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Cultura y farándula

3 de septiembre de 2017 08:00

Las Malcogidas, un filme que nos desafía a la autocrítica

El largometraje de Denisse Arancibia cosechó varios elogios en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires, BAFICI 2017.

Malcogidas Uno de los personajes de la película.

La Paz, 3 de septiembre (ANF).- Una nueva propuesta llegará este 21 de septiembre a la pantalla grande del país. Se trata de “Las Malcogidas”, un filme que se plantea como un desafío para el espectador que estará tentando a verse reflejado en los personajes de este singular largometraje que fue dirigido por Denisse Arancibia.

La trama gira entorno a la historia de Carmen, una mujer de 35 años con sobrepeso que vive junto a su hermano Honorio y su abuela Carmen, que sufre de narcolepsia y niega que su nieta sea gorda y su nieto sea varón. 

Honorio, quien prefiere llamarse Karmen, sueña con cambiar de sexo, mientras que su hermana quiere bajar de peso y tener un orgasmo para acabar con esta “maldición” que arrastra su familia.    

La cinta fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires, BAFICI 2017, que se desarrolló del 19 al 30 de abril, y cuenta con la participación de reconocidos actores como Marta Monzón, Rosa Ríos, Scarlet Bolívar, Fernando Barbosa y Bernardo Arancibia. 

ANF conversó con Victoria Guerrero, productora de la película, que compartió algunas experiencias de su trabajo y el esfuerzo que implicó realizar un proyecto cinematográfico que surgió el 2010.  

ANF: Dicen que los títulos son el reflejo de un proyecto ¿Eso ocurrió con “Las Malcogidas”? 

Victoria Guerrero (VG): El título es el primer elemento provocador para el espectador porque queremos hablar de esto que se plantea como un insulto: “malcogidas”. La directora nos propone dar la vuelta el insulto y comenzar a hablar en primera persona sobre qué es ser “malcogida” y por qué la tildan así a una en un contexto que todavía es machista, que tiene doble moral y guarda muchos prejuicios respecto a la mujer y a la sexualidad de hombres y mujeres. Al hecho de que las mujeres hablen de su sexualidad abiertamente.

ANF: ¿Qué hace tan peculiar a esta película?

VG: Es una película que está enmarcada en la temática sexual. Desde ya eso hace que sea una película muy rebelde en los cánones bolivianos. Es una comedia casi musical porque tiene muchos elementos musicales que cuentan una historia, algo muy poco explotado en Bolivia. Por otro lado la película rompe esquemas a los estereotipos que están vigentes: el culto al cuerpo o tabúes sobre la diversidad sexual, cosas de las que no se han hablado en el cine boliviano.

ANF: Pese a que todavía no vimos la película hay un personaje que despierta curiosidad, cuéntenos sobre Honorio o Karmen.

VG: Los personajes viven en un entorno con homofobia y con un prejuicio muy fuerte con las mujeres obesas. Este personaje travesti, Honorio, es uno que logra una empatía muy grande con el público porque no es el típico homosexual o transexual que vemos en las películas o novelas como un personaje amanerado, débil y vapuleado. Es un personaje muy fuerte y queremos que lo vean como una persona normal, como cualquiera de nosotros que tiene sueños, miedos, ambiciones, brillante o muy vulnerable en algunas situaciones. Honorio es un símbolo muy fuerte de lo que nosotros queremos que sea la sociedad. 

ANF: ¿Cómo se gestó el proyecto?

VG: Nosotros hemos empezado el proyecto el 2010 con la escritura del guión y ganamos un premio de asesoría en el Bolivia Lab. Con ese impulso decidimos postular al fondo de Ibermedia para cine. El proyecto ha evolucionado mucho y tenemos como 11 versiones del guión bajo el asesoramiento del español José Ángel Esteban, quien nos acompañó toda la escritura y reescritura. Dennis Arancibia trabajó codo a codo con José Ángel para tener una versión muy redonda del guión que interpela todo el tiempo desde la comedia.

ANF: En cuanto al rodaje se dice que es un proceso largo y complicado ¿Lo fue en “Las Malcogidas”? 

