Opinión

11 de mayo de 2017 17:06

La libertad de prensa y de expresión garantiza el Estado de Derecho


Destacados periodistas, caricaturistas y artistas de renombre mundial se han unido a una campaña para exigir la liberación de más de 120 periodistas encarcelados en Turquía, sin cargos ni juicios, tras el intento de golpe de Estado del verano pasado, y para pedir que se ponga fin a la cruel represión de la libertad de expresión en el país.

La campaña, que ha atraído a 250.000 simpatizantes, incluye protestas en ciudades de todo el mundo, calculadas para coincidir con el Día Mundial de la Libertad de Prensa y la publicación del documento de Amnistía Internacional Journalism is not a crime: Crackdown on media freedom.

Lo denuncia Salil Shetty, secretaria general de Amnistía Internacional, y como profesional periodista y, en nombre del Centro de Colaboraciones Solidarias, nos unimos a esta denuncia y nos reafirmamos cada vez más en que la libertad de prensa está en la base de la lucha por los derechos humanos para todos.

Nuestros pensamientos están con los periodistas encarcelados o que se enfrentan a amenazas y represalias, pero nos centramos especialmente en Turquía, donde la libertad de expresión se está amordazando despiadadamente, escribe Salil Shetty. Pedimos a las autoridades turcas que pongan en libertad incondicional a todos los periodistas encarcelados por el hecho de ejercer su profesión con la libertad reconocida en la Declaración de Derechos Humanos y en la legislación de todas las instituciones y estados democráticos y libres.

Desde el intento de golpe de Estado de julio de 2016, al menos 156 medios de comunicación han sido cerrados y más de 2.500 periodistas han perdido su empleo. Se ha detenido y acusado a periodistas de delitos de terrorismo a consecuencia de publicaciones que han compartido en Twitter o de opiniones que han expresado. Esto está sucediendo en el contexto de una represión más amplia contra presuntos críticos del gobierno, que ha conducido a que 47.000 personas sean encarceladas y más de 100.000 empleados del sector público hayan sido destituidos.

El periodista Mahir Kanaat fue detenido junto con seis colegas por pretender ejercer nuestra profesión y compromiso social: “Me ataron las manos a la espalda y un miembro del ‘equipo especial’ [agente de policía] se puso encima mío. Yo grité: ‘Mi esposa está embarazada de nueve meses, ¿por qué la obligáis a echarse al suelo?’, y traté de levantarme. Hubo un forcejeo, y me dieron una patada en la cara”. La esposa de Mahir Kanaat dio a luz a su hijo mientras su marido estaba detenido. Él continúa en prisión en espera de juicio. Los largos periodos de detención preventiva, permitidos por el estado de excepción impuesto en Turquía se han convertido en algo habitual.

Los cargos presentados contra trabajadores de los medios de comunicación suelen ser falsos, en ocasiones absurdos o sin prueba alguna de que se haya cometido un delito. Ahmet Altan, ex redactor jefe de un periódico, fue detenido en septiembre de 2016 junto con su hermano, el intelectual Mehmet Altan. Se los acusaba de “enviar mensajes subliminales” a los organizadores del golpe de Estado durante un programa de debate emitido por televisión. La presentadora del programa, Nazlı Ilıcak, también fue detenida y permanece en prisión preventiva.

El periodista de investigación Ahmet Şik lleva bajo custodia desde diciembre. En su auto de acusación se enumeraban ocho tuits, dos entrevistas y un artículo como prueba de que había ayudado a tres grupos prohibidos distintos, todos ellos con programas diferentes, y a menudo opuestos. Su esposa Yonca dijo a Amnistía Internacional: “El encarcelamiento de Ahmet es un mensaje a otras personas: ‘Hablen si se atreven’”.

Más de 250.000 personas han firmado una petición online para la liberación de periodistas de Turquía, y en el último mes miles de personas han respaldado la campaña #FreeTurkeyMedia. Dirigida por Amnistía Internacional con el apoyo de muchas otras organizaciones, la campaña anima a la gente a publicar un “selfie solidario” en Twitter.

“Durante más de 400 días en Egipto, lo que nos mantuvo fuertes fue saber que había personas en todo el mundo haciendo campaña por nuestra liberación”, escribieron Peter Greste y Mohamed Fahmy en un artículo publicado en periódicos de todo el mundo. “Si estuvo bien hablar en nuestro favor y pedir nuestra libertad con #FreeAJStaff, está bien hablar en favor de todos los periodistas encarcelados simplemente por hacer su trabajo. Es por eso por lo que nos hemos unido al llamamiento de #FreeTurkeyMedia.”

José Carlos García Fajardo es Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).

Twitter: @GarciaFajardoJC