La Paz, 14 de junio de 2026 (ANF). - El país ingresa a la séptima semana de protestas con una Central Obrera Boliviana (COB) dividida, el repliegue de algunos sectores campesinos; mientras que el evismo se queda solo e insiste en las medidas de presión hasta lograr la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El fin de semana se redujo los puntos de bloqueo. Hasta el cierre de la presente nota (23:15), la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reportó más de 50 bloqueos en seis regiones, la semana pasada se registró más de 100 cortes de vía y el día más crítico llegó hasta 150.
Este lunes se cumplirá 46 días de las medidas de presión que convocó la COB que, inicialmente, pidió la atención a su pliego petitorio y luego de una semana puso a segundo plano sus demandas y exigió la renuncia del jefe de Estado al poner en cuestión su capacidad de administrar el país.
De forma paralela, se levantaron los puntos de conflicto que se instalaron en sectores estratégicos en El Alto como en la extranca de Senkata, Ventilla y Samo. Lo mismo ocurrió en la zona de Río Seco, Exparada 8 y sector Lagunas, la semana pasada los ponchos rojos impedían la circulación de motorizados en esos lugares.
Asimismo, se habilitó la transitabilidad en el peaje de la Autopista La Paz – El Alto que fue tomado por campesinos de La Paz y dirigentes cocaleros del Chapare, que llegaron junto con la marcha evista a mediados de mayo. Un contingente policial permanece en el lugar para evitar que se reinstalen los bloqueos.

COB fragmentada
La COB está dividida y sin la posibilidad de llevar a cabo su ampliado de emergencia donde debió definir si mantenía o no las medidas de presión, postergó el encuentro porque supuestamente no existen las garantías para la asistencia de sus dirigentes.
“Se ha suspendido el ampliado sin fecha, pero seguramente van a sacar una fecha, es por la falta de garantías de nuestros compañeros”, afirmó uno de los dirigentes de Oruro.
El largo periodo de protesta ha provocado que crezca el malestar de la población debido a la escasez y alza en los precios de los alimentos, falta de combustible y transporte público, además de otras situaciones provocadas por las manifestaciones.
La molestia se reflejó este domingo cuando un grupo de personas increpó a los dirigentes que llegaron a la sede de los mineros sindicalizados donde se tenía que realizar el encuentro de la COB, incluso les lanzaron tomates por los más de 40 días de perjuicio.
Las centrales obreras departamentales de Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí y Tarija se alejaron de la demanda radical que exige la dimisión del jefe de Estado y solicitaron a la cúpula del ente matriz asistir a la convocatoria de diálogo que hizo el Gobierno, con el fin de solucionar el conflicto.
A la vez, la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia ya no respalda las movilizaciones porque suscribió un acuerdo con el Ejecutivo la semana pasada y dio por concluidas sus demandas sectoriales.
El magisterio rural y urbano es otro de los sectores que engrosan las filas de la COB, pero estas organizaciones no participan en las protestas ya que lograron que el Gobierno les otorgue un bono anual de 2.400 bolivianos.

Repliegue
Los campesinos también mostraron cansancio y decidieron replegarse a sus regiones, en algunos sectores se reunieron con las autoridades departamentales y llegaron a acuerdos para levantar sus medidas de presión.
Ese es el caso de la Federación Única de Trabajadores Campesinos de Pueblos Originarios de Chuquisaca (Futpoch) que dictó un cuarto intermedio en sus medidas de presión hasta el 21 de junio. Esa decisión fue asumida luego que la organización se reunió con el gobernador Luis Ayllón y otras autoridades.
Las autoridades originarias de la provincia Camacho, del departamento de La Paz, también establecieron el repliegue de sus bases hacia sus respectivas comunidades.
Los afiliados a la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos Tupac Katari retornaron a sus regiones; sin embargo, decidieron mantener las medidas de presión e instruyeron dar paso a ambulancias, camiones con oxígeno medicinal y personal médico.
Empero, la Federación Sindical Única de Campesinos de la Provincia Los Andes amenazó con masificar los bloqueos, tomar las instituciones, cortar el suministro de agua y energía a las zonas de La Paz y El Alto.
Se quedan solos
El expresidente Evo Morales convocó a sus bases a mantenerse firmes en las movilizaciones y a no abandonar la lucha que impulsa contra el gobierno de Rodrigo Paz. “No vamos a rendirnos; métanse eso en la cabeza. Venimos de tantas luchas”, afirmó el exmandatario.
Los campesinos de Cochabamba, afines a Morales, también decidieron reforzar los bloqueos y convocaron a otros sectores a sumarse a esa medida.
La delegación de campesinos de Chayanta de Potosí, que llegó a la sede de gobierno, conminó a la COB no asistir al diálogo convocado por el Gobierno y afirmó que masificarán las movilizaciones. Los interculturales de Yapacaní, San Julián, en Santa Cruz; y del norte de La Paz también adoptaron las mismas medidas.
El debilitamiento de las medidas de presión se produce sin que las organizaciones que iniciaron el conflicto hayan logrado dialogar y negociar sus demandas que fueron abandonadas poco después de plantearlas. Sus principales voceros tampoco están visibles.
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