SERGIO GERARDO MANJON CERVANTES
Hace un tiempo mencionaba que todo poder tiene una resistencia, pero que hay poderes que tienen su mayor virtud en su construcción sobre estas últimas, cuando esta resistencia engrana o cuaja perfectamente a los intereses del poder, cuando contribuye a la consolidación de sus propósitos, ayer, esta tesis que planteaba Foucault se comprobó por completo, vimos como las distintas plataformas ciudadanas se transformaron en esa resistencia servicial a los intereses del gobierno, puesto que con sus distintos actos le sirven al poder, le convienen y funcionan.
Ayer en La Paz, se vivió un día complicado, donde lastimosamente sobresalió la violencia en lugar de la unidad, donde la gran convocatoria y cantidad de personas que formaron parte de la manifestación por la defensa y respeto del voto del 21 de Febrero se vieron manchados, y no necesariamente por los huevos y la pintura que arrojaban, sino por las provocaciones y confrontaciones que se suscitaron a lo largo de la tarde.
Para nosotros, los que creemos que es absurdo que Evo Morales pueda estar otro periodo en la presidencia, resulta un tanto complicado entender porque la gente continúa alabando a este personaje y perdonando todos los errores que llega a cometer, como puede no interesarle a sus fanáticos el respeto a la democracia y el Estado de Derecho, pero creo que para entenderlo hace falta mirar en nosotros mismos.
Es muy conocido el miedo implantado por el gobierno a sus bases, acerca del futuro apocalíptico que se desarrollara en caso de que salgan del gobierno, donde siempre hacen referencia exagerada al pasado, sin embargo, deberíamos preguntarnos si estas bases creen en este relato porque los llegan a adoctrinar de forma deliberada o porque la resistencia planteada por la sociedad civil y las plataformas contribuyen a esto.
En los fervorosos canticos que siempre se escuchan en una manifestación, podemos llegar a escuchar bastantes referencias explicitas, que tal vez sin pensarlo muy bien la gente repite, donde se hace referencia peyorativa a algunos sectores o condiciones; señalo esto sin ninguna intención de corrección política, sino más bien, con el propósito de graficar cómo el gobierno toma algunos de estos puntos para formular y validar los discursos que hacen que mantenga una base sólida.
Cuando escuchamos a la gente gritando “Arde, Evo, arde”, mientras queman una figura suya, se está contribuyendo al discurso del MAS que empareja la violencia con la figura del NO, cuando se agarran de una condición sexual y la transforman en un adjetivo peyorativo para insultar a uno de los individuos, se está contribuyendo al discurso de discriminación del gobierno, que asocia esta característica a quienes se movilizan por el NO, cuando comparan a los miembros del gobierno con las trabajadoras de un cabaret con el afán de desprestigiar, contribuyen al discurso que toma al NO como un paralelo de los sectores conservadores del machismo y la misoginia, cuando se hace referencia al presidente y vicepresidente con sustantivos de origen quechua usados como adjetivos peyorativos (como han sido usados históricamente), se contribuye al discurso de racismo que tanto atribuyen al NO los sectores oficialistas, y obviamente, cuando se tira piedras, huevos, pintura, botellas, entre otras cosas no solo se contribuye sino que se confirma esta condición de violencia con la que se refieren a la resistencia planteada por las plataformas y distintos movimientos.
Les estamos dando absolutamente todo lo que quieren, ayer retrocedimos en lugar de avanzar en la lucha, se les está otorgando la opción de asociar al NO con lo peor que puede tener una sociedad, no les demos el gusto, cuando en realidad todos sabemos que son ellos, la cúpula del MAS, que con actos han demostrado ser autoridades machistas, homofóbicas, violentas y que tratan con supremacía y poco respeto a los indígenas.
Finalmente, creo que es necesario hacer un llamado a la (re) organización, al planteamiento de una resistencia inteligente, a que no contribuyamos a sostener sus argumentos, a que no seamos esa resistencia servicial y lo más importante señores, a que no nos dejemos comer la tortilla, porque estoy seguro que ninguno de nosotros queremos ser la resistencia que el poder necesita para mantenerse, seamos verdaderos demócratas en acción y no solo en palabra, valoremos la pluralidad y la tolerancia, deconstruyamos la realidad para poder repolitizar nuestra sociedad.
Sergio Gerardo Manjon Cervantes es estudiante de Ciencias Políticas en la UCB-La Paz.