VG: Al contrario ha sido un rodaje bastante tranquilo porque teníamos siete años de preproducción. Todo el rodaje se hizo en la ciudad de La Paz y hemos filmado durante cinco semanas seguidas entre noviembre y diciembre de 2015. Un 70% del rodaje fue en una casa de la Plaza Riosinho y el resto de las locaciones están en toda la ciudad.

ANF: Dentro del filme se ve mucho canto y baile, eso dice mucho del casting 

VG: Hemos encarado el proyecto con mucha seriedad. Incluso pagamos clases de canto y danza para los actores con entrenadores profesionales. El actor que hace de travesti Bernardo Arancibia ha ido a un deportólogo para formar su cuerpo y tenerlo como de un bailarín. Ha pasado clases para marcar su cuerpo para tenerlo más esbelto y mostrar un proceso de transformación. Armamos un equipo con gente muy joven. Si bien los jefes de área son gente de trayectoria y que se convirtieron en cómplices, la gente de vestuario y maquillaje trabajó por primera vez en una película y le ha puesto mucho empeño.

ANF: ¿Qué tan difícil fue hacer una comedia que escape de la risa fácil?

VG: La comedia es un género muy complejo porque uno maneja el humor desde cierta cultura, manejamos el humor boliviano y específicamente el paceño. Denisse tiene cierta facilidad para la comedia y el humor, el humor negro ácido que no es un humor fácil o light, ni un humor muy rebuscado o esto de reírse de la tragedia. En nuestro caso uno se encontrará riendo de una situación que en otros ámbitos podría hacer llorar. Creo que Denisse tiene cierto talento para la comedia y por eso se lanza a hacer con esta producción como opera prima. 

ANF: A propósito de Denisse ¿Cómo surgió la idea de que sea la protagonista de “Las Malcogidas”?

VG: No estaba pensado que Denisse actúe en la película, ella quería dirigir solamente. Hicimos casting y las actrices no son gordas. Ellas trabajan físicamente su cuerpo, era muy complicado encontrar una actriz de las características que necesitábamos. Hay escenas que se hace desnudas o semidesnudas, y las personas que podían funcionar para el papel no se animaban a salir desnudas porque es un tema con el cuerpo. Una no quiere que la vean cuando está gordita. Entonces hicimos varios intentos y no resultó y al final yo le dije que tenía que actuar y dirigir.  Era un reto que ella dirija en la escena, pero al final salió mucho mejor porque nos hizo ganar tiempo en el rodaje porque ella estaba totalmente vinculada con los actores.

ANF: Un tema delicado en la producción cinematográfica de Bolivia es el presupuesto ¿Qué nos puedes decir al respecto?

VG: El fondo de Ibermedia nos ha permitido hacer la película, pero obviamente el dinero no es suficiente porque sólo cubre una parte. Para ello hemos entrado en coproducción con Argentina, tenemos un coproductor argentino y hemos recibido algunas ayudas privadas. No recibimos ayuda del Estado porque lamentablemente no hemos coincidido pese a que hubo muchos compromisos de apoyo que al final no se dieron. Mucho del aporte para la película es propio, es de la productora NayraCine, de la directora y de mucha gente que ha trabajado en el equipo técnico y no ha percibido un sueldo estándar sino uno simbólico que es como el que se percibe si se hace cine aquí en Bolivia, donde no tenemos las condiciones para crear industria cinematográfica, seguimos siendo artesanos del cine. 

ANF: ¿Crees que hubieran hecho un mejor trabajo con mayor presupuesto? 

VG: El dinero ayuda para mantener y mejorar los estándares. Si bien hemos filmado en 2k y demás cosas técnicas hubiéramos mejorado muchísimo. Teníamos una propuesta de un músico colombiano que quería grabar toda la música en vivo, pero por cuestiones de presupuesto no fue así. Con más dinero hubiéramos pagado mejor a la gente. Pero la película está hecha y es lo mejor que se pudo hacer con lo que teníamos y es una gran película, es un sacrificio hermoso, no es que necesitamos millones, sólo lo suficiente para estar tranquilos como personas y así poder pagar las cuentas.

ANF: Muchas gracias. 

VG: Gracias a ustedes.

/AGL/


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