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Innovación y Educación

Fasciola hepática: qué es, cómo prevenirla y por qué preocupa su avance en Bolivia

El docente de Medicina de la Unifranz, Gabriel Mendoza, advierte que "la falta de higiene en la manipulación y preparación de los alimentos es un factor clave en la propagación de esta enfermedad.
13 de julio, 2026 - 15:14
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Se trata de un gusano plano (Fasciola hepatica) que tiene como huéspedes habituales a ovejas, vacas, llamas y alpacas.   Foto: Unifranz
Se trata de un gusano plano (Fasciola hepatica) que tiene como huéspedes habituales a ovejas, vacas, llamas y alpacas. Foto: Unifranz

La Paz, 13 de julio de 2026 (AND).- La fasciola hepática, conocida en algunas comunidades andinas como th'alpalaqo, es un parásito que representa una de las enfermedades zoonóticas más importantes en Bolivia. Aunque tradicionalmente afecta al ganado, también puede infectar a las personas y provocar daños severos en el hígado cuando no se detecta y trata a tiempo.

Se trata de un gusano plano (Fasciola hepatica) que tiene como huéspedes habituales a ovejas, vacas, llamas y alpacas. Su ciclo de vida está estrechamente ligado al agua y a ciertos caracoles de agua dulce, donde desarrolla parte de su crecimiento antes de adherirse a plantas acuáticas. El contagio en humanos ocurre principalmente al consumir agua contaminada o vegetales crudos, como berros, alfalfa, lechuga o espinaca, que contienen las formas infectantes del parásito.

Una vez dentro del organismo, las larvas atraviesan la pared intestinal y migran hacia el hígado, donde pueden permanecer durante años. En las primeras etapas, muchas personas no presentan síntomas, lo que dificulta el diagnóstico. Sin embargo, conforme avanza la infección pueden aparecer dolor abdominal, fiebre, náuseas, diarrea, pérdida de peso, anemia, fatiga e incluso obstrucción de las vías biliares.

El docente de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), Gabriel Mendoza, advierte que "la falta de higiene en la manipulación y preparación de los alimentos es un factor clave en la propagación de esta enfermedad. De ahí la importancia de concienciar a la población sobre la importancia de consumir alimentos bien lavados y agua potable". La recomendación cobra especial relevancia en comunidades rurales, donde el contacto con fuentes naturales de agua es frecuente.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que la fascioliasis puede afectar tanto a animales como a seres humanos y recuerda que la infección se adquiere al ingerir plantas acuáticas crudas o mal cocidas contaminadas con las larvas del parásito. Asimismo, destaca que el triclabendazol es el medicamento recomendado para su tratamiento y control.

Bolivia enfrenta un escenario de mayor vigilancia

La preocupación por esta enfermedad volvió a crecer luego de que el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz alertara sobre una "fuerte presencia" de fasciola hepática en municipios del altiplano norte, tras resultados preliminares de un estudio de prevalencia realizado en escolares.

Según informó el jefe de la Unidad de Epidemiología e Investigación del Sedes, Marcelo Parra, "hay presencia fuerte de fasciola hepática en los municipios que están cerca al lago (Titicaca)", luego de que las primeras lecturas identificaran casos positivos entre las muestras analizadas.

Las autoridades sanitarias explican que el entorno del lago Titicaca reúne condiciones favorables para el desarrollo del parásito, debido a la presencia de humedales, ganado y caracoles de agua dulce que intervienen en su ciclo biológico.

La OPS advierte que el 50% de los aproximadamente 2,39 millones de personas infectadas por fascioliasis en el mundo viven en Bolivia, Ecuador y Perú, siendo las comunidades andinas las más afectadas. Al mismo tiempo, reconoce que Bolivia cuenta con uno de los programas de distribución de triclabendazol más importantes a nivel mundial, orientado a reducir la carga de la enfermedad en las zonas endémicas.

Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para disminuir los contagios. Entre las principales recomendaciones se encuentran consumir únicamente agua potable o previamente hervida, lavar y desinfectar cuidadosamente frutas y verduras, evitar ingerir plantas acuáticas crudas provenientes de zonas de riesgo, mantener adecuadas condiciones de higiene durante la preparación de alimentos y realizar controles sanitarios periódicos al ganado.

Además, es importante acudir al centro de salud ante síntomas persistentes compatibles con una infección hepática, especialmente si la persona reside o ha estado en áreas donde la enfermedad es endémica. El diagnóstico oportuno permite iniciar tratamiento con antiparasitarios específicos antes de que se produzcan lesiones permanentes en el hígado.

Mendoza enfatiza que "la educación sanitaria es fundamental para reducir los casos de fasciola hepática. Es crucial informar a la población sobre los riesgos y las medidas de prevención para evitar brotes de la enfermedad". En la misma línea, concluye que "debemos reforzar las campañas de educación y prevención en comunidades vulnerables para minimizar el impacto de esta enfermedad en la población".

Aunque la fascioliasis puede causar complicaciones graves, es una enfermedad prevenible. La combinación de agua segura, alimentos correctamente higienizados, vigilancia epidemiológica y tratamiento temprano constituye la mejor estrategia para evitar que este silencioso parásito continúe afectando a las poblaciones más vulnerables del país.

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