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Opinión

Correlación de fuerzas en el escenario electoral

18 de Julio, 2025
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La disputa electoral o juego “democrático” por el poder está en tensión, arrostrado de violencia simbólica y mediática, las guerras sucias, los exabruptos populistas y las improvisaciones payacescas, empero, con un débil debate programático respecto al debacle económico, político y social que nos “azota” sin piedad a los bolivianos. 

En ese contexto electoral, los principales “actores políticos” estratégicos en “correlación de fuerzas”, están los partidos políticos en carrera vertiginosa. Por un lado, en el bloque “opositor” o de derecha están: Samuel Doria Medina del “Frente de Unidad Nacional” (UN), que según las encuestas de Unitel lidera la “intensión de votos” que oscila en un 18%. En segundo lugar con 18%, fluctúa Jorge Tuto Quiroga de “Alianza Libre”. Y en tercer lugar, se ubica Manfred Reyes Villa de “Autonomía Para Bolivia-Súmate” con 8%. 

El otro bloque “masista” o de izquierda (fragmentado), está encabezado por Andrónico Rodríguez del “Movimiento Tercer Sistema” (MTS) con 14% oscilante, ubicándose en tercer lugar. El candidato Eduardo del Castillo del “Movimiento del Socialismo” (MAS) con 2%. Y por último, Eva Copa, del “Movimiento de Renovación Nacional” (MORENA) con 1%, ambos ubicándose en los últimos lugares respectivamente. Está fotografía del momento electoral, muestra las “preferencias o intensión de voto” del electorado, con un margen de error que puede variar hasta el día de las elecciones. 

Cabe recalcar que existe un 30% aproximadamente entre “nulos” y “blancos”, mismo que corresponde a esa población “indeciso”, y en el poco tiempo que les queda de campaña tendrán que convencer a fin capturar los votos. Aunque según ley, es parte de su “derecho” democrático votar por su preferencia o incluso votar pifiado. 

Con esos resultados y tendencias, ningún partido al no haber obtenido la mayoría absoluta de votos del 51% (más de la mitad) o 40% del primero con respecto al segundo, se pueden proyectar dos escenarios de “balotage”.

El primero, habría una “segunda vuelta” entre dos candidatos de la derecha ¿neoliberales? Samuel Doria Medina contra Jorge Tuto Quiroga, y ganaría quien mejor conecte y capitalice a los votos de Dunn y los indecisos; quedando fuera y derrotada el Movimiento al Socialismo con todas sus facciones.

En el segundo escenario, la “segunda vuelta” se disputaría entre un candidato de “oposición”, Samuel o Tuto, con Andrónico Rodríguez con mejor proyección en el campo masista. Que a pesar del peso de la “crisis” que cargan sobre sus espaldas, el MAS ha demostrado en distintas contiendas su capacidad de maquinaria electoral, organizado como “voto corporativo” de las organizaciones sociales, sumados el de los funcionarios públicos (recurso de poder material) y, si logran “unirse” y lamerse las heridas por una cuestión de pragmatismo, es decir, Castillo y Copa llegaran a apoyar a Andrónico, no solo gravitarían en su ascenso, sino que podrían derrotarlos a las fuerzas políticas de la derecha. Alcanzando el poder, aunque de forma pírrica lograrían mantenerse en el poder y seguir gozando de los privilegios obscenos.

En cualquier de los escenarios, el nuevo gobierno será legal pero no legítimo, en tanto y cuanto no sea elegido o apoyado por la “mayoría” de la sociedad civil, en efecto, habrá un problema de gobernabilidad y, que para viabilizar las políticas públicas van a tener “cuasi” obligados dialogar para generar consensos democráticos, que por cierto no será nada fácil.   

Ahora bien, en medio de los cálculos políticos, ninguno de los candidatos consigue convencer rotundamente al electorado, lo que supone que no llegan a conectar con precisión su oferta electoral. Así donde “unos” ofrecen “privatizar casi todo” versus “otros” que no saben cómo “salvar el modelo”, crean un futuro llena de “incertidumbre” para la sociedad civil, que podrían generar mayor “crisis” económica y, una “polarización” política que podría terminar en una posible “convulsión” social.  

Wilder Cespedes