CARLOS ARMANDO CARDOZO
Como es de conocimiento público, la pasada semana el Ministerio de la Presidencia a través del Ministro Alfredo Rada saco una resolución (RM 98/2018) en la que se concluye que el tema limítrofe entre Chuquisaca y Santa Cruz ha llegado a una conclusión dentro del proceso de conciliación entre ambos departamentos, resultado de dicha limitación se tiene que el campo Incahuasi efectivamente se encuentra ubicado en un cien por ciento en territorio cruceño.
Mientras tanto las autoridades chuquisaqueñas se pronunciaban en diversas conferencias de prensa, ratificando que se debía efectuar un nuevo estudio en el que se vuelva a delimitar la situación de dicho campo, aludiendo total parcialización en el estudio realizado por la consultora canadiense Petroleum Consultants GLJ en agosto de 2016 bajo el argumento que los limites son referenciales y estos no han sido aprobados y homologados por la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia por tanto dicho estudio no tiene un sustento legal que lo avale.
Ahora bien, cabe preguntarse ¿Cuál es la importancia del campo Incahuasi? ¿Por qué movilizarse ferozmente para hacerse con las regalías en favor de Chuquisaca?
Pues bien, el Incahuasi es un megacampo que se constituye en la segunda reserva natural más grande de Sudamérica con reservas que ascienden a 13 trillones de pies cúbicos. El mismo empezó a producir a partir de agosto de 2016 con una producción que fue destinada a los mercados de Brasil y Argentina en un 90%. En término de regalías estamos hablando de aproximadamente 30 millones de bolivianos mensuales (360 millones de bolivianos anuales), de los que se estuvo beneficiando el departamento de Santa Cruz hasta mediados de diciembre de 2017 cuando el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) dicto un fallo en el que se congelan el pago de regalías hasta que se realice un nuevo estudio que establezca los límites entre Chuquisaca y Santa Cruz (8 meses antes Chuquisaca había interpuesto una demanda judicial en el que un juez había determinado que se realizará un nuevo estudio sin embargo YPFB no acató dicho fallo).
Para entender la magnitud de Incahuasi como fuente de recursos por concepto de regalías podemos compararlas con el actual presupuesto por fuente manejado por el Gobierno Departamental de Chuquisaca, bajo esa premisa tenemos que el año 2017 el total de ingresos por concepto de 3 Regalías (Hidrocarburos, Minerales y Agropecuarias) ascendían a 244.736.161 millones de bolivianos (Bs.), solo Incahuasi genera anualmente 360 millones de bolivianos (Bs.) aproximadamente (147% más de lo actualmente percibido por Chuquisaca).
El año 2017 Chuquisaca recibió por concepto de transferencias del sector público un total de 387.171.501 millones de bolivianos (Bs,), solo Incahuasi representa el 93% de todas esas transferencias provenientes del Sector Publico para esa gestión en particular.
Entonces estamos hablando de una fuente de ingresos por demás atractiva, no por nada el departamento de Santa Cruz cierra filas en la disputa limítrofe con Chuquisaca, señalando que de mantener congeladas dichas regalías se estaría afectando los ingresos cruceños en un 40% siendo que se perciben alrededor de 70 millones de bolivianos (Bs.) mensualmente según manifiesta Herland Soliz, secretario de Hidrocarburos, Energía y Minas de la Gobernación cruceña.
Si nos ponemos en el escenario más optimista para Chuquisaca, de ser favorecidos con la totalidad de esas regalías ¿Qué vendría después? ¿Cómo gestionaría el departamento tal cantidad de recursos económicos? Lamentablemente los hechos hacen anticipar una incapacidad para destinar las inversiones y generar impactos económico sociales en el departamento, para muestra un botón, si analizamos solamente el periodo de 2006 a julio de 2014 Chuquisaca recibió un total de 258,93 millones de dólares americanos (CEADL, Observatorio Boliviano de Recursos Naturales y Fondo de Asistencia Internacional de los Estudiantes y Académicos Noruegos-SAIH, Diciembre 2014) que fueron invertidos en efecto sin embargo estos no se han traducido en mejoras significativas en lo que respecta a indicadores de desarrollo económico social.
Chuquisaca continúa naufragando sin rumbo consecuencia de una ausencia de políticas departamentales de largo aliento tal cual se puede observar si se revisa solo las inversiones del gobierno departamental para el periodo 2006-2014, donde se tiene sobre un total de 311.434.719,47 millones de dólares invertidos en proyectos que los sectores priorizados fueron Caminos (36,56%) Desarrollo Productivo Agropecuario (21,39%) Desarrollo en Electrificación (11,82%) y Desarrollo en Infraestructura Urbana y Rural (11,06%). Contraponiendo con el retorno económico de dicha inversión se tiene un Producto Interno Bruto Departamento nuevamente para el periodo 2006-2014 que asciende a 9.095.376 millones de dólares los cuales provinieron de los sectores de Servicios de la Administración Pública (18,62%) Agricultura, Silvicultura, Caza y Pesca (14,76%) Extracción de Minas y Canteras (14,57%) e Industrias Manufactureras (12,88%) respectivamente, tenemos una enorme incoherencia entre nuestras inversiones y los resultados de nuestra producción como departamento.
¿De qué estamos hablando? Como es posible que por cada dólar invertido en el periodo 2006-2014 tengamos un retorno tan solo de 0,03 centavos de dólar, nos topamos con una ausencia total de políticas de gobierno en el Departamento, dando cuenta que los recursos son administrados de manera discrecional, haciendo política en lugar de consolidar políticas en favor del departamento.
Los datos económicos dan cuenta de un claro problema institucional en el Gobierno Departamental de Chuquisaca, más allá de la consolidación de nuevas regalías en favor de la región cabe preguntarse qué diferencia haría contar con mayores recursos si estos son administrados con una irresponsabilidad tal que en lugar de fomentar industria, mejorar la productividad, dinamizar la economía, dar mejores condiciones de vida a sus ciudadanos caen en un peligroso circulo de despilfarro.
El problema no está en que Chuquisaca carezca de una visión de desarrollo, el problema yace únicamente en la miopía de sus autoridades que hasta la fecha no han sabido liderar la región.
Carlos Armando Cardozo
Lozada es economista,
Máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático.Twitter: @CharlieCardozo