Opinión

11 de septiembre de 2017 10:32

Otra forma de desarrollo posible


Bajo el pretexto de mayor desarrollo, aquel presidente que una vez dijo defender la pachamama, hoy se entrega a la depredación y al desarrollismo casi colonial. Alegando que no podemos continuar siendo los guardabosques del norte, el gobierno ha decidido quitar la intangibilidad del TIPNIS para llevar a cabo la construcción de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos que atravesará un área protegida y territorio indígena. Vale la pena recalcar que por tener la cualidad de parque nacional, nos concierne a todos como bolivianos.

El presidente afirmó que una de las finalidades de la carretera es la de llevar desarrollo, educación, salud, etc., a las comunidades indígenas que viven dentro del TIPNIS. Pero, ¿Cómo puede esta carretera beneficiar a estas poblaciones indígenas cuando la gran mayoría se encontrarán tan separadas de la misma que será necesario viajar 2 días por canoa o bote para poder conectarse?. Esa carretera no beneficiara a las comunidades. Una carretera que pasase por el Noreste y bordee el parque si lo haría.

Hay otros intereses detrás y, ya sean que estos busquen mayor tierra para cocales, crianza de ganado y/o la identificación de nuevas zonas petroleras, todos acabaran destruyendo el parque y su biodiversidad. El accionar caprichoso del gobierno tendrá impactos nefastos. A nivel ambiental, la construcción de esta carretera que atravesará la zona núcleo (área donde se encuentra la mayor cantidad de biodiversidad), implica de por sí una ruptura del ecosistema del parque. La pérdida de especies endémicas de la región, la contaminación de ríos y la deforestación de árboles, son algunas de las consecuencias irreversibles. Al ser una de las zonas más húmedas, incluso la generación de lluvias en ciertas regiones del país se verán comprometidas.

Por otro lado, los efectos a nivel social de la susodicha carretera ya han impactado al interior de las mismas comunidades del TIPNIS. El año 2011 los pueblos indígenas de esta región protagonizaron la heroica 8va. marcha defendiendo su territorio. Ahora, con actos prebendalistas, el gobierno ha ido comprando el apoyo de dirigentes de varias comunidades, ocasionado enfrentamientos y división entre aquellos pueblos que lucharon unidos en varias ocasiones por la preservación de su territorio.

Y como joven me pregunto, ¿Es posible generar un desarrollo verdadero a costa de la destrucción del medio ambiente y de una pérdida de valores en la sociedad? ¿Por qué seguimos creyendo que desarrollo es sinónimo de carreteras, edificios, y mega industrias? Continuamos viviendo y pensando bajo una lógica depredadora y extractivista desde que nacimos como Republica y sabemos que eso ya no es sostenible. La gente de estas comunidades manifestó en varias ocasiones que buscan un desarrollo sostenible y amigable con su entorno. Los pueblos indígenas en el TIPNIS producen sustentablemente productos naturales de los recursos que les provee su “casa grande”. Buscan también desarrollar ecoturismo dentro del parque, y hacerlo mediante barcazas solares como medio de trasporte. Existen este tipo de propuestas que vienen desde las mismas comunidades, que las beneficiarían directamente, sin destruir su hábitat.

El dilema que nos presenta el presidente: o dejar de ser los guardabosques del mundo o continuar en el “sub desarrollo”, es falso. En pleno siglo XXI sabemos que el desarrollo, o por lo menos uno sostenible y con visión a futuro, ya no está en la lógica extractivista. El desarrollo está en nuestra capacidad de innovar y de hacer un uso creativo, responsable y eficiente de nuestros recursos. Es cuestión de empezar de una vez por todas a buscar otro tipo de desarrollo, y esta vez uno con visión a futuro que no implique la destrucción de nuestra diversidad ecológica, uno de nuestros mayores tesoros. 

Estefani Tapia es estudiante de negocios internacionales en la EPC y Ciencias Políticas en la Universidad Católica Boliviana