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26 de julio de 2017 15:57

Venerable Virginia Blanco (1)


La Congregación para la Causa de los Santos está estudiando la sanación extraordinaria de una paciente gravemente enferma para comprobar si se trata de milagro atribuible a la intercesión de la Sierva de Dios, Virginia Blanco Tardío, ya declarada Venerable. En caso positivo el Papa Francisco la proclamará Beata. Ante esa real posibilidad de tener la Iglesia Católica en Bolivia su primera beata, publicamos tres artículos para dar a conocer la vida de esta mujer ejemplar.

Virginia nació el 18 de abril de 1916 en Cochabamba, en el seno de una familia católica con antepasados notables: Dos Presidentes de Bolivia: Pedro Blanco Soto (1795-1829) y Carlos Blanco Galindo (1882-1943), y un Presidente del Concejo Municipal de Cochabamba: Benjamín Blanco y Unzueta (1832-1902), galardonado escritor y literato.

Virginia era la tercera hija de Luis Blanco Unzueta y Daría Tardío Quiroga. A los 12 días de su nacimiento le administraron los sacramentos del bautismo y la confirmación, poniéndole los nombres de Rosa Virginia Dolores, aunque luego fue más conocida como Virginia, familiarmente “Vicky” o “Vickisita”.

A los siete años recibió con mucho fervor la primera comunión, el 11 de abril de 1924, Viernes de Dolores, dedicando a Jesús una breve poesía que muestra ya la profunda espiritualidad que inspiró toda su vida: “Ofreces al hombre ¡Mi Dios adorado! // Tu Cuerpo Sagrado en suave manjar. // Humilde buscando el Pan de la Vida // De amor confundida me llego a tu Altar”.

Su niñez transcurrió apaciblemente, distinguiéndose por su piedad y por dar catequesis a la gente sencilla bajo la supervisión de un sacerdote. Los primeros estudios los hizo en casa y a los doce años ingresó como alumna en el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón. Obtuvo siempre las mejores notas en aplicación y en conducta. El 25 de marzo de 1928 fue admitida en la Congregación de las Hijas de María, manteniendo siempre una tierna devoción a la Inmaculada Concepción de María, cuya medalla llevó durante toda su vida.

Al terminar el Bachillerato sintió el llamado de Jesús a la vida religiosa, pero comprendió que no podía por su delicada salud. Además su padre, muy piadoso, al morir le hizo prometer a Virginia que cuidaría de su madre que era de carácter difícil. Virginia comprendió que el Señor la llamaba a ser laica practicando las virtudes humanas y cristianas. Diariamente acudía a la Eucaristía, recibiendo con todo fervor la Sagrada Comunión. Más adelante recibió el permiso del Obispo para tener la Sagrada Eucaristía en la capilla de su casa, en la que oraba cada día antes de acostarse.

Durante toda su vida Virginia mostró un gran celo por la evangelización, preparando a niños, jóvenes y adultos para recibir los sacramentos del bautismo, confirmación y comunión. Daba catequesis en lengua española y también en quechua a las mujeres campesinas, a las empleadas del hogar, a las vendedoras del mercado y también a personas profesionales. Componía poesías religiosas en las que expresaba en lenguaje sencillo sus hermosas vivencias místicas.

Desde 1937 daba clases de religión en varios colegios fiscales, siendo confirmada en tal tarea por el Obispo. Fue primera mujer boliviana en obtener en 1948 el título de Profesora de Religión en la recién creada Escuela Normal Superior de Cochabamba, dando clase en ella.

Durante más de cuarenta años hasta 1977 impartió clases de religión en el Liceo Femenino Adela Zamudio, con un elevado nivel pedagógico, siendo muy querida por sus alumnas que hoy todavía la recuerdan con gratitud por la atención personal que les dio. Su trabajo como profesora de religión era gratuito hasta que a finales de 1975 se la incluyó en el escalafón del profesorado oficial.

En 1978 la Supervisión Departamental de Educación Religiosa y Moral otorgó a Virginia un pergamino honorífico por sus 41 años de servicio a la juventud como profesora de religión. Desde 1976 a 1980 fue nombrada por la Comisión Episcopal Boliviana de Educación como Coordinadora de Profesionalización de Maestros de Religión en Cochabamba (Proseguirá).

Por Miguel Manzanera S.J.

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