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Opinión

Apuntes para evaluar el manejo de la crisis

19 de Mayo, 2020
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MARKO A. CARRASCO LUNDGREN
Se evalúa poco o nada el manejo de lo público en Bolivia, que el país no figure en los últimos resultados del Informe PISA o en la información que procesa el LLECE de UNESCO, es solo un ejemplo parcial. Pareciera algo vinculado a nuestra cultura política y no solo a limitaciones técnico financieras, porque se opina y se valora mucho sobre asuntos públicos, pero el ejercicio sistemático de valorar algo - su grado de pertinencia, adecuada operación y/o cumplimiento - con base en estándares predefinidos, parece estar ausente. O no nos gusta evaluar o no sabemos muy bien cómo hacerlo, lo segundo es justificable, lo primero no tanto.

Para nadie es secreto que en el actual escenario, el manejo de la crisis sanitaria por parte del gobierno (en sus distintos niveles) puede gravitar en la intención de voto para la elección venidera. Si así fuese, ¿qué criterios utiliza la gente para juzgar si el desempeño sobre el manejo de la crisis ha sido y/o es, en su categorización más básica, bueno o malo? A menos que nos conformemos con lo que nos dicen algunos bajo la etiqueta de “analistas” o miembros del gobierno en comunicados extraños, elaborar parámetros de evaluación, sin necesidad de categorías sofisticadas, pero intentando hacer de ello un ejercicio racional, no debería ser tan difícil. En toda construcción, incluso metodológica, hay cierta posicionalidad que debe reconocerse, esto significa que no podemos escapar de lo que somos y contenemos como sujetos sociales, lo que el ejercicio anteriormente mencionado debería permitirnos al menos, es liberarnos de la influencia de campañas, líneas editoriales y champa guerras digitales, para poder recolectar información, respirar tranquilos y valorar con calma cómo están manejando nuestros autoridades y líderes aquello que nos agobia. Solo a manera de ejemplo, a continuación, hay cinco preguntas para evaluar el liderazgo en el manejo de la actual crisis:
1)¿Se le ha dado un sentido a lo que ocurre?

Relacionado a si quienes manejan la crisis han sido capaces de separar e identificar los ángulos claves en el bosquejo que es la coyuntura, para crear así una imagen relativamente clara y comprensible.  Se trata de considerar si ha existido un reconocimiento oportuno de la crisis (detección y entendimiento), por eso es algo primordialmente ligado a cómo se maneja la información, si se recolecta con frecuencia, si se comparte entre quienes tienen un rol en el manejo de la crisis y si han sido capaces de interpretarla correctamente. 

2)¿Es coordinada la implementación de decisiones sobre cuestiones críticas?

Algo que olvidamos por parecer muy obvio es que la respuesta a una crisis no se define solo por las decisiones tomadas, si no por cómo estas son implementadas. Las respuestas a la crisis se moldean verdaderamente en el nivel operativo (equipos de primera línea) y no tanto así en el estratégico, el rol de este último debería ser fomentar que todos los actores reconozcan su interdependencia y compartan la información que tiene a disposición. Coordinar es crear interacción organizada, manejar tensiones delicadas, saber distribuir poder de decisión y dividir tareas eficientemente.

3)¿Se ofrece una narrativa convincente que ayude/inspire a la ciudadanía?

Una crisis es esencialmente la suma de tres sensaciones: amenaza, urgencia e incertidumbre. En situaciones de excepcionalidad como lo es una crisis, las autoridades tienen un apoyo casi incondicional al principio, pero no dura mucho. Lo ideal es que esto se tome como una oportunidad para crear un lente a través del cual la población pueda ver y reconocer lo que pasa; aunque puede parecer una especie de manipulación, las personas necesitan certidumbres y cosas como “estamos en guerra contra un enemigo invisible” o “quédate en casa, para que cuando nos volvamos a juntar, no falte nadie” pueden hacer más llevadera la situación brindando un norte común.

4)¿Se comunica con transparencia lo que se está haciendo y por qué?

Básicamente, saber qué hacen las autoridades con los recursos disponibles y cómo los están empleando, permite a las personas identificar el estado de la situación y eso también genera cierta sensación de certidumbre. También es importante porque cuando la crisis acaba, permite un “cierre” ordenado y tranquilo. Si quienes manejaron la crisis no actuaron con transparencia, lo más probable es que lo que hicieron despierte a futuro sospechas e investigaciones, que a su vez pueden derivar en otra crisis, creando una especie de círculo vicioso.

5) ¿Se registran los aprendizajes (posibles causas, fortalezas/debilidades de las medidas tomadas, tiempos y plazos)?

El manejo de la crisis es un proceso de aprendizaje diario, si bien ninguna crisis es igual a otra y evitarlas es a veces imposible, contar con un registro de lecciones aprendidas, puede ayudar en el futuro a detectar ciertas señales más oportunamente. Idealmente es algo que las autoridades deberían poner a disposición de la población en formas que permitan su revisión y análisis. 

Marko Carrasco Lundgren es investigador y practicante en el área de transformación de conflictos

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