cualquier resultado negativo que se presente. Por ello entendamos y exijamos que se cumpla lo prometido cuando se dijo: “Es tiempo de reencuentro, es tiempo de reconciliación, es tiempo de la unidad”. Se dijo también “nunca más una Bolivia aislada, sometida a ideologías fracasadas, ni mucho menos una Bolivia de espalda al mundo”. “Este será un gobierno de servicio y no de poder, nadie estará por encima de la ley ni de la patria”…… No nos han entregado un trono, sino una tarea, una tarea que nace del amor por la patria y la fe en su gente”
Todo lo anterior es una premonición y todos tenemos que contribuir a hacerlo realidad y que al celebrar el bicentenario de nuestra Independencia logremos se haga realidad lo dicho por Paz Pereira: “Vamos a salir de ésta, acuérdense… a paso de vencedores, vamos a recuperar Bolivia, vamos a recuperar nuestra fe, vamos a recuperar nuestras familias, vamos a recuperar nuestra patria” y así lograremos el RENACER DE BOLIVIA.
El autor es administrador de empresas, profesor Emérito UMSA y Director del IICCA