La Paz, 17 de julio de 2026 (AND).- Un médico que interpreta miles de historiales clínicos para detectar patrones de enfermedad, un abogado que analiza tendencias jurisprudenciales o un arquitecto que utiliza información sobre movilidad urbana para diseñar ciudades más eficientes tienen algo en común: todos trabajan con datos. En un mercado laboral marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la digitalización, la capacidad de comprender e interpretar información se está convirtiendo en una competencia transversal que puede marcar la diferencia entre conseguir un empleo o quedarse rezagado.
Durante años, el análisis de datos fue considerado una tarea exclusiva de ingenieros, matemáticos o estadísticos. Sin embargo, el crecimiento exponencial de la información digital ha cambiado esa percepción. Hoy, organizaciones públicas y privadas requieren profesionales capaces de transformar datos en conocimiento útil para tomar decisiones más precisas y resolver problemas complejos.
La relevancia de esta habilidad se refleja en las tendencias globales del empleo. El Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial señala que siete de cada diez empresas consideran a la inteligencia artificial, el big data y la alfabetización tecnológica entre las habilidades de mayor crecimiento hacia 2030.
Para comprender este fenómeno, es necesario entender el papel que desempeñan los datos en la economía actual. Adriana Veizaga, docente de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) explica que “el big data es una de las bases primordiales que tenemos para todo lo que es desarrollo y va de la mano con lo que es la información”. La especialista añade que esta información se recolecta y procesa mediante herramientas informáticas y estadísticas para generar conocimiento aplicable a distintos sectores.
La transformación digital también está modificando las exigencias del mercado laboral. Ronald Bedregal, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de Unifranz, sostiene que “el mercado laboral global está atravesando una serie de transformaciones impulsadas por el avance tecnológico, la digitalización y la automatización, lo que representa tanto una oportunidad como un desafío para empresas y trabajadores”. Según el especialista, la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo se ha convertido en un requisito fundamental para el desarrollo profesional.
Esta realidad impacta prácticamente a todas las disciplinas. En salud, el análisis de datos permite identificar factores de riesgo, optimizar diagnósticos y fortalecer estrategias de prevención. En el ámbito jurídico, facilita la revisión de grandes volúmenes de documentación y el estudio de tendencias legales. En los negocios, ayuda a comprender mercados, anticipar comportamientos de consumo y diseñar estrategias más efectivas. Incluso en áreas creativas, la interpretación de información permite conocer mejor a las audiencias y desarrollar soluciones más pertinentes.
No obstante, los expertos advierten que el conocimiento técnico por sí solo ya no es suficiente. Bedregal afirma que los profesionales deben combinar conocimientos especializados con capacidades humanas. “Estamos hablando de habilidades blandas y habilidades duras. Adicionalmente al bagaje teórico-conceptual que se enseña en las universidades tradicionalmente”, señala. El académico agrega que competencias como el análisis de datos, la programación y la digitalización forman parte de las herramientas cada vez más valoradas por las empresas.
La tendencia coincide con las proyecciones internacionales. El Foro Económico Mundial estima que el 39% de las habilidades actualmente requeridas en el mercado laboral cambiarán hacia 2030 debido al impacto de la tecnología, la inteligencia artificial y las nuevas dinámicas económicas. Ante este escenario, la actualización permanente deja de ser una opción para convertirse en una necesidad profesional.
Más que formar científicos de datos, el desafío consiste en desarrollar profesionales capaces de interpretar información, identificar patrones, cuestionar resultados y tomar decisiones fundamentadas. Así como el dominio del inglés se convirtió en una herramienta clave para competir en un mercado globalizado, la alfabetización de datos se perfila como el nuevo lenguaje común de las profesiones.
En un entorno donde la información crece a un ritmo sin precedentes, quienes sepan leer los datos detrás de la realidad estarán mejor preparados para comprenderla, transformarla y liderar el futuro.
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