Opinión

9 de octubre de 2017 09:11

Graves y devastadores errores de los partidos políticos en América latina


En estos años de democracia en América Latina, los diferente gobiernos que pasaron a lo largo de la historia tuvieron sus aciertos, pero también cometieron muchos errores y actualmente pasan por su peor momento en la reputación colectiva, esto nos obliga a hacer una lectura más crítica sobre su actual papel dentro de la sociedad.

A continuación me limitaré a mencionar algunos errores  que,  desde mi punto de vista, son los más importantes.

Por un lado, las Leyes Electorales de nuestros países han sido violadas por los mismos integrantes de los partidos, convirtiendo a sus líderes en un mal ejemplo para las nuevas generaciones de sus propios partidos políticos y creando la sensación de que la filiación política es un asunto muy temporal, como algo que se utiliza por moda, con una falta severa de valores y una clara línea ideológico- política.

Por otro lado, la separación o independencia de poderes del Estado que definen la democracia, en algunos países es prácticamente inexistente.

El barón de Montesquieu, pensador francés, planteó la separación de poderes como la clave imprescindible para que las sociedades no cayeran bajo regímenes tiránicos.

En Venezuela por ejemplo, el Poder Público Nacional está fragmentado, según contempla la Constitución de ese país, en cinco poderes: legislativo, judicial, ciudadano, moral y ejecutivo; este último, a juicio de muchos analistas, se ha convertido en una suerte de “superpoder” que ha absorbido a sus iguales. La duda en torno a la efectiva independencia de estas instituciones debilita la necesaria confianza que los ciudadanos deben tener hacia aquellas entidades diseñadas para protegerlos de cualquier arbitrariedad estatal.Los mecanismos de control que luchan contra la corrupción en algunos países, simplemente son inexistentes.

Otro aspecto que se puede observar es la falta de independencia de los medios de comunicación, en Bolivia, por ejemplo, el  Gobierno acabó con casi todos los medios independientes según el periodista Raúl Peñaranda, ganador de Premio Cabot. En su libro, Control Remoto, Peñaranda afirma que la administración de Morales controla indirectamente los medios de comunicación a través de una red de medios “paraestatales” que fueron adquiridos por empresarios simpatizantes del gobierno.

Uno de los aspectos que personalmente me preocupa más, es la ambición de poder desvirtuada; la ambición es legítima en la esfera privada como en la pública y no es mala per se, si y solo sí esa ambición no es de interés individual y se ha gestado como una propuesta colectiva para administrar el Estado.

El síndrome de hybris, es una afección que predomina en la clase política desde la antigüedad y que pervive hasta nuestros días. Dicho síndrome provoca un distanciamiento de la realidad en el que el afectado se cree superior debido al poder que le confieren sus funciones. Se vuelven adictos a ese poder y entran en un estado de desmesura que les puede llevar a cometer delitos.

No respetar la “Voluntad Popular” pasando por encima la Ley es un grave error, ahora mismo somos testigos de que el gobierno boliviano, decidió lanzar una campaña internacional para justificar su reelección, a pesar del resultado del Referéndum del pasado 21 de febrero de 2016. 

La corrupción en América Latina con  casos que  van desde los esquemas para ocultar activos que fueron revelados en los “Papeles de Panamá”, hasta los escándalos de Petrobras y Odebrecht, han trascendido las fronteras y gobiernos de países como Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Venezuela, entre otros, han sido parte de  la mayor red de corrupción en nuestro continente. 

En Bolivia el mayor escándalo de corrupción  que involucró no sólo a dirigentes de organizaciones sociales afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), sino a  altas autoridades del Órgano Ejecutivo, fue el caso del  Fondo de Desarrollo para los Pueblos Indígenas Originarios y Comunidades Campesinas (Fondioc).

La investigación del caso Fondioc reveló  que, en la mayoría de los casos,  los supuestos beneficiarios de obras ya ejecutadas ni siquiera tenían información de que había algún proyecto en su comunidad.

Otro error que preocupa sin duda es la falta de nuevos líderes políticos, este problema es  visible tanto en el oficialismo, como en la oposición, la mayoría de los partidos y agrupaciones ciudadanas, están dirigidas por "viejos" políticos y a puertas de las siguientes elecciones nacionales en Bolivia, el panorama no es muy alentador por cualquier lado que se lo vea, es evidente que enfrentamos una seria crisis de liderazgo y renovación.

Finalmente podemos observar que muchos partidos políticos se han convertido en empresas electorales que solo parecen operar para avalar a sus candidatos y no para forjar propuestas y principios que trasformen la calidad de vida de los ciudadanos.

Estos son algunos de los errores que han afectado  la credibilidad y confianza en los partidos políticos en América Latina, y en mi opinión se debieran tomar como  prioridad para encarar  el destino de nuestras naciones. 

Ivanna Torrico es comunicadora social y máster en Marketing Político