Opinión

28 de diciembre de 2016 14:50

Dos tareas mundiales para 2017


En ese paréntesis de Navidad y, en medio de tantos balances y y propósitos de mejoras, yo les invito a reflexionar sobre dos prioridades mundiales señaladas por la ONU y apoyadas por el Papa Francisco. Ante todo me fijaré en los compromisos para frenar el calentamiento global; y, al final, añadiré siquiera una notita sobre el desborde migratorio.

La cumbre mundial en París 2015 sobre cambio climático, con su seguimiento en Marruecos hace unas semanas, marcó un hito histórico al haber logrado por primera vez incorporar el compromiso formal de Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del planeta en términos absolutos. Por primera vez se fijó un año (2030) para que el calentamiento no supere los 2 grados C. 

El Papa Francisco, a su vez, en mayo 2015 publicó la encíclica Laudato si, que es probablemente el documento más integral desde la perspectiva ética para abordar y relacionar desde sus diversas dimensiones el tema ambiental: Relaciona lo ecológico (la tierra se nos muere) con su efecto social¬ (los pobres de/en la tierra); busca las causas humanas del calentamiento y, con audacia y buenas razones, concluye que éste se fue acelerando con la revolución industrial del siglo XIX y la ideología capitalista que insiste en el máximo lucro a cualquier costo. Esta argumentación no ha hallado mucho eco en los sectores más poderosos de Estados Unidos pero sí en otras regiones pobres del planeta. La encíclica se publicó pocos días antes del viaje de Francisco a Bolivia, adonde trajo 1500 ejemplares para distribuir a los participantes en el II Encuentro con los Movimientos Populares. 
Dos yapas oportunas:

Primera: Paris y la encíclica insisten en buscar fuentes más limpias de energía para disminuir los efectos del CO2 y el gas invernadero. Algunos países como Alemania y los países nórdicos han avanzado bastante en ello, fomentando, por ejemplo, la energía solar y la eólica. En Bolivia tenemos a corto plazo la ventaja de nuestro gas, que es el más limpio de los derivados de los hidrocarburos. Pero, a mediano plazo, tendremos que pasarnos también a esas otras fuentes alternativas y renovables.  

Segunda: la OPEP, que controla buena parte de la producción mundial de hidrocarburos, finalmente logró acordar un volumen máximo y más limitado de producción, con lo que aseguran un precio intermedio en torno a 50 dólares por barril. Con ello se garantiza cierta ganancia para los productores convencionales de petróleo y gas (como Bolivia), hasta que esos productos no renovables ya no sean rentables o se agoten; y, a la vez, al mantenerse por debajo de 55 dólares, siguen desalentado la producción por el método innovador pero de alto riesgo ambiental del fracking, que consiste en fraccionar rocas ricas en petróleo inyectándoles además determinadas substancias cuya expansión no es controlable. 

Concluyo con mi notita sobre el actual desborde migratorio. Tanto la ONU como el Papa han condenado las restricciones que muchos países más acomodados ponen a las crecientes oleadas de millones de gente gravemente amenazada de muerte, sobre todo por las guerras, y/o también por la extrema miseria y desastres naturales. Provienen sobre todo de África, del sudoeste de Asia e incluso de Latinoamérica, por ejemplo, de Colombia, América Central y Haití. - El Papa Francisco ha urgido en todo el año de la misericordia, recién clausurado, la obligación cristiana de ser abiertos con gran misericordia frente a esas emergencias. No sólo en la Navidad sino en la vida cotidiana las familias cristianas, según su capacidad, debemos acoger a nuestros hermanos en situaciones desesperadas con abrazos.

Por Xavier Albó es Sacerdote Jesuita y Linguista