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Nacional Política

Analistas advierten que la polarización y la crisis de liderazgo dificultan acuerdos en Bolivia

Durante el programa “Hablar de Bolivia con una taza de café”, especialistas coincidieron en que el conflicto actual superó el plano político y requiere atender factores emocionales y sociales.
20 de mayo, 2026 - 17:02
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Los analistas señalaron que la violencia y la falta de liderazgos legítimos dificultan procesos de diálogo y pacificación. Foto: Captura de video
Los analistas señalaron que la violencia y la falta de liderazgos legítimos dificultan procesos de diálogo y pacificación. Foto: Captura de video

La Paz, 20 de mayo de 2026 (ANF).- La falta de liderazgos legítimos, el desgaste de los espacios de mediación y una creciente sensación de desprotección ciudadana dificultan la posibilidad de alcanzar acuerdos en Bolivia, señalaron especialistas durante un análisis sobre la polarización y la escalada del conflicto político.

Durante el programa Hablar de Bolivia con una taza de café deñ Grupo Fides, que contó con la participación de la politóloga experta en psicología política, Lucía Velasco, y del especialista en Ciencias Políticas y Administración Pública, Carlos Guzmán, se abordó la situación de conflictividad que atraviesa el país y se reflexionó sobre las posibilidades reales de construir consensos en un escenario marcado por enfrentamientos, tensión social y desgaste institucional.

Velasco sostuvo que el momento actual no puede analizarse únicamente desde una perspectiva política, sino también emocional, debido al impacto que generan los hechos de violencia sobre la población. Señaló que existe un sentimiento de “orfandad”, especialmente en sectores ciudadanos que perciben que el Estado no logra garantizar la protección frente a los conflictos.

Según explicó, aunque parte de la ciudadanía puede comprender el origen de algunas protestas y demandas sociales, existe una creciente dificultad para aceptar los niveles de violencia registrados en las movilizaciones y sus efectos sobre personas ajenas al conflicto.

En esa línea, afirmó que la despolarización no puede construirse sin reconocer previamente el daño generado durante el conflicto.

“Una vez que la violencia escala, no se puede despolarizar si no se tratan las heridas”, sostuvo, al señalar que el país debe reconocer las afectaciones sufridas por distintos sectores antes de intentar resolver únicamente los desacuerdos políticos o económicos.

Por su parte, Carlos Guzmán advirtió que Bolivia atraviesa una dinámica de confrontación donde el adversario político deja de ser reconocido como legítimo y pasa a ser concebido como un enemigo.

El analista señaló que uno de los principales problemas es la pérdida de legitimidad mutua entre actores políticos, movimientos sociales y gobierno, situación que impide generar espacios efectivos de negociación.

“El problema es que no se reconoce la legitimidad del otro y en democracia eso es central”, afirmó.

Ambos especialistas coincidieron en que el Estado tiene responsabilidades para generar condiciones de diálogo, aunque consideraron que la construcción de acuerdos no puede recaer exclusivamente en el Gobierno.

Velasco remarcó que Bolivia también enfrenta una crisis de mediadores y liderazgos institucionales capaces de convocar a procesos de reconciliación, y señaló que espacios tradicionalmente vinculados al diálogo, como la Iglesia o instituciones de mediación, ya no poseen el mismo nivel de influencia que en décadas anteriores.

Durante el análisis se abordó, además, el impacto de las redes sociales en la polarización. Velasco sostuvo que las plataformas digitales tienden a simplificar los conflictos, reforzar identidades enfrentadas y amplificar posiciones extremas que no necesariamente representan a la mayoría de la población.

En ese contexto, ambos invitados plantearon la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico, generar espacios de conversación fuera del entorno digital e identificar con mayor claridad las demandas reales detrás de las movilizaciones.

Como conclusión, coincidieron en que una salida sostenible al conflicto requiere reconstruir confianza, reconocer al adversario político como un actor legítimo y recuperar espacios de encuentro capaces de reducir la confrontación social.

/KHC/JA

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