Opinión

13 de septiembre de 2017 11:09

La voluntad del pueblo, la voz del pueblo, en el discurso populista


En primer lugar, es importante aclarar que el Populismo es tan antiguo como el pensamiento político mismo y que hay Populismo de derecha o de izquierda y van desde Chávez hasta Le Pen.

Ernesto Laclau sostiene que el concepto va más allá de la “lucha de clases”. "El populismo, según Laclau, no tiene un contenido específico, es una forma de pensar las identidades sociales, un modo de articular demandas dispersas, una manera de construir lo político"-

Pero de lo que se trata aquí es del análisis del “discurso populista” y no del populismo como tal. Muchos estudios que tratan temas de persuasión han coincidido en que a la gente le gusta usar “atajos cognitivos”, en el caso específico de los discursos políticos, prefieren mensajes cortos y fáciles de entender, esto simplifica la percepción de estímulos.

Políticos, como Berlusconi, Juan Domingo Perón, Mussolini, Hugo Chávez, Lula Da Silva, por mencionar a algunos, han encontrado varios “botones” que activan estos atajos, logrando reforzar las ideas de sus potenciales electores.

En retórica, a esto se llama “entimema”, que en griego significa “idea que ya reside en la mente”. Van Dijk (2003) en su libro Ideología y discurso dice:

“Quien controla el discurso público, controla indirectamente la mente (incluida la ideología) de las personas y, por lo tanto, también sus prácticas sociales”.

La característica del discurso del populista es que logra movilizar al pueblo, haciéndole sentir que le toman en cuenta, que es importante, que es necesario y parte protagónica de la historia; incluir a los excluidos, hacerles creer que son importantes es su premisa. Recuperar los sueños del pueblo es uno de los logros más importantes de esta especie de “héroes” mesiánicos del siglo XXI.

“El discurso populista se apoya en la deificación del pueblo, entendido éste como un conjunto homogéneo de personas depositario de valores, creencias y propósitos que son, por divinización, buenos e inobjetables. El pueblo, así deificado, deviene en mito y, sobre dicho mito, se monta la idea de la voluntad del pueblo como criterio supremo de validez”.

Berlusconi, por ejemplo, utilizó un discurso de ruptura, él mismo se presentó como alguien que vino a romper con el régimen del pasado. Él usó un lenguaje sencillo y repetitivo pero bastante efectivo; Berlusconi siempre se concentró en dar la imagen de “salvador”.

Por otro lado, Marine Le Pen utilizó en su campaña electoral un discurso populista bajo el eslogan de "liberar al pueblo francés", ya que, a su juicio, "estaba en juego la supervivencia de Francia".

La líder ultraderechista, que se opuso a las “élites arrogantes”, llamó a aprovechar esta “oportunidad histórica” para consumar “la gran alternancia”. Para Le Pen, en la época electoral vivida en Francia hace poco, “el pueblo levantaba la cabeza” frente a programas que promueven “la globalización salvaje”.

Lula Da Silva logró que los brasileños se identificaran con él y su propuesta el 2005, bajo el slogan de “oportunidad”, Lula afirmaba que mucha gente no tenía acceso a la de educación, a un techo, una familia, etc. y él le daría al pueblo la oportunidad de acceder a estos derechos.Hugo Chávez, por su parte, impuso su discurso populista en Venezuela con términos como “La esperanza, la fuerza de la unión, lo que juntos hemos logrado”. Rafael Correa en repetidas oportunidades usó en sus discursos frases como: “Por la Patria,Tierra Sagrada”, “Patria Altiva y Soberana”, recogiendo de esta forma sentimientos anti –partidistas y anti –neoliberales.

En Bolivia en 1964, el general René Barrientos Ortuño, presidente constitucional en ese entonces, conocido como "El General del Pueblo", también utilizó un discurso populista; para muchos su simpatía era el arma política y diariamente viajaba al área rural, donde además hablaba con fluidez quechua con sus bases campesinas e indígenas, quienes lo esperaban para vitorearlo.

Finalmente hablamos del discurso indigenista, "antiimperialista" y socialista que llevó a Evo Morales el 2006 por primera vez al poder, Morales siempre busca reivindicar a los pueblos indígenas en sus discursos, de hecho, utiliza la palabra “indio”, con énfasis y con mucho orgullo.

Ivanna Torrico es comunicadora social y máster en marketing político

Para leer más sobre el tema: Jesús Ortega Martínez ¿Vox populi, vox Dei?. VAN DIJK, Teun A. “Ideología y discurso”, Ernesto Laclau. La razón populista. Comunicación politica, el discurso populista del siglo XXI