La Paz, 17 de marzo de 2026 (ANF).- En el marco de las elecciones subnacionales 2026, algunas candidatas denunciaron que ciertos medios de comunicación y periodistas están ejerciendo violencia política contra las mujeres, utilizando la libertad de expresión como mecanismo para desprestigiar sus candidaturas. Las declaraciones fueron realizadas en una rueda de prensa organizada con la participación de la Coordinadora de la Mujer, la Defensoría del Pueblo y la Asociación de Concejalas y Alcaldesas de Bolivia (Acobol).
Sdenka Silva, candidata a la Alcaldía de Cochabamba, cuestionó en general el rol de algunos comunicadores, a quienes acusó de actuar como operadores políticos.
“Hay periodistas que han dejado de informar para convertirse en actores políticos. Buscan desvalorizar nuestras candidaturas y generar campañas de odio contra las mujeres”, afirmó, sin precisar a quiénes se refería.
Por su parte, Paola Aguirre, candidata a la vicegobernación de Santa Cruz, denunció la existencia de un “libertinaje periodístico absoluto”, en el que —según señaló— la libertad de prensa es utilizada como “disfraz” para atacar la dignidad de las mujeres. “Se nos exige decoro y elegancia como condiciones obligatorias, y si rompemos esos moldes, somos censuradas o ridiculizadas”, sostuvo.
Ambas candidatas coincidieron en que los medios reproducen estereotipos de género que afectan directamente la participación política femenina. Aguirre remarcó que existe un doble rasero en la cobertura mediática: “Cuando una mujer es firme, se la tilda de violenta o inestable; cuando un varón actúa igual, es presentado como un líder nato”.
Las denuncias también apuntan a la forma en que los medios jerarquizan la información. Silva criticó que los casos de acoso y violencia política contra mujeres sean relegados a espacios secundarios en los noticieros. “No pueden seguir siendo la nota 10 o 20. Eso minimiza la gravedad del problema y contribuye a su normalización”, advirtió.
Asimismo, las candidatas señalaron que, cuando hacen públicas estas agresiones, suelen recibir respuestas condescendientes, instándolas a “no victimizarse”, lo que, a su juicio, invisibiliza la violencia estructural que enfrentan.
De acuerdo con los testimonios y el monitoreo sistemático presentado, los medios no solo omiten dar relevancia a estas denuncias, sino que también contribuyen a la reproducción de estigmas mediante el uso de calificativos y burlas que buscan erosionar la credibilidad de las mujeres en política.
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