Opinión

3 de octubre de 2017 09:11

A México, el diablo lo castiga con mucha bronca


En una entrevista al Papa Francisco, realizada a principios de este año 2017 por el diario uruguayo “El Observador”, el periodista le preguntó sobre su opinión acerca de los terribles terremotos que con frecuencia asolan a México y que lamentablemente se han repetido en septiembre con un trágico balance trágico de más de 330 muertos.

Francisco respondió: "Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca. Creo que el diablo no le perdona a México que ella (la Virgen de Guadalupe) haya mostrado ahí a su hijo. Interpretación mía. O sea, México es privilegiado en el martirio por haber reconocido, defendido a su madre".

Obviamente el Papa, al hablar de los terremotos, no se refiere a sus causas científicas. Personas expertas han dado valiosas explicaciones sobre el deslizamiento de las capas tectónicas en toda esa zona de México e incluso de toda la costa estadounidense y latinoamericana a lo largo del Océano Pacífico. Últimamente también se han traído a colación los fenómenos en la superficie solar, cuyos efectos destructivos llegarían a muchos planetas entre ellos la tierra. Los científicos siguen investigando para prevenir la llegada de estos terribles fenómenos, aunque no sea posible impedir su realización.

Pero el Papa, que no desconoce estas investigaciones, se refiere más propiamente al origen teológico de estas catástrofes. Los creyentes cristianos sabemos por la revelación bíblica que Dios, Trino y Uno, es el Creador del universo a partir del caos inicial, tal como se narra en los primeros versículos del libro del Génesis. En el tercer capítulo aparece la serpiente, símbolo del demonio, quien quiere destruir la obra de Dios. Por ello tienta y engaña a la primera mujer, para que coma del árbol de la ciencia del bien y del mal, Ésta, a su vez, invita al primer varón a comer del árbol prohibido por Dios.

Desde ese momento el ser humano ha quedado bajo la perniciosa influencia diabólica. Siglos más tarde Jesús, el hijo de Dios Padre, el nuevo Adán, juntamente con María, la nueva Eva, unidos en el sacrificio redentor de la cruz, han vencido a Satanás y a los ángeles rebeldes, y nos han redimido de las penas que merecíamos por nuestros pecados.

El Papa Francisco se refiere al maligno que hoy sigue tentando a los hombres para destruir la imagen viva de Dios. La Virgen María con su obediencia derrotó al maligno y sigue combatiendo contra él a lo largo de los siglos. El demonio actúa también a través de personas humanas a las que tienta y ofrece riquezas y placeres a cambio de realizar acciones maléficas como son las guerras, los asesinatos y otros crímenes de lesa humanidad.

Cabe recordar que antes de la llegada de los españoles, los aztecas daban culto a dioses diabólicos malignos que exigían la sangre de las víctimas. Por eso los sacerdotes llevaban atados a los prisioneros a lo alto de las pirámides y allí con un cuchillo de piedra en vivo el corazón de los prisioneros y lo ofrecían a los dioses malignos.

Por ello las palabras del Papa Francisco muestran  cómo el diablo en su bronca contra la Virgen María, sigue actuando en México, despenalizando y legalizando el aborto como si fuera un derecho de la mujer embarazada a destruir al hijo que lleva en sus entrañas. La sangre de los infantes abortados, como la sangre de Abel,  toda la vida reclamará a Dios en contra de quienes la derramaron inicuamente (Gn 4, 10).

Por Miguel Manzanera, S.J.