Opinión

11 de septiembre de 2017 10:15

¡Ninguno!


No me estoy enganchando en una discusión sobre si es válido o no que en la papeleta  para las elecciones judiciales de diciembre, se incluya una casilla que diga “ninguno”. Hace meses que escribí en este medio una nota que titulaba: “Ninguno, no es blanco ni es nulo”, diciendo que no era ni aceptable ni  democrático que se obligara a la gente a votar por algunos de los candidatos a magistrados seleccionados en la Asamblea Legislativa; o no dejar otra alternativa que votar en blanco o anular el voto. “Ninguno” es una opción totalmente legal porque el ciudadano manifiesta una posición soberana: no me gusta ninguno de los postulantes.

En las elecciones judiciales pasadas los votos blancos y nulos superaron  a los válidos, lo que solo sirvió para las estadísticas. En esa votación el país dijo “no” a los candidatos filomasistas. De poco sirvió, porque el Gobierno tomó el juramento a los que habían sido previamente seleccionados por ellos mismos y ya vemos la calidad de justicia que conseguimos. Solo el cinismo de los jerarcas del MAS hace posible que nuevamente estemos en lo mismo de hace cinco años, es decir que los seleccionados como candidatos en la Asamblea serán magistrados quiérase o no.

“Ninguno” es una opción por la que hay que luchar. No quiero votar por los candidatos amañados; tampoco quiero votar en blanco que es anodino; ni nulo que es renunciar a mi derecho a elegir. Quiero expresar que “ninguno” de los candidatos me parece idóneo para desempeñarse como magistrado confiable y por lo tanto reclamo para que el TSE no me coarte ese derecho.

Una senadora del MAS, muy simpática por cierto, ha manifestado que alentar el voto por ninguno de los candidatos es algo digno de tarados. Ella, ingenuamente, ha dicho una de las barbaridades más grandes, pero que a los masistas les encanta oír: que Bolivia, entre casi 200 países en el mundo, es el único que utiliza el voto universal en elecciones judiciales. ¡Vaya hazaña! ¿Qué quiere decir la senadora? ¿Qué los bolivianos somos más inteligentes que las 200 naciones restantes? No puede ser tanto disparate. Lo que sucede es que el resto del mundo sabe que las elecciones de magistrados no se deben realizar como las de los políticos; sabe el resto del planeta que la justicia no puede ser interpretada por quienes ignoran las leyes; que los responsables de aplicarla, favorecidos en listas pétreas, tienen la victoria cantada, sin importar el voto. “Ninguno”, por tanto, es la gran opción democrática por la que se debe luchar.

Por Manfredo Kempff