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Sociedad

6 de enero de 2017 15:42

Incienso, agua bendita y agradecimientos en la fiesta de Reyes Magos

Uno realizan fiestas, otros hacen sahumar con incienso y mirra a sus niños y renuevan sus ropas. Algunos cuentan que sus "wawas" son traviesos. Hay quienes agradecen por los milagros recibidos.

NIÑO Una mujer hace sahumar a su Niño Jesús en la iglesia de San Pedro. Foto: ANF

La Paz, 6 de enero (ANF).- Hace 20 años, Teresa Tarifa de 46 años encontró en la puerta de su casa una caja de cartón. Sorprendida vio que en el interior estaba un “Niño Jesús” que tenía las manos destrozadas, la cara sucia y la ropa envejecida. Al principio no supo qué hacer e intentó deshacerse del “regalo”, pero su progenitora se lo impidió advirtiendo de posibles castigos.

Eso la asustó y junto a su madre llevaron al Niño a un restaurador y ahí descubrió que se trataba de un “cuzqueño”. Le compraron ropa, sandalias, una cuna de seda y algodón y le echaron incienso y aceite. Desde esa fecha se volvieron inseparables,  pese a las travesuras que debe soportar de su “santito”, como lo llama. Según la mujer, el regalo más grande que le concedió es el nacimiento de su hijo Josué, un 6 de enero hace 16 años.

“En reyes me los traigo a los dos a misa, a mi hijo Josué y a mi cuzqueño. Hasta ahora no he descubierto quién lo habrá abandonado en mi puerta, pero ha sido una bendición para mí. Me ha cumplido el deseo de ser madre. Es bien milagroso, nos da salud que es lo importante. Pero es bien travieso, cada año lo llevo a restaurar porque siempre aparece con algún dedo o pie roto”, relata Teresa después de hacer bendecir a su Niño y oír la misa en la Iglesia de San Francisco, como es tradición.

Las actividades son parte del festejo del día de Reyes Magos, que se conmemora este 6 de enero en diferentes partes del mundo para sellar la Navidad. En este día también se acostumbra dar regalos y rememorar la extensa caminata de los tres Reyes Magos para llegar al pesebre del Niño Jesús.

Incienso, agua bendita, misa y fiestas

El creyente Harold Alcón, comerciante de la calle Linares, señala que una tradición en su familia es llevar a sus cinco Niños a misa. Luego de recibir la bendición de los párrocos son sahumados con incienso y mirra (humo aromático), luego serán adorados en su vivienda de la calle Max Paredes, donde les espera una fiesta y comida para compartir con sus vecinos y familiares, como una señal de agradecimiento por los favores recibidos.

“Hace 10 años que tengo mis Niños, mi mamá me ha heredado dos y los otros tres me ha regalado mi cuñado. Estamos haciendo un pequeño compartimiento entre amigos y familia. Ahí vamos a cambiarles de ropa, hacer una oración. Estos ‘chiquitos’ son unos pillines, pero bien milagrosos. Nos protegen de la envidia, nos dan prosperidad y salud, harta salud”, indica.

En la iglesia de San Pedro la situación es similar, una multitud de creyentes se dio cita para oír la misa y recibir el agua bendita e incluso renovar el guardarropa de sus Niños, ya que un grupo de comerciantes ofertaban desde cinco hasta 200 bolivianos las indumentarias, cunas, entre otros elementos.

El sahumerio con incienso y mirra tenía un costo de cinco bolivianos, varias creyentes reclamaron porque, según aseguraban, el precio el año pasado era de dos. La gran mayoría pese a la molestia hizo el ritual.

“Una vez más aquí con mi ‘wawita’ que me ha regalado mi papá hace dos años. Lo ha traído desde el Cuzco–Perú. Es súper travieso, cuando lo dejo en el árbol (navideño) se pierde. Es tan travieso que aparece sin zapatito o sus deditos rajados. Para no creer, pero es verdad. Igual es lindo, me cuida. Es como mi ángel guardián. Se pone celoso por eso tengo que cuidarlo harto”, dice, Wendy Sarmiento.

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