Opinión

30 de junio de 2017 10:46

La Presidencia de YPFB


La semana pasada se escuchó esta charla en un Café de la Avenida Camacho de La Paz:

  • Lucho: “Oye Pepe, están nombrando un nuevo Presidente de YPFB, ¿te gustaría ser presidente de yacimientos?”

  • Pepe: “Claro que sí. Los petroleros son los trabajadores mejor pagados del país, 15 a 16 veces al año, como Presidente ganaría un sueldazo. Tendría lindas oficinas, auto y gasolina con chófer las 24 horas. Viajaría en primera y a los mejores hoteles. En cualquier lugar donde haya oficina de yacimientos tendría un montón de empleados esforzándose para hacerme la vida más fácil. Ves, es flor de pega. Lo que me preocupa es que creo que uno no dura mucho y sale con acusaciones graves. Ahí está este último, Achá, ya tiene cara de calabozo. Además no conozco mucho la industria”.

  • Lucho: “No te preocupes porque no creo que ningún presidente ha sido una autoridad en la industria”.

  • Pepe: “Pero porqué cambian tanto”

  • Lucho: “Lo que ocurre es que por yacimientos pasa muchísimo dinero y también yacimientos hace grandes compras y contratos. En este afán, a casi toditos les entró el deseo de meterse unos pesos al bolsillo manipulando compras o licitaciones. Siempre se los pesca y por eso los botan y a veces los meten presos”.

  • Pepe “Bueno pues, la flor de pega, si se pudiera yo corro el riesgo”.

Fuera de lo anecdótico, lo anterior es parte de la voz del pueblo.

Lo vergonzoso y lamentable es que nuestro país se ha convertido en una especie de “shangri-la” de compañías tramposas y negociantes delincuenciales. Estamos proyectando una imagen de un país en bonanza con funcionarios cándidos y algunos corruptos. Todo consiste en ganar una licitación, por las buenas o por las malas (Zapata), recibir todos los adelantos del caso y desaparecer birlando millones de dólares. Así tenemos carreteras, represas y líneas de ferrocarril inconclusas. Como ninguna de esas obras es financiada por algún banco comercial, sino con reservas del Banco Central, debería preocuparnos que los casi $us 20 mil millones que teníamos de reserva neta del Banco Central, están ahora reducidas a un poco más de $us 9 mil millones.

Las grandes obras y contratos de YPFB están dentro de ese clima de corrupción, engaño y fraude.

El pasado 15 de junio se nombró el 8vo presidente a.i. de YPFB. Se han cambiado 7 máximos ejecutivos en 10 años. Uno se retiró por su propia voluntad a los tres meses y otro ha muerto en funciones. Los 5 restantes han sido retirados u obligados a hacerlo por cargos de corrupción. Algunos tan serios como los que enviaron a la cárcel a Santos Ramírez con 12 años de condena y el penúltimo, Lic. Achá, está con un pie adentro. Todo esto es muy preocupante para las bolivianas y bolivianos que somos los accionistas de esa empresa. Este constante cambio de autoridades no es un remedio, sino una confirmación que la empresa estatal adolece de muy serias fallas que deben ser solucionadas.

Los cambios y modificaciones que deben efectuarse dentro y fuera de YPFB, para convertir a nuestra empresa petrolera estatal en una empresa moderna y rentable, son varios y delicados pero debemos acometerlos como un Proyecto Nacional.

Sin entrar en detalle pero señalando los fundamentales: es hora de institucionalizar YPFB y sus subsidiarias. Se debe unificar en una sola empresa más coherente y eficiente. Al presente con la división de YPFB Corporación y sus 3 subsidiarias, tenemos el contrasentido que las subsidiarias compiten con la Corporación y que la Corporación trata de hacer las labores de las subsidiarias.

Por otro lado, YPFB tiene que dejar de funcionar como una repartición más del Poder Ejecutivo. Sin perder su naturaleza de empresa estatal, tiene que estar dotada de libertad de acción como empresa, protegida de ser una fuente de trabajo partidaria y lejos de ser una caja chica para el Ejecutivo.

Lo anterior nos lleva a que ya no se puede seguir con presidentes interinos. Se debe nombrar al Presidente titular conforme lo manda la Constitución Política del Estado. Se debe discutir con mucho cuidado la posibilidad de tener un Presidente de Directorio y un Gerente General para que las medidas del gobierno y el manejo profesional de la empresa sean compatibilizadas.

Por lo anterior, el Directorio de YPFB debe ser más participativo de las actividades de la empresa y dejar de ser un organismo casi decorativo. Pero a su vez debe estar conformado por directores regionales cuidadosamente seleccionados.

Por estos cambios y otros más, la modificación de la empresa estatal sería un Proyecto Nacional.

Ing. Carlos Miranda es experto en Hidrocarburos